domingo, 7 de octubre de 2018

Evangélicos apoyan a Bolsonaro, el Trump brasileño

Una vez más los evangélicos se han unido en apoyo al candidato con menos credenciales en derechos humanos, tras ventajas para su proselitismo religioso y su agenda antiderechos. Está ocurriendo en Brasil, donde la mayor parte del sector poblacional evangélico, que constituye el 20% de la población brasileña, se ha adherido al ultraderechista Jair Bolsonaro.

Con camisetas "La Familia, proyecto de Dios" el candidato Bolsonaro ha compartido tarima con el pastor Silas Malafaia en diferentes eventos, como la "Marcha para Jesús". Malafaia es un pastor pentecostal líder del Ministerio Victoria en Cristo, ligado a las Asambleas de Dios.

El pastor lidera una cruzada homofòbica en el Brasil. En ocasiones anteriores ha expresado:
"No creo que dos hombres puedan criar un niño perfectamente. Porque creo que Dios hizo hombre y mujer y estos seres se complementan. No hay que venir con fotografías en los periódicos con dos hombres con un niño feliz, esa historia no me convence. No creo que dos mujeres o dos hombres tengan la capacidad de criar a un ser humano"
Cosa que comparte completamente el candidato Bolsonaro, quien afirmó que preferiría que su hijo hubiese muerto antes que le saliera gay. En otra ocasión agregó: "No voy a combatir ni a discriminar, pero si veo a dos hombres besándose en la calle, les voy a pegar", aseguró.

"El 90% de los hijos adoptados (por parejas homosexuales) van a ser homosexuales y se van a prostituir, con seguridad", llegó a afirmar en una entrevista en televisión.

La posición de Bolsonaro sobre los indígenas y afrodescendientes es también preocupante. Sobre los indígenas afirmó:
"No hacen nada. Más de mil millones de dólares al año estamos gastando en ellos". 
En otro momento se refirió así de un activista indígena: 
"Es un indio que está a sueldo aquí en Brasilia, vino en avión, ahora va a comer una costilla de cerdo, tomar un chope, probablemente un whisky, y quien sabe, quizás llamará a alguien para hacer su noche más agradable. Este es el indio que viene a hablar aquí de reserva indígena. Él debía ir a comer pasto allí para mantener sus orígenes."
Al preguntársele que opinaría si un hijo suyo tuviese una pareja negra respondió que eso no ocurriría porque "Están muy bien educados". 

Y al igual que los evangélicos gringos que se hacen los de la vista gorda con los ataques sexuales de Trump, los aleluyos brasileños también pasan por alto sus declaraciones sobre el acoso sexual femenino. A la diputada del Partido de los Trabajadores María del Rosario, le dedicó una frase fuerte  mientras se debatía una ley sobre la violación: "Yo no soy violador, pero si lo fuera, no la iba a violar porque usted no se lo merece". Bolsonaro también ha dicho que añora la dictadura militar y que "El error de la dictadura fue torturar y no matar", aseguró Bolsonaro en 2016 durante una entrevista en una radio brasileña. Este es el candidato que apoya la mayoría pentecostal de Brasil.

Bolsonaro también ha recibido el apoyo de Edir Macedo, el multimillonario pastor lìder de la Iglesia Universal del Reino de Dios (Pare de Sufrir) que mueve millones de dolares con diezmos e influencia en millones de brasileños pobres y de clase media. 

A pesar de católico, Bolsonaro tiene conexión con el electorado evangélico y ya participó de un bautismo en el río Jordán, en Israel, al lado del pastor Everaldo Pereira, presidente del PSC, su antiguo partido. "Me enorgullece decir que soy temeroso de Dios. Soy católico, pero casado con una evangélica", declaró en un encuentro con pentecostales en abril.

Con Bolsonaro el estado laico peligra enormemente. Y el voto disciplinado, o mejor, aborregado de los evangélicos, parece que lo hará posible.

He aquí una nota en vídeo sobre el apoyo evangélico en Brasil a Jair Bolsonaro