lunes, 29 de julio de 2019

El cambio climático no es gran cosa comparado con el diluvio de Noé: Ken Ham

A inicios de mes el naturalista y presentador David Attenborough se presentó ante el Parlamento Británico para pedir acciones más firmes y contundentes en contra del calentamiento global. 
En su intervención el veterano naturalista alertó que “Grandes zonas de África van a ser aún más inhabitables, y eso va a provocar migraciones masivas”  También señaló que  el objetivo de “emisiones cero” fijado por el Gobierno británico es “un paso adelante”. “Ahora bien, ¿es posible en la prática?”, se preguntó. “Para llegar a esa meta hay que convencer al electorado e introducir grandes cambios en nuestros estilos de vida”.

Al otro lado del Atlántico el creacionista evangélico y director de "Answer in Genesis" Ken Ham considera consideró todos los documentales narrados por Attenborough son "programas de propaganda evolutiva". Para Ham "cualquier explicación alternativa a la bíblica son meramente teorías y que deberían ser desechadas".

Sobre el tema del cambio climático Ken Ham publicó su muy cristiana opinión el pasado 27 de julio en una columna titulada "Sir David Attenborough: "No podemos ser tan radicales sobre el cambio climático"
... ha habido cambio climático en el pasado. Por supuesto, el mayor cambio climático fue la inundación global del día de Noé hace unos 4.350 años. Esta inundación destruyó el mundo que entonces era y alteró el clima, incluida la creación de las condiciones perfectas para una era de hielo después de la inundación. El mundo se ha estado asentando desde esa inundación.
Más adelante resta más importancia al tema del calentamiento global:
"Estamos llamados a administrar lo que Dios nos ha dado bien. Pero eso no significa que aceptemos todas las enseñanzas que surjan o nos subamos al carro alarmista solo porque todos los demás lo hacen."
Cabe señalar que en los Estados Unidos los republicanos, las petroleras y los evangélicos están en el mismo bando político y eso ha llevado a que, a diferencia de otros países, en EE.UU es más probable encontrar evangélicos negacionistas del cambio climático.

Es sumamente lamentable ver como las creencias basadas en la Biblia están haciendo que miles de personas crean que el diluvio si ocurrió, pero el cambio climático es una mentira. Para tener una inversión tan absurda de la realidad solo se necesita el fundamentalismo religioso.

David Attenboroug es el artífice del reciente documental sobre la crisis climática en la BBC y de la famosa serie “Nuestro Planeta” en Netflix. Serie que ya fue señalada por el famoso creacionista como impropia para los evangélicos.


Arca afectada por las lluvias

Modelo de unos raptores dentro del Arca de Noé.
¿Cuánta carne empacó Noé para estos dinosaurios?
Ken Ham también es famoso por haber hecho un parque temático del diluvio universal, con forma de arca y con el que busca enseñar que el relato del diluvio es realidad histórica. El parque llamador Ark Encounter o Encuentro con el arca, muestra una réplica del Arca de Noé hasta con dinosaurios adentro. Pues bien, en mayo una simpática noticia saltó a los medios por esta arca de Noé gigante: ¡El parque creacionista "Encuentro con el Arca" está demandando a sus proveedores de seguros por no cubrir daños por lluvia. ¡La realidad no podía ser más irónica!

Según la demanda de 13 páginas, En parque Encuentro con el Arca, que se inauguró en 2016, sufrió los efectos de una fuerte lluvia que comenzó en mayo de 2017 y continuó durante varios meses.

Esa lluvia creó un deslizamiento de tierra que dañó una carretera principal de acceso al Arca, lo que la hizo "insegura e inadecuada para su uso". Según se conoció los gastos del parque creacionista le constó un millón de dólares, pero las aseguradoras se negaron a pagarlos.


Enlaces relacionados en el sitio web de Sindioses:

Objeciones geológicas para aceptar el diluvio universal

Objeciones biogeográficas al Diluvio universal

Cómo conversar sobre el Diluvio Universal con los testigos de Jehová (y otros creyentes)


Sobre Ark Encounter en el blog Sin Dioses:

Inaugurada réplica de la mítica arca de Noé

Un arca de Noé de 18 millones de dólares

jueves, 18 de julio de 2019

Familia, solo heterosexual, para procrear y de acuerdo a la Biblia: Colegio público en Colombia

La educación en Colombia tiene como uno de sus fines “El pleno desarrollo de la personalidad sin más limitaciones que las que le ponen los derechos de los demás y el orden jurídico, dentro de un proceso de formación integral, física, psíquica, intelectual, moral, espiritual, social, afectiva, ética, cívica y demás valores humanos. (Ley 115 de 1994, art 1)”

Esto llevaría a pensar que todas las instituciones públicas y privadas trabajan por la promoción del respeto a la diferencia, evitando la perpetuación de estereotipos negativos que conlleven a la discriminación. Sin embargo, no siempre ocurre esto.

En Pitalito, Huila se encuentra La Normal Superior, uno de los colegios más grandes e importantes de esta ciudad y del sur del Departamento del Huila. Como Normal Superior ayuda a formar a jóvenes que seguirán, probablemente, la carrera docente. Este colegio es muy querido por los ciudadanos, pero a veces, hay cosas que se pueden mejorar y corregir.

En la entrega de boletines de este 18 de julio causó extrañeza el logro propuesto para el período por la maestra de religión para los estudiantes de grado séptimo. “Sustenta de manera concreta el valor, el significado y la condición de varón y mujer como únicas expresiones dispuestas por Dios en la diferencia de sexos, a la vez que relaciona textos bíblicos sobre el amor en pareja, familia y la procreación con la realidad de la familia en la actualidad”



Esto, en términos prácticos implica que: Primero, se está enseñando a los chicos que la única forma de constituir familiar es en el matrimonio heterosexual. Adiós posibilidad de casarse los gays y lesbianas. Segundo, que no es posible, no son aceptables las personas transexuales; Tercero, que la finalidad del matrimonio es traer hijos al mundo; y por último que la norma por la cual se define lo permitido o no, en la sexualidad y la familia, es la Biblia.

Es válido que muchos ciudadanos tengan esta visión como personal. Pero en este caso estamos hablando de un proceso educativo, en un centro público, es decir en una escuela, que, como las demás instituciones del Estado, son laicas (o al menos en el papel).

Los chicos de séptimo rondan las edades de 12 a 13 años. Algunos de ellos, una minoría, se sentirán atraídos por alguien de su mismo sexo. Y esto ocurrirá así sus padres sean machistas, homófobos o liberales. Ocurrirá así independiente que hayan puesto a los niños a escuela de fútbol o no. No tendrá nada que ver que sean hijos de madres solteras, o que hayan visto a un personaje gay en una película.

Una menor probabilidad hay, pero existe, que alguno de ellos sea transexual. Pero puede pasar. Y también puede ocurrir que alguno de los estudiantes de la Normal Superior de Pitalito conozca en el futuro a un amigo, compañero de trabajo, o familiar LGBTI. Puede que alguno de ellos, heterosexuales y educados con Biblia en una escuela laica, tengan un hijo LGBTI.

Y ahí es donde radica lo delicado de educar en la exclusión. Es totalmente reprochable que se enseñe que la única forma normal de constituir familia es de la manera heterosexual. Muchos chicos de minorías sexuales van a alimentar esos terribles pensamientos que no son aceptados, que la escuela les puede rechazar, que pueden ser objeto de matoneo, etc.

A su vez, estos mensajes alimentan el ideario de los estudiantes que hacen matoneo al chico poco masculino, al que prefiere el grupo de baile al equipo de fútbol, o a la chica que gusta de deportes de contacto a papeles tradicionalmente femeninos. También alimentan la idea que es normal que los jóvenes LGBTI sean echados de su casa, llevados a “terapias de reparación”, o como decía la ahora candidata a la Gobernación de Santander, Ángela Hernández, que los chicos homosexuales debían ser puestos en colegios aparte para que no afectaran “la moral”.

El suicidio en adolescentes LGBTI es alto, no porque sean enfermos, anormales o algo similar, sino porque la sociedad homofóbica se ha encargado de hacerles la vida imposible.

David Andina (@daandina), un médico de urgencias pediátricas en Madrid, España, trinaba el pasado 15 de julio: “Soy Pediatra de Urgencias. Hace unos días atendimos un adolescente transexual que había cometido su quinto intento de suicidio. Quizás, si sus compañeros de colegio hubiesen recibido talleres sobre la realidad LGTBI, no habría sufrido bullying durante años”

A este punto es al que quiere llegar esta denuncia sobre la clase de religión en la Normal Superior de Pitalito en el grado séptimo de la Jornada de la Mañana: Educar en la homofobia hace vidas miserables y mata.

En segundo lugar, es importante mencionar que la clase de religión no debe estar orientada hacia ninguna religión en particular. Hacerlo es adoctrinamiento religioso. No es posible tomar la Biblia, y la doctrina oficial católica, aquí transcrita en el logro académico de grado séptimo, como el criterio por el cual se educan estudiantes en una institución pública, y por lo tanto laica.

No es posible enseñar que el libro sagrado sea la Biblia, cuando la educación no está para promover el catolicismo (como sí lo ordenaba la Constitución de 1886), así como tampoco lo está para promover el Libro de Mormón, el Tipataka budista o el Bhagavad Gita de los Hare Krisna.

La maestra de religión da muestra del adoctrinamiento religioso al hablar de las “únicas expresiones dispuestas por Dios”. ¿Cómo lo sabe? ¿Dios se le apareció o está ella divulgando su credo personal? Y, ¿de qué dios estamos hablando? ¿Por qué no habla de lo dispuesto por Nemqueteba, el dios chibcha, o por el dios Caragabí, de los embera katios, si su clase no está indoctrinando?

Una aproximación neutral que muestre toda la diversidad religiosa y las opciones no creyentes, que les hable de que existen judíos, mormones, budistas, hinduistas y religiones indígenas, de manera neutral, sería más aceptable que el probable adoctrinamiento católico, que refleja ese plan de estudios. De hecho, cabría mencionarle a la maestra, que existen denominaciones luteranas, episcopales y metodistas que casan en la actualidad a parejas del mismo sexo. En definitiva, este boletín académico es reflejo de un adoctrinamiento religioso católico (prohibido en el Decreto 4500 de 2006) y una formación excluyente que facilita la homofobia y la transfobia.

Espero que la Secretaria de Educación de Pitalito, la del Huila y el Ministerio de Educación Nacional tomen este caso para empezar a promover una educación laica e incluyente, que refleje una realidad social en la que las familias son diversas y las aulas de clase también. De hecho, está aún pendiente de que el Ministerio de Educación Nacional cumpla con “la revisión extensiva e integral de todos los Manuales de Convivencia en el país para determinar que los mismos sean respetuosos de la orientación sexual y la identidad de género de los estudiantes” que le ordenó la Corte Constitucional en el 2015.

Ojalá se pueda empezar a educar en el respeto de la diferencia, el respeto por la diversidad, y se pueda avanzar hacia una educación laica y librepensante.

Con éxito se llevó jornada de apostasía en Ecuador

Un poco más de cien personas adelantaron el trámite en las principales ciudades del país andino este miércoles 17 de julio.

En Quito, Guayaquil, Cuenca y Riobamba se llevó a cabo una jornada de apostasía en la que personas ateas, agnósticas e incluso creyentes no afiliados le pidieron a la Iglesia Católica que los deje de contar como miembros de esa institución.

Para la Iglesia Católica cada bautizado pasa a ser automáticamente un católico, y de sus números se basan  para pedir privilegios frente al Estado, intervenir en discusiones políticas, como la oposición a los anticonceptivos, a la interrupción voluntaria del embarazo, y el recién abierto matrimonio civil a las parejas del mismo sexo.

Según informó Gustavo La Mota, del grupo "Asociación atea ecuatoriana" la jornada fue un éxito en Guayaquil y Cuenca, mientras que en la capital hubo dificultades. "Solamente en Quito les cerraron las puertas y luego dejaron pasar de cuatro en cuatro". La Mota informa que ellos asesoraron a las personas para que sacaran el certificado bautismal, requisito, junto con una carta para solicitar el retiro de esta nefasta institución.

Por motivo que varias personas no habían obtenido aún su partida de bautismo, están pendientes nuevas apostasías.

La noticia fue recogida por diferentes medios como El Universo. En este se recoge el testimonio de una feliz apóstata: "Es una institución anacrónica que se ha encargado de cimentar el machismo, la desigualdad social y no quiero pertenecer y prefiero alejarme de obra y palabra", dijo Gabriela Carrillo una empleada privada de 37 años. "Es una institución que no me representa".

Una anterior jornada de apostasía se realizó el año pasado en Bogotá, Colombia. 


Posiciones retrógradas recientes

El pasado 12 de junio la Corte Constitucional de Ecuador ha dictaminado a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. La decisión fue resultado de una consulta de varias personas de la Provincia de Pichincha, a quienes se les había prohibido casarse. Esto llevó a la Corte a adoptar el criterio de la Corte Interamericana de Derechos Humanos  de la OEA.

Ecuador en un país laico constitucionalmente 
"El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. (Artículo 1)".  Sin embargo, eso no ha impedido que la Iglesia Católica siga opinando y oponiéndose al reconocimiento de derechos civiles. 

Es así como Monseñor Eugenio Arellano, presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, aseguró que las parejas del mismo sexo no pueden ser consideradas como familia porque rompen con los cánones establecidos en la religión. Olvida así el obispo Arellano olvida el carácter laico del Estado.

En otra violación al Estado laico, el mismo obispo se reunió el pasado 16 de enero para manifestar que la Iglesia se oponía al aborto en cualquier circunstancia. “La Iglesia tiene la opinión de sí a la vida. La vida no es negociable para nosotros”, indicó Arellano luego del encuentro con el presidente Lenín Moreno en el Palacio de Carondelet.

Obispos pidiendo al presidente de Ecuador evitar la despenalización del aborto.
Ecuador es un país laico constitucionalmente. Foto El Telégrafo

domingo, 14 de julio de 2019

El Centenario de la coronación de la Virgen de Chiquinquirá en una Colombia laica


El pasado 9 de julio del año 2019 se cumplieron 100 años de la Coronación de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá como Reina y Patrona de Colombia. A ella asistió por parte del Estado colombiano el presidente Iván Duque.

Una coronación en tiempo clericalistas


Suárez, presidente de 1918-1921, fue el sexto presidente del período conocido como la hegemonía conservadora que reinó en Colombia por casi treinta años. Marco Fidel creía en la unión de Iglesia y Estado, como casi todos los conservadores de aquella época.

El papa que aprobaría la coronación de la virgen de Chiquinquirá fue Pio X, un fuerte opositor al modernismo, incluyendo la separación de Estado e Iglesia. En su encíclica Pascendi (1907), dijo que es un error modernista pensar que el Estado se debe separar de la Iglesia. En ella se queja el pontífice “¿qué será de la autoridad eclesiástica?”

Tres años después de su encíclica, en 1910, el papa anuncia que la Virgen de Chiquinquirá, la Rosa del Cielo, debía ser coronada con una lujosa tiara de oro.

Pasarían nueve años para que el presidente exseminarista encabezara en la Catedral Primada de Bogotá una ceremonia concurridísima en la que el obispo de Tunja impuso una corona de oro y esmeraldas a la imagen. Con este acto se estableció simbólicamente que el poder estatal de Colombia, en cabeza de Marco Fidel Suárez, estaba íntimamente unido a la Iglesia Católica con la consagración de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá como patrona de Colombia.

Pero esta no era la primera consagración del país como un todo a una figura exclusiva del credo católico. Con el Decreto 820 de 1902, el país fue consagrado al Sagrado Corazón de Jesús y se formalizó la cooperación para la construcción del Templo del Voto Nacional, ubicado en Bogotá frente a la estación de Jiménez por la Avenida Caracas.

En el momento de ambas consagraciones estaba vigente la Constitución de 1886 que establecía la religión católica como la nación. La libertad de profesar otros cultos solo se permitiría con la reforma constitucional de 1936 bajo la presidencia liberal de Alfonso López Pumarejo.

Esta fuerte adhesión de la Iglesia a los poderes públicos ha estado presente en muchas entidades públicas hasta el presente, casi como en tiempos de Marco Fidel Suárez. Su influencia conservadora es tan grande que en un homenaje que la Fuerza Área le hizo en 2016 por su 161 aniversario se mencionaba como una razón, el hecho que había sido “un fiel católico”.


De una Constitución clerical a una laica

Con la Constitución de 1991 Colombia pasó a no tener una religión oficial, a considerar todas la iglesias iguales, libres e independientes del Estado, la libertad ideológica, además de la libertad de cultos, todos ellos elementos que hacen que Colombia sea, desde entonces, un Estado laico.

La laicidad implica la separación entre el Estado y las religiones. El Estado es neutro desde un punto de vista religioso y se prohíbe cualquier injerencia en la vida de las distintas religiones presentes en el país. De forma recíproca, la adherencia y práctica de alguna religión por los funcionarios públicos no debe interferir en el funcionamiento de los servicios del Estado.

Justamente fue una demanda al Decreto de 1902, el de la consagración del país al Sagrado corazón de Jesús el que generó la sentencia de la Corte Constitucional en la que se afirmaría que Colombia es un Estado laico. La Sentencia C-350 de 1994.



Como resultado en 1994 se declaró inexequible el decreto de la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús. Luego, en el 2010 la Corte Constitucional se posicionaría a favor de la neutralidad del Estado en sus actos públicos a fin de no promover actos religiosos:

“La neutralidad estatal comporta que las actividades públicas no tengan fundamento, sentido u orientación determinada por religión alguna –en cuanto confesión o institución-, de manera que las funciones del Estado sean ajenas a fundamentos de naturaleza confesional” Sentencia C-766 de 2010

Sin embargo, estas directrices siguen siendo pasadas por alto por las fuerzas militares, de policía y varios mandatarios. De hecho, en el 2017 la Policía Nacional asistió como entidad al aniversario de la Consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús en acto de la Plaza de Bolívar.

En la Sentencia T-152 de 2017, tras un caso en el que la Policía denigró a un patrullero adventista por negarse a leer una oración católica en un templo de esta denominación como acto oficial de la Policía Nacional la Honorable Corte ordenó a esta entidad que

se ABSTENGA de repetir actos mediante los cuales se identifique o adhiera a una religión específica, de manera tal que, en el desarrollo de sus funciones siempre aplique el principio de laicidad y cumpla con el deber de neutralidad en materia religiosa, en los términos definidos por la jurisprudencia de esta Corte.”

Los actos públicos enmarcados en un credo particular, como lo son las misas, Te Deums, cultos, etc., son actos simbólicos que expresan la adherencia del Estado a una religión, o por lo menos el favorecimiento de una de estas sobre las demás.

Entre las medidas de carácter simbólico que deberían haber en un estado laico está la prohibición de que los representantes públicos pueden participar de forma oficial en actos de carácter confesional (pueden hacerlo como particulares); la eliminación de cualquier tipo de simbología religiosa en los actos oficiales, así como en lugares y edificios de titularidad pública; supresión de honores civiles u homenajes públicos (condecoraciones, votos o nombramientos civiles) a imágenes, advocaciones, santos o símbolos religiosos, quedando sin efecto los honores o nombramientos que se hayan realizado hasta ahora; eliminación de las capillas de cualquier lugar público; supresión de la figura de los “capellanes funcionarios católicos”; supresión de la emisión de culto o ritos de carácter religioso a través de medio de comunicación públicos. Medidas estas aún por concretarse en Colombia.


Colombia al centenario de la coronación

La Colombia que vio el centenario de la coronación es muy diferente a la que la coronación inicial. Con un 70% de católicos, de los cuales la mayor parte no son practicantes, un 16% de la diversidad protestante, y un 5% de ateos y agnósticos, el país se aleja de la homogeneidad religiosa que vio Marco Fidel Suarez y se hace cada vez más plural en materia religiosa, pero también más secular.

El presidente Iván Duque, en su discurso en la misa de coronación dijo: “Vengo esta mañana, también, a que todos los colombianos rindamos este homenaje” Pues sucede que no todos los colombianos creen en la Virgen María. Dudo que los Testigos de Jehová, mormones y adventistas colombianos hayan estado de acuerdo con que el presidente hablara por todos los colombianos en un asunto tan personal como la fe. Dudo también que los evangélicos y pentecostales se sientan a gusto siendo mencionados como parte de los ciudadanos que rendían este homenaje.

El presidente Duque dijo de la Virgen: “Ha sabido guiar esta Nación en medio de las adversidades para que surja una Colombia de fe”. ¿Para que surja una Colombia de fe? Con esta declaración se hace de lado a miles de colombianos que no son religiosos y se refuerza el concepto erróneo que para ser un buen ciudadano hay que tener una fe religiosa.

Este deseo de querer que surja “una Colombia de fe” es una señal preocupante en momentos y en un gobierno que busca cimentarse granjeándose en favor de sectores conservadores religiosos, en una clara violación a la laicidad estatal, a cambio de favorecer una agenda conservadora.
La asistencia del presidente a este evento, en calidad de presidente, y mencionando a todos los colombianos como parte de este homenaje, es una violación a la laicidad estatal, y otra señal del riesgo que corre la separación entre Estado e Iglesias en el presente gobierno.