martes, 26 de noviembre de 2019

El odio por la ciencia de la fundadora del adventismo


La señora Elena G. de White nació un 26 de noviembre de 1827 y llegaría a ayudar a establecer la Iglesia Adventista del Séptimo Día, una variante del cristianismo nacido en el siglo XIX.

Para los adventistas la figura de Elena G. de White es muy importante porque para ellos es considerada como "profeta", elemento que los distancia de otros grupos protestantes. Sin embargo, un análisis escéptico a la vida y obra de la señora White nos muestra que su fanatismo y alucinaciones visuales y auditivas, se enmarcan con una epilepsia de lóbulo temporal, así como causa sobresalto sus predicciones incumplidas y sus posturas fanáticas en las que despreció la lucha por la igualdad racial y la emancipación de la mujer a cambio de defender la predicación de un inminente fin del mundo.

En este artículo revisaremos las recomendaciones dadas al sistema de educación adventista. En el libro llamado "La educación cristiana" se muestra una torcida visión de la educación, en la que se promueve el lavado cerebral y el adoctrinamiento, en lugar del libre pensamiento, la lectura crítica y la ciencia.

Nótese la siguiente declaración:
"¿Qué es la educación superior? Ninguna puede ser llamada así a menos que lleve la semejanza del cielo, a menos que encamine a los jóvenes de ambos sexos a ser semejantes a Cristo, y los habilite para ponerse a la cabeza de sus familias, en lugar de Dios. Si, durante su vida escolar, un joven ha dejado de adquirir un conocimiento del griego o del latín y los sentimientos contenidos en las obras de autores incrédulos, no ha sufrido mucha pérdida. Si Jesucristo hubiera considerado esencial esta clase de educación, ¿no la hubiera dado a sus discípulos a quienes estaba educando para que hiciesen la obra más grande que jamás se haya encargado a los mortales, la de representarlo ante el mundo? Empero, en lugar de ella, puso la verdad sagrada en sus manos para que la diesen al mundo en su sencillez. EC 236.3
A veces son necesarios los eruditos en griego y latín. Alguien ha de estudiar estos idiomas. Eso está bien. Pero no todos, ni tampoco muchos, deben estudiarlos. Los que creen que el conocimiento del griego y el latín es esencial para una educación superior, no pueden ver muy lejos. Ni tampoco es necesario un conocimiento de los misterios de aquello que los hombres y el mundo llaman ciencia, para entrar en el reino de Dios. Satanás es el que llena la mente de sofismas y tradición, que excluyen la verdadera educación superior y perecerán con el estudiante"
Es decir, si Jesús no le enseñó idiomas, literatura, física o química ¿para qué enseñarlos?. Noten el grado de lavado cerebral que desea inducir esta señora. Y para evidenciar, aún más, su desprecio por la ciencia, luego remata:
"Muchos educadores de escuelas de la actualidad están practicando el engaño al guiar a sus alumnos a terrenos de estudio comparativamente inútiles, estudios que exigen tiempo, concentración y recursos que debieran emplearse en la obtención de aquella educación superior que Cristo vino a dar [...]

El llamado árbol de la ciencia, se ha convertido en un instrumento de muerte. Satanás se ha entretejido artificiosamente, juntamente con sus dogmas y falsas teorías, en la instrucción impartida. Desde el árbol de la ciencia emite las lisonjas más agradables respecto a la educación superior. Millares participan del fruto de este árbol; mas ese fruto significa muerte para ellos. Cristo les dice: “Gastáis el dinero en lo que no es pan. Estáis empleando los talentos que Dios os ha confiado en la obtención de una educación que Dios considera como locura”.
Estas ideas son tomadas literalmente por muchos adventistas, especialmente un grupo denominado "Movimiento de reforma" o reformistas. En estos grupos los niños asisten a escuelas adventistas, o incluso se les niega el derecho a la educación para ser educados en casa en el sistema de Home Schooling, además de negarse a usar medicamentos y oponerse a la vacunación.

Cada vez el pensamiento racional se encuentra más amenazado por un grupo mayor de diversas religiones que apuntan sus esfuerzos en lavar el cerebro a niños pequeñas atrofiando su capacidad de discernimiento.

Ver también:

Elena G. de White y su temor por el racionalismo

Elena G. de White: ¿Profeta de Dios o epiléptica de lóbulo temporal?

Elena G. de White y los adventistas del séptimo día

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