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miércoles, 26 de enero de 2011

Más mexicanos se acercan al culto de la Santa Muerte

En el México actual ha hecho aparición un nuevo miembro de la extensa familia de dioses que la mente humana ha gestado: La Santa Muerte.

La Santa Muerte, no tan hermosa como Atenea, ni tan alegre como Dionisos, con menos seguidores que Jesús o Krishna, pero igual de irreal que todos los dioses, confirman las palabras del filósofo Lucrecio, quien en el siglo I a.C. dijo "el miedo engendra dioses"

En el México actual, azotado por el flagelo del tráfico de narcóticos, muchos narcos y sicarios hicieron de la Santa Muerte la diosa a la cual pedir protección, lo que me recuerda que en la antigua Grecia los ladrones tenían por dios protector a Hermes. Sin embargo, el perfil de los fieles ha empezado a cambiar. Hoy hay más ciudadanos corrientes que se acercan a pedir favores más corrientes: empleo, salud, vivienda, etc. Se estima que entre 5 y 8 millones de personas son seguidoras de esta nueva divinidad.

Noticia de Undécima Hora

La devoción a la muerte presenta dos situaciones: La gente que pide favores: trabajo, salud; y el de las personas que solicitan protección al cometer crímenes, venganzas o asesinatos.

El interés por conocer más del culto se reavivó tras la noticia de la detención de David Romo, autonombrado obispo de ese credo y acusado de extorsión, dice el diario El Universal.
“Todo tiene un principio y un final”, eso es lo que impulsa la fe que María Luisa López profesa a la Santa Muerte. Ella tuvo su primera aproximación hacia el culto a la edad de 20 años, fue ocho meses después de que su hermano Jorge despertó del coma en el que se encontraba a causa de un accidente automovilístico.

Jorge asegura haber regresado de la muerte dice que se le presentó una singular figura: “La Santísima”. Al recuperarse, él mismo se encargó de elaborar la imagen que ahora resguarda su casa. María Luisa es quien la cuida, pues actualmente él reside en la ciudad de Chicago, Estados Unidos. Desde allá, cada mes manda dinero al Distrito Federal para que el altar de su “patrona” tenga lo necesario: veladoras, flores, inciensos aromáticos y hasta dulces.

Aunque los hermanos López no conocieron a la Santa Muerte desde pequeños, afirman que su fe es sólida, “son pocas las personas que la conocen desde niños, es difícil que te inculquen el culto”.

El escritor Homero Aridjis reafirma lo anterior. “En México la creencia es una fascinación muy fuerte, se trata de un dogma que responde a las necesidades de los seres humanos de esta época, en un momento de violencia, de enorme inseguridad, de drogadicción, de crimen, pero sobre todo de gran incertidumbre”.

Aridjis considera que el interés colectivo en el culto se “reavivó” cuando surgen noticias como la captura de David Romo, obispo del Santuario Nacional del Ángel de la Santa Muerte, por su presunta participación en una banda de secuestradores. No obstante, la curiosidad en dicho fenómeno social dista de ser exclusiva de la prensa. La opinión pública se ve atraída, en primera instancia, por el morbo.

Escándalo no limita la fe de los seguidores de la muerte

Tras la vinculación de David Romo con la banda criminal de “Los Aztlán”, las opiniones se dividen. Hay quien piensa que la Iglesia Católica aprovecha el escándalo para desprestigiar la doctrina. No obstante, para los seguidores de “La niña blanca” se trata de un asunto que no estremece su fe.

María y Jorge tienen firmes sus convicciones, señalan que el caso de Romo para nada compromete su fervor “se trata sólo de una situación desafortunada. Es ingenuo pensar que a consecuencia de esto, ¡de buenas a primeras! cambiaremos de culto. No creemos que los católicos, los verdaderos creyentes dejen su fe de lado por los actos de pederastia que cometen algunos sacerdotes; con nosotros es lo mismo”.

La devoción a la muerte presenta dos situaciones: La gente que pide favores: trabajo, salud; y el de las personas que solicitan protección al cometer crímenes, venganzas o asesinatos.

Si bien no existen referencias exactas sobre cuándo inició la popularización del culto entre los mexicanos, Homero Aridjis, autor del libro La Santa Muerte, afirma que fue a finales de los años 60. Hoy en día se estima que hay entre 5 y 8 millones de creyentes en toda la República Mexicana.

El estudio de la Santa Muerte ha crecido a nivel internacional. La Universidad de Oxford publicará una investigación antropológica para la University Press de Inglaterra, por citar un ejemplo. En Estados Unidos, diversas instituciones educativas también se han avocado a investigar el tema.

Pero eso ocurre afuera. En tanto David Romo, desde la cárcel, se mantiene firme, tiene la convicción de continuar robusteciendo, ahí adentro, el “culto a la Santa Muerte”.

¿Y usted qué opina?

viernes, 2 de abril de 2010

El ateísmo crece en México

Para el año 2008 la población católica crecía a un ritmo de 1.7 por ciento anual, mientras los no católicos lo hacían a 4.9 por ciento, y los que no practican ninguna religión a 5.2 por ciento. Estas cifras mostraban que los no religiosos crecían más que la iglesia hegemónica en México, y pasados dos años la tendencia continua. El ateísmo sigue creciendo en los Estados Unidos Mexicanos.

La nota desafortunada es que credos fundamentalistas como pentecostales, adventistas y testigos de Jehová también crecen en el país azteca. A la debacle se encuentra la Iglesia católica que cada vez tiene un menor porcentaje en la población mexicana.

Les comparto la nota de la agencia EFE:

Evangélicos y ateos ganan terreno al hegemónico catolicismo en México

México, 1 abr (EFE).- La sociedad mexicana, tradicionalmente católica, ha modificado su perfil religioso en los últimos años no sólo a causa del aumento del ateísmo, sino también debido al protagonismo creciente de otras confesiones como la evangélica, coincidieron expertos consultados por Efe.

Iglesias evangélicas, testigos de Jehová, mormones y adventistas dibujan un paisaje completado por un diez por ciento de mexicanos que reconocen no pertenecer a ninguna religión y donde la convivencia no siempre es fácil.

"Es impresionante comprobar cómo hay zonas del país donde cada década hay una disminución notable del catolicismo", observó Renée de la Torre, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.

Son varios los indicadores que confirman esta tendencia. En el Registro Federal de asociaciones religiosas las evangélicas, 3.950, superan con creces a las católicas, que son 3.180, y según el Censo General de Población y Vivienda de 2000, un 87,9 por ciento de los mexicanos se reconoce católico.

Esta cifra supone un significativo cambio respecto al 98 por ciento registrado en la década 1950.

"Si la Iglesia católica no cambia su oferta a las realidades que las personas viven hoy, esta reducción irá a más", reconoció el secretario ejecutivo de Relaciones Públicas de la Conferencia del Episcopado mexicano, Manuel Corral.

La explicación a estos cambios resulta compleja, como también lo es el mapa social y demográfico de México, y las fuentes consultadas difieren en ella.

Corral afirmó que es la mayor libertad para expresar el ateísmo la que le ha restado fieles a su religión, ya que, según sus datos, ninguna otra iglesia del país ha aumentado sus seguidores en proporción.

Para De la Torre, el panorama religioso se está "pulverizando y atomizando", ya que el catolicismo no es sustituido por una confesión -o no confesión- en concreto, sino por "diversidad y apertura de cultos".

Ya son 53 los municipios donde la hasta ahora religión mayoritaria empieza a verse en minoría. De ellos, el 62 por ciento está en el estado de Chiapas, con un cuarto de su población indígena y escenario, en los últimos tiempos, de conflictos religiosos.

En esta entidad ha habido choques entre evangélicos y católicos tradicionalistas, quienes acusan a los primeros de no respetar las tradiciones de la región y, en ocasiones, los expulsan de sus comunidades.

De la Torre señaló también las luchas por el poder político y los vínculos que tradicionalmente ha mantenido el catolicismo con las estructuras caciquiles como factores que intervienen en que un segmento cada vez mayor de la población se desligue de dicha religión.

Tabasco, Quintana Roo, Yucatán, Campeche y la frontera con EEUU, apuntó, son otras regiones donde el catolicismo está en retroceso, mientras que "la zona más criolla", -Jalisco, Zacatecas, Aguascalientes y Guanajuato- se mantiene como bastión del catolicismo que trajeron los españoles en el siglo XVI.

En muchos casos, explicó De la Torre, el cambio "simplemente se debe a que la población ha recibido mayor solidaridad de otras iglesias", como la adventista, una denominación evangélica de origen estadounidense muy presente entre la población pobre de México.

Otras confesiones de inspiración católica cuentan cada vez con más seguidores. Quizás la más conocida sea la Iglesia de la Santa Muerte, con diez millones de fieles según sus líderes y todo un repertorio de leyendas en torno a sus ritos y su templo central, situado en un populoso barrio de la capital.

Pero no es el único culto secular que se abre paso para dar respuesta a aquellas nuevas problemáticas de los mexicanos que no han encontrado protección por parte de las iglesias tradicionales.

En Sinaloa, un salteador de caminos llamado Jesús Malverde -cuya existencia aún se discute- es conocido como 'El santo de los narcos'.

En el Distrito Federal, a unas pocas calles del santuario de la Santa Muerte, cientos de jóvenes y comerciantes se reúnen el día 28 de cada mes para rendir culto a San Judas Tadeo al grito de 'Somos delincuentes y fieles de San Judas', describió la investigadora.

"Es un fenómeno muy interesante, que todavía está creciendo", dijo Manuel Corral. "Son cultos sin institucionalidad ni doctrina, sin sujeción a la autoridad y sin una ética definida. No quiere decir que no tengan valores, pero los tienen en otro ámbito". EFE

¿Y usted qué opina?