Mostrando entradas con la etiqueta Papa Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Juan Pablo II. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de mayo de 2018

Muere el encubridor de pederastas Darío Castrillón Hoyos

La Conferencia Episcopal Colombiana ha dado a conocer que el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos murió en el Vaticano a los 88 años de edad.

Castrillón llegó a ser el colombiano más influyente en el Vaticano y por esto su fallecimiento ha sido reportada por todos los medios del país cafetero, sin embargo, se ha pasado por alto el encubrimiento de este personaje a sacerdotes pederastas.

El caso más sonado se conoció gracias al trabajo de revista francesa Golias, quien logró tener acceso a una carta -fechada el 8 de septiembre de 2001 que Hoyos le dirigió al obispo de Bayeux-Lysieux, Pierre Pican. En esta carta el prelado colombiano lo felicitaba por encubrir a un sacerdote abusador de nueve niños:
"Lo has hecho bien y estoy encantado de tener un compañero en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los obispos del mundo, habría preferido la cárcel antes que denunciar a su hijo sacerdote"
El obispo Pican había recibido una sentencia suspendida de tres meses de cárcel por no haber denunciado al padre René Bissey, quien a su vez fue condenado a 18 años por abusos sexuales contra al menos nueve niños.

La justicia francesa actúo muy diferente a los deseos y los estándares morales de Darío Castrillón Hoyos. En octubre de 2000 el sacerdote Bissey fue condenado a 18 años de cárcel por violar y agredir sexualmente a menores de 15 años, entre 1987 y 1996. 

Jean Chevais, abogado de las familias de las víctimas, mostró que el obispo Pican fue informado de la conducta de Bissey por el vicario de Normandía, en 1996, que había recibido quejas de padres de las víctimas y que no había actuado. eso llevó a que este primer encubridor fuese condenado a cárcel.

"Espero que esta condena sea la ocasión para que la Iglesia tome conciencia y deje de cubrir este tipo de hechos, de delitos y de crímenes", declaró Chevais. "La protección de los niños pasa por encima de todo y, más aún, por encima de la imagen de la Iglesia", añadió.

Sin embargo, la iglesia no cambió. Al contrario el señor Castrillón Hoyos se puso a favor del obispo encubridor.

Y para que no salgan con el argumento de que esto fue tan solo "un caso aislado" cabe señalar que el entonces Papa Juan Pablo II (otro encubridor de pederastas) avaló la misiva del ensotanado colombiano. 

Darío Castrillón explicó en un acto público en España que «después de consultar al Papa y mostrársela, escribí una carta al obispo, felicitándolo como modelo de un padre que no entrega a sus hijos». Dentro de los asistentes que aplaudieron las explicaciones de Darío Castrillón se encontraban presentes el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, y el cardenal Antonio Cañizares.

Probablemente esto no hará mella en los creyentes colombianos que antes salen a defender a sus sacerdotes cuestionados, como ocurrió en Medellín donde cientos de creyentes se reunieron en la iglesia SantaTeresita en el sector de Laureles para mostrar su apoyo al sacerdote CarlosYepes, acusado públicamente de abuso sexual.

Por cosas como esas es que la Iglesia Católica en Colombia ha logrado mantener frenada la decisión de indemnización a las víctimas de abuso sexual de Líbano, Tolima, mientras que por similares situaciones de encubrimiento en Chile todos los obispos acaban de presentar sus renuncias alPapa Francisco. Tras los escándalos los chilenos se desafiliaron de la iglesia de forma masiva, al punto que la pasada visita de Francisco a Chile fue un fracaso completo.


Sin duda la historia de encubrimientos y luchas por sacar a la luz estos casos se seguirá escribiendo. 

¿Y usted qué opina?

miércoles, 7 de mayo de 2014

El santo de los pederastas

Una viñeta a raíz de la canonización de Juan Pablo II
"Y como muestra de que sinceramente pedimos perdón por los curas pederastas, vamos a canonizar a quien los encubrió."




¿Y usted qué opina?

sábado, 30 de abril de 2011

Juan Pablo II cerró el infierno pero mantuvo al demonio Marcial Maciel

En momentos donde se habla de la beatificación de Juan Pablo II muchos recuerdan que este papa, contrariando a muchos anteriores afirmó que el infierno no existe.

Afrima el columnista colombiano Julio César Londono en El Espectador:

"En lo referente al dogma, introdujo una novedad más trascendente que la aceptación de la fabilidad papal, debida al innovador Juan XXXIII, al declarar urbi et orbi que el cielo y el infierno eran estados de conciencia, no lugares físicos.

La pregunta que nos hemos hecho todos estos años los teólogos y los columnistas es: ¿qué fue, entonces, del alma de Juan Pablo II después de su muerte? Cerrados ya el cielo y el infierno, es lícito suponer que su alma vagó como un barco en un mar sin orillas, como la pobre Marie Simon en los difusos laberintos del parkinson, hasta que SS Benedicto volvió a abrirlos en un súbito rapto de lucidez. Una grey sin infierno, debió pensar, es tan peligrosa como un país sin cárceles.

¿Dónde estará Juan Pablo II ahora? Quizá purga sus herejías en un limbo de escarnio. O se arrellana a la diestra de un Padre que ya perdonó sus errores. O gira per secula seculorum en la rueda del eterno retorno. O canta, reencarnado en almuecín, la magnificencia de Alá. O acata, humildísimo y orgánico, las leyes de la materia corruptible."

Pero sin duda el aspecto más oscuro de Juan Pablo II fue el encubrimiento del sacerdote pederasta Marcial Maciel.

El lado oscuro de Juan Pablo II

Por: Jesús Rodríguez

'Y a usted, padre, ¿cuándo le vino la idea de crear la Legión?', le preguntó Juan Pablo II a Marcial Maciel la primera vez que cenaron juntos en el comedor privado del Santo Padre. La respuesta de Maciel fue inmediata: 'Santidad, a los 15 años ya tenía claro que quería crear una congregación de sacerdotes para instaurar el reino de Cristo en la sociedad'. El Papa reflexionó y continuó: 'Pues sabe usted, padre Maciel, yo a los 15 años aún no había sido ordenado y no se me pasaba por la cabeza llegar a ser Papa'. Según un religioso que presenció la conversación, tras esa frase del Papa los dos rompieron a reír. El Papa siempre admiró a Maciel esa seguridad absoluta que tenía en su misión. Sabía que iba ser de una fidelidad absoluta.

Cuando Wojtyla accedió al papado en 1978, Maciel ya era pederasta. Ya había tenido relaciones con mujeres; ya sufría una adicción a los opiáceos y llevaba décadas de manejos económicos. Controlaba con mano férrea a sus chicos presos en su particular voto de silencio; era señor de mentes y haciendas en la Legión de Cristo. Pero todo su poder poco tenía que ver con lo que conseguiría de la mano del nuevo pontífice. En 1978, la Legión de Cristo era apenas una congregación profundamente conservadora creada por un ambicioso sacerdote mexicano, que aún no tenía aprobadas sus Constituciones, secretista, poderosa en México y con presencia entre las élites reaccionarias de España, Italia, Irlanda y EE UU. Con Juan Pablo II, Marcial Maciel conseguiría una influencia que nunca pudo imaginar.

Y más aún arrastrando su oscuro pasado del que nadie al parecer se percató. Maciel era un genio como recaudador, sus seminarios estaban llenos y presumía de no ir ni un paso atrás ni delante del Papa. Y, por si fuera poco, apoyaba económicamente a Solidaridad, el sindicato católico creado en Polonia en 1980 y dirigido por Lech Walesa que estaba minando los cimientos del régimen comunista de parte del nuevo Papa.

Durante el papado de Wojtyla, la Legión sería la congregación católica de mayor crecimiento. Cuando Wojtyla llegó al Vaticano, contaba con 100 sacerdotes. A su muerte tenía 800 y más de 2.000 seminaristas repartidos en 124 casas por todo el mundo. Universidades en México, Chile, Italia y España; facultades de Teología, Filosofía y Bioética. Más de 130.000 alumnos. Y 20.000 empleados en su grupo económico Integer. La cifra que más se ha repetido sobre el valor de los activos de la Legión en los últimos años es de 25.000 millones de euros.

Después de un Papa de dudas como Pablo VI, llegó en 1978 Karol Wojtyla, un Papa de certezas. Procedente de la siempre fiel Polonia. Como México. Un catolicismo de resistencia. Ese era el proyecto que ofrecía el nuevo Papa en un tiempo de incertidumbres. Para su batalla, necesitaba un ejército incondicional. Ya no le valían los franciscanos, dominicos o jesuitas. Estaban demasiado comprometidos con los pobres. Fronterizos con el marxismo. Enemistados con los poderosos. Wojtyla encontró sus nuevos reclutas en el Opus, los Kikos, Lumen Dei, los carismáticos, Comunión y Liberación, Schoenstatt, San Egidio y en la Legión de Cristo. Juntos se montaron en la máquina del tiempo y rebobinaron hasta los años cincuenta. Hasta una Iglesia con un poder centralizado, sin lugar para la disidencia. Y decidieron que esa era la Iglesia de fin de siglo; la que tenía que reevangelizar el planeta. Maciel sería uno de los mariscales de campo.

Sus trayectorias eran casi gemelas. Habían nacido en 1920, con dos meses de diferencia, en el seno de familias conservadoras, rurales y de clase media. Criados en un catolicismo piadoso, vigoroso, excluyente, muy de resistencia política y unido al sentimiento nacional de México y Polonia. Vivirían momentos de opresión religiosa durante su niñez que les educaría en un catolicismo de batalla. Las madres de ambos, Emilia y Maurita, serían el amor de su vida; la clave de su adoctrinamiento religioso, su modelo. Las mujeres tenían que ser para ellos madres y esposas. Y transmisoras del catecismo. Como sus madres.

Según Maciel en su libro Mi vida es Cristo, Juan Pablo II y él se conocieron en enero de 1979, dos meses después de que Wojtyla fuera elegido sucesor de san Pedro. Al nuevo Papa se le metió en la cabeza que su primer acto de masas fuera de Italia tenía que ser en México, un país con más de 80 millones de católicos en las puertas de EE UU y la Centroamérica de la Teología de la Liberación. Había que arrebatar América a las garras del comunismo.

En enero de 1979, Wojtyla estaba decidido a realizar ese viaje. Pero el Gobierno mexicano no lo tenía tan claro. México y la Santa Sede no mantenían relaciones diplomáticas. México era un Estado profundamente laico con una constitución anticlerical. Pero a la vez contaba con un catolicismo muy emocional, de sangre. Su legislación implicaba que en el caso de que Juan Pablo II visitara México, no lo podría hacer como jefe de Estado, sino como un 'turista ilustre'; no sería invitado oficialmente por el presidente José López Portillo. No podría celebrar la misa en espacios abiertos. Con su apuesta de visitar México, Wojtyla se la jugaba. Justo al comienzo de su pontificado.

En esto apareció Maciel. Dentro de la red de amistades que el fundador de los legionarios había tejido en México estaban Rosario Pacheco y Margarita y Alicia López Portillo. Católicas, ricas y madre y hermanas del presidente mexicano, José López Portillo. Maciel era el confesor de doña Rosario. Habló con ellas. Y ellas con el presidente. Se obró el milagro. López Portillo invitaría al Papa y le recibiría en el aeropuerto. Juan Pablo estaría autorizado a decir misa al aire libre ante cientos de miles de fieles. Y la visita sería transmitida por televisión.

Wojtyla nunca olvidaría aquel fino trabajo. A nadie en Roma le importó que corrieran los rumores contra el superior de los legionarios; que en algún rincón de la curia se escondiera un grueso dossier sobre sus andanzas. Juan Pablo II las ignoró. Y durante casi tres décadas no dejó de recompensar la lealtad de Maciel.

En los años siguientes, Wojtyla aprobaría las Constituciones de la Legión sin cambiar una coma, ordenaría en el Vaticano a 59 legionarios e invitaría a Maciel a fiscalizar varios sínodos de obispos en Europa y Latinoamérica. Favoreció la creación de la universidad pontificia de los legionarios en Roma y la implantación de la congregación en Chile. Y llegó a definir a Maciel como 'guía eficaz para la juventud'.

Y cuando las cosas se comenzaron a poner mal para Maciel tras la publicación en The Hartford Courant de las primeras denuncias por abusos sexuales, en febrero de 1997, el Papa hizo oídos sordos. En uno de los últimos actos de la Legión que presidió al final de su vida, Wojtyla aún homenajearía a los miembros de la Legión de Cristo elevando la voz y sobreponiéndose a su enorme debilidad: 'Se nota, se siente, los legionarios están presentes'.

Cuando el obispo mexicano Carlos Talavera entregó en 1999 una carta al cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y hoy Papa, que detallaba los abusos de Maciel sobre el exsacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta de Ratzinger fue concluyente, según declaró después ese mismo obispo: 'Lamentablemente, no podemos abrir el caso del padre Maciel porque es una persona muy querida del santo padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado'.

Tendría que morir Juan Pablo II en abril de 2005 para que el affaire Maciel se reactivase. Y ya nada podría salvarle de la condena. El fuego eterno lo tenía asegurado.

domingo, 17 de abril de 2011

Discovery Channel presentará documental sobre la inquisición en América Latina

La cadena de televisión Discovery Channel presentará un documental sobre la inquisición en América Latina.

Noticia de El Espectador

Enfocado en los tres tribunales que la inquisición tuvo en el Nuevo Mundo una vez llegaron los conquistadores, Discovery Channel estrena este domingo 17 de abril de 2011 a las 9 de la noche 'En nombre de la fe', documental en el que explora se extendió la sombra de miedo y terror con la aprobación de la Iglesia Católica.

Aunque son muchos los audiovisuales que existen sobre este tema, Irune Ariztoy, productora de Discovery Channel, asegura que la novedad de 'En nombre de la fe' es el enfoque en América Latina.

“El proceso de producción empezó hace un año y se realizó una extensa investigación que dio pie a que se enfocara en los tribunales de Lima, México y Cartagena”, dice Ariztoy. Durante la inquisición los funcionarios eclesiásticos en las colonias combatían a presuntos idólatras y paganos, así como a líderes importantes aliados a la corona en los territorios anexados.

Por esta razón, el documental cuenta los casos de Carlos de Texcoco y Mateo Salado, cuyas condenas cuestionaron la autoridad de la iglesia mexicana y peruana. De Cartagena se aborda la historia de Paula de Eguiluz, promotora de ritos africanos y del singular arte del buen amar, un hechizo usado por las esposas de los españoles (quienes tenían muchas amantes) para que no se alejaran de ellas.

'En nombre de la fe' se estrena en Latinoamérica en un momento en el que la Iglesia Católica no pasa un buen momento debido a los casos de abuso sexual de los que está acusada. Sin embargo, Ariztoy sostiene que en ningún momento la intención de Discovery es confrontar a la institución. “La idea no es confrontar a nadie, sólo mostrar una parte de la historia que no reta a la Iglesia Católica porque simplemente son hechos reales.

El documental comienza con un discurso del Papa Juan Pablo II reconocimiento de los abusos cometidos por la iglesia de aquellos tiempos”. En el programa también participa un sacerdote católico y el historiador colombiano Jaime Borja, quien explica las generalidades de la inquisición, "una leyenda negra que, según él, fue creada por los historiadores liberales". “No todo lo que se conoce de la inquisición es cierto, no todo fue tan oscuro. Por ejemplo, en 200 años sólo se quemaron a cinco personas por decisión del Tribunal de Cartagena, que en esa época operaba en Colombia, Venezuela y una parte de Ecuador”, dice Borja.

“Pero en el documental también se presentan casos aterradores de México y Perú que son ciertos”, enfatiza la productora, dando a entender que en una hora exponen varias opiniones y percepciones del asunto apoyados de dramatizaciones, entrevistas e imágenes de archivo uno de los episodios más oscuros de la Iglesia Católica.

sábado, 15 de enero de 2011

El mayor milagro de Juan Pablo II fue para Marcial Maciel

Como bien saben en el Vaticano, el mayor milagro del Papa Juan Pablo II fue otorgado al pío padre mexicano Marcial Maciel, a quien salvó de ser juzgado por pederastia. Se calculó que violó a solo 30 niños en la década de los 80. Claro está que Marcial llevó a las pobres arcas de Roma cientos de millones recibidos en su orden de Los Legionarios de Cristo.

En la imagen de la izquierda, la nota que dejo el próximo beato católico que aceleró la beatificación de Juan Pablo II.

¡Santo Súbito, sin duda!