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martes, 23 de octubre de 2018

La pederastia en la iglesia Católica es endémica (Recuento de casos recientes)

De Australia a Colombia y desde Irlanda hasta Chile se han destapado centenares de casos de abuso sexual por sacerdotes católicos, que muestran que estas historias de pederastia no son "casos aislados" como dice la Iglesia, sino que han sido tolerados y sistemáticamente escondidos. Sin embargo, el ocultamiento está llegando a su fin y con este también ha sufrido la imagen de esta institución amparadora de monstruos.

Otras religiones como los testigos de Jehová y los  adventistas también han saltado a los titulares de prensa por casos de abuso en las últimas semanas.

Chile

La Iglesia Católica chilena se encuentra con la menor credibilidad en su historia. La causa es la investigación de abusos desde los años 60 que involucra a 158 personas -obispos, sacerdotes o laicos ligados a la iglesia. Los abusos afectaron a menores y adultos, y fueron en la mayoría de los casos ocultados.

La justicia chilena, a diferencia de muchas otras en la región, está investigando a 73 personas de las 38 investigaciones que involucran un centenar de víctimas que fueron en su mayoría menores de edad.

El Papa encontró en su visita a Chile que la gente empezaba a pasar factura por su encubrimiento. Con escenarios con muy baja asistencia empezó defendiendo al obispo Juan Barros, acusado de encubrir al cura Fernando Karadima.  "El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar", dijo en Chile el Papa Francisco notablemente molesto.

Sin embargo, sus palabras solo lograron molestar mucho más a los ciudadanos. Tras ser hallado culpable Karadima, la Iglesia sentenció a este sacerdote a dedicar su vida a "la oración y a la penitencia". "No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia". Dijo Francisco en Chile.  Tras su error garrafal el pontífice en mayo invitó a Roma a cientos de víctimas y convocó a todos los obispos chilenos que presentaron su renuncia en bloque tras reunirse con Francisco, que aceptó la dimisión de cinco, entre estas la de Juan Barros.

En el transcurso de las investigaciones se descubrió que el cardenal Francisco Javier Errázuriz envió una carta al nuncio apostólico Ivo Scapolo en febrero de 2009 en el que pide que “Por respeto a Karadima no le pedí al promotor que lo interrogara y sólo le pedí a Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago, su parecer”, señala la misiva.

“Como se trata de hechos prescritos cerré la investigación. Así quise protegerlos, consciente de que mi manera de proceder, si los acusadores llevasen algún día el caso a la prensa, se volcaría en contra de mí”, dice el texto.

Para el abogado de una de las víctimas de Karadima este antecedente es una muestra de la actitud de encubrimiento que ha tenido la Iglesia Católica frente a las denuncias de abusos sexuales.


En las últimas horas se informó que un tribunal chileno resolvió que el Arzobispado de Santiago deberá pagar 450 millones de pesos chilenos (unos 670.000 dólares) a James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, tres víctimas del párroco Fernando Karadima. Sin embargo, el juez aclaró que esta sentencia aún no ha sido dictada. 

Estos aberantes casos, que son la norma en esta nefasta institución, han tenido su impacto en la feligresía católica de Chile. La periodista y vaticanista argentina Elisabetta Piqué decía en la ruinosa visita de Papa a Chile que “estamos en un país católico que parece que ya no es tan católico”.


Australia

En el país de Oceanía el escándalo de abuso sexual tocó al número tres del Vaticano: el cardenal George Pell. Este cardenal, de 76 años, enfrenta a la justicia australiana por agresiones sexuales contra menores cometidas entre 1979 y 1990.

El cardenal reconoce haber "fallado" en la gestión de los curas pederastas en el estado de Victoria en los años 1970.  El abogado del cardenal dijo que los testimonio de las presuntas víctimas no eran creíbles. "son el fruto de problemas mentales, fantasías o son pura invención, con el objetivo de castigar al representante de la Iglesia católica en ese país por no haber impedido las agresiones pederastas cometidas por otros", declaró el abogado del ensotanado.

Las autoridades australianas indican que el proceso iniciado en este 2018 involucra a "múltiples denunciantes". Será enjuiciado por ello.

El 30 de julio, el papa Francisco aceptó la renuncia del arzobispo de Adelaida Philip Wilson, condenado a un año de detención por haber encubierto los crímenes cometidos por el cura Jim Fletcher en los años 1970 en el estado de Nueva Gales del Sur. 

A sus 67 años Wilson es uno de los eclesiásticos de mayor rango en ser condenado por el endémico encubrimiento de casos de abuso sexual.


Scott Morrison, primer Ministro de Australia, ha pedido perdón por la omisión estatal en la ionvestigación de los casos de abuso sexual, que son más que los de George Pell y Jim Fletcher. Hubo abusos también en orfanatos y escuelas a cargo de la Iglesia Católica.

Una de las víctimas de más edad es Katie, quien fue puesta a los seis años al cuidado de las monjas de St Joseph, en un orfanato del norte de Sídney, en donde fue maltratada por las religiosas y violada por una de sus compañeras.

“Cuando se trata de abusos sexuales, no creo que muchas personas se den cuenta de que es una cadena perpetua”, comentó la anciana de 96 años en una entrevista emitida hoy por la cadena local ABC.


Francia

En el país galo la justicia anunció que en enero de 2019, el arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, será juzgado por no haber denunciado el caso del padre Bernard Preynat, acusado de haber abusado de unos 70 niños scouts. En junio de 2017, el ex obispo de Orleáns, André Fort, fue acusado de no haber querido ver los abusos a varios menores.




Irlanda

Durante décadas el arzobispado de Dublín ocultó los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Cerca de 14.500 niños fueron víctimas de esos abusos. Cuatro obispos renunciaron en el marco de uno de los escándalos que enfrentó el papa Benedicto XVI (2005-2013).


Alemania

En el país teutón la Iglesia católica ha sido objeto desde 2010 de una serie de acusaciones, procedentes sobre todo de niños que estuvieron en escuelas e internados en los años 70 y 80. El número de Diócesis involucradas es de 19 de las 27 existentes.

Uno de los casos más sonoros es el del abuso a los niños del Coro de Ratisbona, dirigido de 1964 a 1994, nada más y nada menos por el hermano del papa Benedicto XVI, monseñor Georg Ratzinger.

El resultado de la investigación fue un sólido informe de 440 páginas, que fue presentado por el abogado Ulrich Weber. En este se establece que 547 niños sufrieron abusos y 67 de ellos sufrieron abusos sexuales. Los nombres de los responsables, algunos de los cuales ya han fallecido, eran bien conocidos.

En el informe se dice también que monseñor Georg habría podido impulsar una investigación y haber contribuido para que los culpables fueran identificados y entregados a la justicia hace muchos años. Se afirma (en la página 381 del informe) que Ratzinger cuando se enteró de los rumores de abuso sexual los menospreció. El hermano del Papa Ratzinger se habría enterado de algunas noticias desde 1969, después en 1978 y finalmente en 1989. Sin embargo, y de acuerdo a la usanza católica, no pidió que se adelantara ninguna investigación, a pesar de tener a su hermano en aquel entonces como obispo.

Vatican Insider afirma que en otra de las páginas del informe (380, nota 2495) se confirma que el hermano del Papa emérito ofreció su testimonio. Georg declaró en esa ocasión que se había enterado de abusos como “medios de corrección”, pero no de abusos sexuales: «No había comprendido que había abusos de carácter sexual». Y lo mismo indicó en algunas entrevistas públicamente en 2010.


México

La nación latinoamericana fue protagonista de uno de los casos más graves y significativos de este mal endémico de la iglesia católica.

El caso del padre Marcial Maciel, fundador de la influyente congregación ultra conservadora los Legionarios de Cristo, se conoció en el 2006, bajo el pontificado de Benedicto XVI. Este monstruo de Marcial Maciel abuso de menores y fue protegido por el papa Juan Pablo II, quien por años se negó a escuchar a las víctimas y lo defendió. Por estas razones muchos ateos denominan a Juan Pablo II "el santo patrono de los pederastas".

Una vez en el pontificado de Ratzinger el Vaticano decidió obligar a Maciel a llevar "una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier forma de ministerio público". Demasiado poco castigo para documentadas acusaciones de abusos sexuales en varios países. Como disculpa, Roma apeló a la edad avanzada del encausado, casi nonagenario. Maciel moriría poco más tarde, en enero de 2008, en Cotija (Michoacán, México).

El caso de Marcial Maciel abriría el capítulo de la pederastia en el seno de la Iglesia Católica.

Pero el caso de Marcial Maciel no es el único. Un arzobispo de San Luis Potosí, monseñor Luis Morales Reyes, actuó con displicencia ante el ahora prófugo sacerdote Eduardo Córdova Bautista. En lugar de reprenderlo, lo premió nombrándolo representante legal de la arquidiócesis.

Y sobresale también el caso del cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de la ciudad de México. Se le imputa haber protegido y apoyado a Marcial Maciel y a los Legionarios, así como al depravado sacerdote Nicolás Aguilar, acusado de haber abusado a más de 100 niños entre Tehuacán, ciudad de México y Los Ángeles.




Estados Unidos

"La Iglesia permitió los abusos de un cura durante años". Este fue el demoledor titular con el que el equipo de investigación del diario The Boston Globe acusó en el año 2002 a la Arquidiócesis de Boston y a su máxima autoridad, el arzobispo Bernard Law, de encubrir los abusos sexuales a niños por parte de uno de sus curas.

Aunque en un principio el diario apuntaba a un solo responsable, la investigación culminó en una serie de historias que acusaban a la iglesia de Boston de encubrir los abusos de más de 250 sacerdotes pedófilos entre 1984 y 2002. Esta historia se presenta en la película ganadora del Oscar "Spotlight"

Ya en este año, una investigación del fiscal de Pennsylvania, publicada en agosto, destapó abusos sexuales perpetrados por más de 300 "curas depredadores" y su encubrimiento por parte de la Iglesia católica de ese estado, donde al menos 1.000 niños fueron víctimas de esos actos.

A finales de julio, el papa Francisco aceptó la dimisión del cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, de 88 años, acusado de haber abusado sexualmente de un adolescente.

Otros altos prelados se vieron obligados a dimitir por haber cerrado los ojos, como los cardenales Roger Mahony (Los Ángeles) y Bernard Law (Boston), fallecido a finales de 2017.

Entre 1950 y 2013, la iglesia estadounidense recibió denuncias de aproximadamente unas 17.000 víctimas de abusos cometidos por unos 6.400 miembros del clero.

El número de abusados alcanza la escalofriante cifra de 100.000 menores. Varios prelados importantes tuvieron que renunciar a inicios de los años 2000 por haber cerrado los ojos.



Colombia

El país cafetero y denominado "país del sagrado corazón de Jesús" tiene también casos horripilantes. Uno de sus cardenales más famosos, Darío Castrillón, encubrió al pederasta mexicano Marciel Maciel. “Un hombre escogido por Dios, como Marcial Maciel, que tomó la luz divina e hizo lo que Dios quería como gloria a la Legión aunque víctima de la debilidad humana, víctima de la fuerza del mal, un hombre escogido por Dios”.

Este encubridor también fue noticia al conocerse una carta que dirigió al obispo de la diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pierre Pican, en la que lo felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores.

En la ciudad de Medellín se tiene el caso de dos sacerdotes: Mario Castrillón y Juan Diego Rodas Rojo. El primero fue condenado por la Corte Suprema de Justicia, pero curiosamente absuelto por la justicia canónica. El segundo caso, el del Arzobispo de Medellín, Ricardo Tobón, por no poner en conocimiento de las autoridades un depredador sexual.

Mario Castrillón abusó de dos menores de edad que, al momento de los hechos, tenían 9 y 11 años. Su pena fue de "casa cural por cárcel" Cabe señalar que la casa cural se encuentra con todos los lujos y servicios en un exclusivo sector de la capital paisa. Nunca pago los 8 años de pena que le fue impuesta.


Sin embargo, el Tribunal eclesiástico de Colombia no tiene ninguna credibilidad. De hecho en el 2007 dicha entidad declaró inocente al padre Efraín Rozo, quien en un vídeo confesó haber violado a niños y jóvenes, y tiene abierto un proceso por pederastia en una corte de California, Estados Unidos. 



Volviendo a Ricardo Tobón, Arzobispo de Medellín, su pecado fue hacerse el de la vista gorda con el sacerdote Roberto Cadavid. En 1998, Cadavid fue nombrado párroco de la iglesia Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bello, departamento de Antioquia. Allí abusó de un par de chicos. Salió custodiado por la Policía a un centro carcelario, pero rápidamente quedó en libertad luego de negociar una millonaria conciliación con uno de sus acusadores, según constató una investigación periodística.

El dinero pagado salió del presupuesto del colegio Pablo VI, donde Cadavid fue rector en la misma época de los criminales hechos. La institución recibe dineros públicos de la Alcaldía local por ser de cobertura estudiantil para niños de bajos recursos de la comuna 3 de Medellín. De ahí salieron los 30.481 dólares con los que el padre compró el silencio de uno de sus ex monaguillos.

Pese al escándalo, el entonces arzobispo Alberto Giraldo nombró al padre Cadavid, de 57 años, en la parroquia de Santa Ana y lo mantuvo como rector del colegio parroquial Pablo VI. En 2012 se repitió la historia y, nuevamente, no fue acusado por los abusos. Al contrario, siguió aumentando su experiencia parroquial -y la lista de víctimas- en otras iglesias codiciadas de Medellín.

A pesar de las dos denuncias el Arzobispo Tobón recomienda a Cadavid en la Diócesis de Brooklin a donde el sacerdote huyó.

Más recientemente se ha conocido el caso del rector del colegio San Viator, el sacerdote Albeyro Vanegas Bedoya, quien ha sido señalado de acoso sexual al estudiante Nicolás Machete Hernández, a su vez se ha llamado a responder, como cabeza de la institución, por el suicidio de un joven llamado Daniel Osorio.  Osorio, exalumno del San Viator, fue abusado mientras era estudiante de este colegio católico y dejó cartas que dice que sus victimarios habrían sido sacerdotes. 

Daniel Osorio narró que era abusado por muchos sacerdotes -"me querían prostituir", escribió. Estos abusos ocurrieron en la fincas de recreo de la institución. La madre señaló al sacerdote Carlos Luis Claro Arevalo, entonces rector del Colegio San Viator.

El caso es demasiado grave, como todos los anteriores. Pero causa asombro que hayan salido padres y estudiantes a defender el colegio  cuando hay dos casos relacionados con el actual rector el  tiene antecedentes de abuso del Gimasio Los Pinos. La Fiscalía pidió la captura inmediata del rector, pero “el juez 32 Penal del Circuito lo absolvió en 2007, al calificar como “inverosímil” la declaración del niño, cuya defensa no aportó pruebas suficientes de que el hecho había ocurrido”, dice el expediente del caso en la Corte Suprema de Justicia.

Mientras estos hechos son noticia se conoció que hubo condena en contra del padre Fausto Coronel Riveros y un sacristán conocido como Evelio Ortiz Macías, por abuso contra un menor de 14 años en la ciudad de Villavicencio, Meta

Los hechos ocurrieron en diciembre del año 2017. Presuntamente, el religioso habría tocado de manera abusiva a un menor de 13 años para esa fecha. Los delitos que se les imputaron al párroco y al sacristán fueron de acceso carnal abusivo con menor de 14 años en concurso homogéneo y sucesivo.

El padre fue condenado a 16 años y dos meses de prisión, mientras que el sacristán Evelio, habría sido condenado a 12 años y seis meses de cárcel. La denuncia fue puesta por el padre del menor.

Más casos hay en Colombia en otros países. Estaremos atentos para informarles.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El santo de los pederastas

Una viñeta a raíz de la canonización de Juan Pablo II
"Y como muestra de que sinceramente pedimos perdón por los curas pederastas, vamos a canonizar a quien los encubrió."




¿Y usted qué opina?

sábado, 30 de abril de 2011

Juan Pablo II cerró el infierno pero mantuvo al demonio Marcial Maciel

En momentos donde se habla de la beatificación de Juan Pablo II muchos recuerdan que este papa, contrariando a muchos anteriores afirmó que el infierno no existe.

Afrima el columnista colombiano Julio César Londono en El Espectador:

"En lo referente al dogma, introdujo una novedad más trascendente que la aceptación de la fabilidad papal, debida al innovador Juan XXXIII, al declarar urbi et orbi que el cielo y el infierno eran estados de conciencia, no lugares físicos.

La pregunta que nos hemos hecho todos estos años los teólogos y los columnistas es: ¿qué fue, entonces, del alma de Juan Pablo II después de su muerte? Cerrados ya el cielo y el infierno, es lícito suponer que su alma vagó como un barco en un mar sin orillas, como la pobre Marie Simon en los difusos laberintos del parkinson, hasta que SS Benedicto volvió a abrirlos en un súbito rapto de lucidez. Una grey sin infierno, debió pensar, es tan peligrosa como un país sin cárceles.

¿Dónde estará Juan Pablo II ahora? Quizá purga sus herejías en un limbo de escarnio. O se arrellana a la diestra de un Padre que ya perdonó sus errores. O gira per secula seculorum en la rueda del eterno retorno. O canta, reencarnado en almuecín, la magnificencia de Alá. O acata, humildísimo y orgánico, las leyes de la materia corruptible."

Pero sin duda el aspecto más oscuro de Juan Pablo II fue el encubrimiento del sacerdote pederasta Marcial Maciel.

El lado oscuro de Juan Pablo II

Por: Jesús Rodríguez

'Y a usted, padre, ¿cuándo le vino la idea de crear la Legión?', le preguntó Juan Pablo II a Marcial Maciel la primera vez que cenaron juntos en el comedor privado del Santo Padre. La respuesta de Maciel fue inmediata: 'Santidad, a los 15 años ya tenía claro que quería crear una congregación de sacerdotes para instaurar el reino de Cristo en la sociedad'. El Papa reflexionó y continuó: 'Pues sabe usted, padre Maciel, yo a los 15 años aún no había sido ordenado y no se me pasaba por la cabeza llegar a ser Papa'. Según un religioso que presenció la conversación, tras esa frase del Papa los dos rompieron a reír. El Papa siempre admiró a Maciel esa seguridad absoluta que tenía en su misión. Sabía que iba ser de una fidelidad absoluta.

Cuando Wojtyla accedió al papado en 1978, Maciel ya era pederasta. Ya había tenido relaciones con mujeres; ya sufría una adicción a los opiáceos y llevaba décadas de manejos económicos. Controlaba con mano férrea a sus chicos presos en su particular voto de silencio; era señor de mentes y haciendas en la Legión de Cristo. Pero todo su poder poco tenía que ver con lo que conseguiría de la mano del nuevo pontífice. En 1978, la Legión de Cristo era apenas una congregación profundamente conservadora creada por un ambicioso sacerdote mexicano, que aún no tenía aprobadas sus Constituciones, secretista, poderosa en México y con presencia entre las élites reaccionarias de España, Italia, Irlanda y EE UU. Con Juan Pablo II, Marcial Maciel conseguiría una influencia que nunca pudo imaginar.

Y más aún arrastrando su oscuro pasado del que nadie al parecer se percató. Maciel era un genio como recaudador, sus seminarios estaban llenos y presumía de no ir ni un paso atrás ni delante del Papa. Y, por si fuera poco, apoyaba económicamente a Solidaridad, el sindicato católico creado en Polonia en 1980 y dirigido por Lech Walesa que estaba minando los cimientos del régimen comunista de parte del nuevo Papa.

Durante el papado de Wojtyla, la Legión sería la congregación católica de mayor crecimiento. Cuando Wojtyla llegó al Vaticano, contaba con 100 sacerdotes. A su muerte tenía 800 y más de 2.000 seminaristas repartidos en 124 casas por todo el mundo. Universidades en México, Chile, Italia y España; facultades de Teología, Filosofía y Bioética. Más de 130.000 alumnos. Y 20.000 empleados en su grupo económico Integer. La cifra que más se ha repetido sobre el valor de los activos de la Legión en los últimos años es de 25.000 millones de euros.

Después de un Papa de dudas como Pablo VI, llegó en 1978 Karol Wojtyla, un Papa de certezas. Procedente de la siempre fiel Polonia. Como México. Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los Kikos, Lumen Dei, los carismáticos, Comunión y Liberación, Schoenstatt, San Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la máquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Sus trayectorias eran casi gemelas. Habían nacido en 1920, con dos meses de diferencia, en el seno de familias conservadoras, rurales y de clase media. Criados en un catolicismo piadoso, vigoroso, excluyente, muy de resistencia política y unido al sentimiento nacional de México y Polonia. Vivirían momentos de opresión religiosa durante su niñez que les educaría en un catolicismo de batalla. Las madres de ambos, Emilia y Maurita, serían el amor de su vida; la clave de su adoctrinamiento religioso, su modelo. Las mujeres tenían que ser para ellos madres y esposas. Y transmisoras del catecismo. Como sus madres.

Según Maciel en su libro Mi vida es Cristo, Juan Pablo II y él se conocieron en enero de 1979, dos meses después de que Wojtyla fuera elegido sucesor de san Pedro. Al nuevo Papa se le metió en la cabeza que su primer acto de masas fuera de Italia tenía que ser en México, un país con más de 80 millones de católicos en las puertas de EE UU y la Centroamérica de la Teología de la Liberación. Había que arrebatar América a las garras del comunismo.

En enero de 1979, Wojtyla estaba decidido a realizar ese viaje. Pero el Gobierno mexicano no lo tenía tan claro. México y la Santa Sede no mantenían relaciones diplomáticas. México era un Estado profundamente laico con una constitución anticlerical. Pero a la vez contaba con un catolicismo muy emocional, de sangre. Su legislación implicaba que en el caso de que Juan Pablo II visitara México, no lo podría hacer como jefe de Estado, sino como un 'turista ilustre'; no sería invitado oficialmente por el presidente José López Portillo. No podría celebrar la misa en espacios abiertos. Con su apuesta de visitar México, Wojtyla se la jugaba. Justo al comienzo de su pontificado.

En esto apareció Maciel. Dentro de la red de amistades que el fundador de los legionarios había tejido en México estaban Rosario Pacheco y Margarita y Alicia López Portillo. Católicas, ricas y madre y hermanas del presidente mexicano, José López Portillo. Maciel era el confesor de doña Rosario. Habló con ellas. Y ellas con el presidente. Se obró el milagro. López Portillo invitaría al Papa y le recibiría en el aeropuerto. Juan Pablo estaría autorizado a decir misa al aire libre ante cientos de miles de fieles. Y la visita sería transmitida por televisión.

Wojtyla nunca olvidaría aquel fino trabajo. A nadie en Roma le importó que corrieran los rumores contra el superior de los legionarios; que en algún rincón de la curia se escondiera un grueso dossier sobre sus andanzas. Juan Pablo II las ignoró. Y durante casi tres décadas no dejó de recompensar la lealtad de Maciel.

En los años siguientes, Wojtyla aprobaría las Constituciones de la Legión sin cambiar una coma, ordenaría en el Vaticano a 59 legionarios e invitaría a Maciel a fiscalizar varios sínodos de obispos en Europa y Latinoamérica. Favoreció la creación de la universidad pontificia de los legionarios en Roma y la implantación de la congregación en Chile. Y llegó a definir a Maciel como 'guía eficaz para la juventud'.

Y cuando las cosas se comenzaron a poner mal para Maciel tras la publicación en The Hartford Courant de las primeras denuncias por abusos sexuales, en febrero de 1997, el Papa hizo oídos sordos. En uno de los últimos actos de la Legión que presidió al final de su vida, Wojtyla aún homenajearía a los miembros de la Legión de Cristo elevando la voz y sobreponiéndose a su enorme debilidad: 'Se nota, se siente, los legionarios están presentes'.

Cuando el obispo mexicano Carlos Talavera entregó en 1999 una carta al cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Papa, que detallaba los abusos de Maciel sobre el exsacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta de Ratzinger fue concluyente, según declaró después ese mismo obispo: 'Lamentablemente, no podemos abrir el caso del padre Maciel porque es una persona muy querida del santo padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado'.

Tendría que morir Juan Pablo II en abril de 2005 para que el affaire Maciel se reactivase. Y ya nada podría salvarle de la condena. El fuego eterno lo tenía asegurado.

sábado, 15 de enero de 2011

El mayor milagro de Juan Pablo II fue para Marcial Maciel

Como bien saben en el Vaticano, el mayor milagro del Papa Juan Pablo II fue otorgado al pío padre mexicano Marcial Maciel, a quien salvó de ser juzgado por pederastia. Se calculó que violó a solo 30 niños en la década de los 80. Claro está que Marcial llevó a las pobres arcas de Roma cientos de millones recibidos en su orden de Los Legionarios de Cristo.

En la imagen de la izquierda, la nota que dejo el próximo beato católico que aceleró la beatificación de Juan Pablo II.

¡Santo Súbito, sin duda!