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domingo, 10 de abril de 2011

El fantasma de la Inquisición resucita a golpe de querella

Los sectores más conservadores de la Iglesia Católica han recurrido a denuncias sobre ofensa al sentimiento religioso para acallar las voces críticas. La siguiente es un ensayo de D. Barcala y J. Bastante titulado "El fantasma de la Inquisción resucita a golpe de querella" publicado en La Voz de Asturias.

La blasfemia ha vuelto a los tribunales españoles. La Inquisición está abolida desde 1834 pero hay quien siente el amparo de la ley para pedir juicio público a los que osan ofender a Dios. Hazteoir, Manos Limpias, E-Cristians o el Centro Jurídico Tomás Moro son los nuevos denunciantes. Los directores teatrales Leo Bassi y Josep María Miró, el cantautor Javier Krahe o las alumnas de la Universidad Complutense de Madrid son los nuevos herejes.

"A mí me pusieron un kilo de explosivos en la puerta del camerino. Vinieron 20 policías a investigar y no han detenido a nadie", ejemplifica el director teatral Leo Bassi, que recuerda el atentado que sufrió en 2006 en el Teatro Alfil de Madrid. Un juez admitió la pasada semana una querella contra él del grupo ultraderechista Hazteoir por una conferencia que impartió el pasado noviembre en la Universidad de Valladolid en la que negaba las raíces judeocristianas de Europa. "El próximo papa será español seguro", reflexiona el artista Leo Bassi

Código Penal

El supuesto delito que Bassi cometió se basa en el artículo 525 del Código Penal: "Multa de ocho a doce meses para los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican". Bassi simplemente bailó disfrazado de papa.

El mismo artículo sirvió para detener a cuatro estudiantes por leer un manifiesto por una universidad laica en la capilla de la Complutense mientras dos chicas rezaban. La ofensa a los sentimientos del artículo 525 le supuso al cantautor Javier Krahe una querella por un vídeo realizado en la década de 1970 en el que se simulaba cocinar un Cristo con mantequilla para que saliera del horno "en su punto" al tercer día.

No se piuede utilizar la palabra de Dios

"Estas denuncias son producto de la inmadurez del Estado aconfesional español", reflexiona el presidente de la Fundación Cives, Victorino Mayoral.

En su opinión, la frustrada reforma de la Ley de libertad Religiosa, cuya negociación ha suspendido el Gobierno por "falta de consenso", era la mejor opción para solucionar este tipo de conflictos. La asociación Europa Laica atribuye la existencia de esos delitos del Código Penal a una "sobreprotección" de la fe católica en el ordenamiento jurídico español, influido por los acuerdos firmados con la Santa Sede en 1979 pero negociados antes de aprobarse la Constitución de 1978.

"Esos acuerdos contienen un artículo en vigor que dice que la enseñanza en los centros públicos debe ser respetuosa con la religión católica. Cualquier día nos encontraremos con una denuncia a un profesor", explica Mayoral.

Leo Bassi hizo su performance en Valladolid en respuesta a la última visita de Benedicto XVI a España. El papa, en el avión que le trajo a Santiago y a Barcelona el pasado noviembre, ya había advertido de su objetivo: "Ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como se vio en la década de los años treinta". Toda una llamada a la cruzada que ya había confirmado años antes el discurso rupturista promovido por el presidente de los obispos españoles, Antonio María Rouco Varela. Este ha elegido para evangelizar la misa multitudinaria que cada Navidad celebra en Madrid.

"¡No se puede utilizar la palabra de Dios!", gritaron en la obra Gang bang' "¡Viva Cristo Rey, hijos de perra!", fue el grito con el que dos individuos irrumpieron el pasado jueves en el Teatro Nacional de Catalunya para boicotear la obra Gang bang, de Josep María Miró, criticada por el grupo ultracatólico E-Cristians. Esta organización cree que la obra ofende al papa y a la Iglesia católica al ambientarse en un bar gay el día 7 de noviembre, fecha de la visita de Benedicto XVI a Barcelona. "¡No se puede utilizar la palabra de Dios!", gritaron los energúmenos al más puro estilo de los últimos años del nacionalcatolicismo franquista.

El dictador bajo palio

Algunos de los clichés de la España en la que el dictador entraba bajo palio a las catedrales y la jerarquía eclesiástica bendecía el régimen continúan presentes. Para algunos, con mucha más efervescencia desde la llegada en 2004 del PSOE al poder. En junio de 2005, por primera vez desde la Transición, una veintena de obispos se ponían al frente de una protesta. Fue contra el matrimonio homosexual.

El sector más ultraortodoxo del catolicismo español se ha echado a la calle con todas sus armas para acabar con el "proyecto de ingeniería social" que, en su opinión, representa el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

La estrategia de la reconquista católica de occidente, que recuerda a los movimientos ultraconservadores de EEUU o a organizaciones pseudosecretas como El Yunque en México, cuenta con dos apoyos fundamentales, en Madrid y Roma. El primero, el cardenal de Madrid, Rouco Varela, es uno de los principales valedores de los grupos contra el aborto, las bodas gay o la reforma educativa. Y en Roma, Benedicto XVI, que ha colocado a España como punta de lanza de la "reevangelización" en Occidente.

"España, con los kikos, el Opus Dei, los Legionarios de Cristo... es un punto caliente por sus siglos de intransigencia. Estoy seguro que el próximo papa será español. Alguien radical como Cañizares", opina Bassi. Sin embargo, el artista cree que el movimiento ultra es internacional. "En los ochenta hice un espectáculo en Polonia en el que me comía una manzana y decía que me comía el árbol de la sabiduría y era un pecador. Dos curas me acusaron de blasfemar. Les dije que había peleado años antes contra el comunismo por la libertad de expresión, incluida la suya", razona Bassi.

Lo cierto es que España es el país más visitado por Ratzinger, quien vino por primera vez a Valencia en julio de 2006 para clausurar el V Encuentro Mundial de las Familias, y regresó en noviembre pasado a Santiago y Barcelona. Rouco y el papa se volverán a reunir en Madrid, en la Jornada Mundial de la Juventud. Un evento que, pese a contar con todo el apoyo, logístico y económico, del Gobierno, no servirá para reformar las relaciones Iglesia-Estado. La figura del pontífice es un elemento clave para entender este escenario: el papa se ha convertido en una figura intocable y cualquier crítica ya sea cultural, como la obra del TNC, o política, como las protestas de grupos ateos y de izquierdas contra la financiación pública de sus recurrentes viajes a España desata la ira de los ultras.

Las presiones, mediante denuncias judiciales de los grupos neoconservadores, no se detienen únicamente en el PSOE. Hasta el PP, que históricamente se ha posicionado al lado del estos grupos en defensa de la familia y el matrimonio tradicionales, y en contra del aborto o la extensión de derechos, ha sufrido presiones de estos grupos, que incluso han planteado la posibilidad de crear un partido político, de corte confesional, que aglutine a los sectores de ultraderecha, descontentos con la "tibieza" del PP y la falta de "referentes morales católicos" en la política. Sin dar el paso Una hipotética formación política que contaría con las simpatías de una Conferencia Episcopal Española nuevamente entregada a la ideología netamente conservadora de Rouco y su portavoz Martínez Camino, aunque oficialmente el Episcopado no se atreva a dar el paso de apoyar explícitamente la existencia de partidos expresamente católicos.

Para Benedicto XVI, España es la última frontera. Un "banco de pruebas" frente al laicismo en Europa, que el papa teme que pueda "exportarse" desde nuestro país a Iberoamérica, donde reside la mitad de los católicos del mundo. De ahí que Ratzinger haya escogido España para sus más fervientes defensas de la familia, el matrimonio, la identidad sexual o la denuncia de falta de valores.

¿Y usted qué opina?

jueves, 31 de marzo de 2011

Si al incrédulo lo pinchan ¿no sangra?

Un artículo de opinión de Gerardo Rivas tras el acoso católico al artista Leo Bassi por haber hecho una imitación del papa Benedicto XVI.

Si al incrédulo lo pinchan ¿no sangra?

Una simple consulta a Wikipedia sobre la historia del ateísmo, nos ilustra sobre la persecución que han sufrido a lo largo del tiempo todas aquellas personas que han negado la existencia de dios o han puesto siquiera en duda las creencias religiosas.

Pero no hay que remontarse a la oscura Edad Media y a la Santa Inquisición para encontrar ejemplos del brutal hostigamiento hacia estas formas de pensamiento. Para muestra un único botón; en el ya cercano Siglo de las Luces -y a pesar de esta denominación-, Diderot, uno de los más prominentes filósofos de la Ilustración y editor de la Enciclopedia fue acusado -atención al participio; no calificado, no, no, acusado- de ateo por desafiar los dogmas religiosos al contraponer la razón a la fe, y fue por ello encarcelado y sus escritos prohibidos y quemados.

Viene este recordatorio histórico a cuento porque un Juzgado vallisoletano ha admitido a trámite una querella interpuesta por organizaciones ultracatólicas, como HazteOir o la Asociación de Abogados Cristianos, contra el rector de la Universidad de Valladolid, Marcos Sacristán, y el actor Leo Bassi por delitos contra los sentimientos religiosos, injurias y calumnias, presuntamente cometidos en octubre de 2010 cuando el cómico de origen italiano protagonizó una parodia de Benedicto XVI y distribuyó preservativos en el Paraninfo del centro.

La persecución, la marginación, el ostracismo, el señalamiento, la tortura e, incluso, la pena de muerte a los disidentes han sido sustituidos en estos nuevos tiempos democráticos -que se han hecho realidad muy a pesar de las instituciones religiosas- por la amenaza con los tribunales del Estado de derecho. Si alguien se atreve a criticar sus ideas, más allá de lo que ellos entienden que es permisible dada la naturaleza sacrosanta de las mismas, o realizar una simple parodia de sus liturgias enarbolan el Código Penal contra los osados.

Ellos, sin embargo, pueden criminalizar a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo, aunque cumplan con los requisitos legalmente establecidos, y decir de ellas que son peores que los que abusan sexualmente de los menores (cardenal Cañizares) o tildar el matrimonio entre homosexuales de aberración y de inmoralidad (cardenal Rivera Carrera).

Pareciera que sólo ellos puedan sentirse agredidos por los demás y que, sin embargo, tengan bula para arremeter inmisericordemente contra todos aquellos que tengan comportamientos no avalados por sus dogmáticas y absurdas creencias.

Emulando al judío Shylock, el personaje central de la obra de W. Shakespeare El mercader de Venecia, podríamos manifestar nuestro malestar ante esta diferencia de tratamiento, cambiando la palabra judío por la de incrédulo, y exclamar: ¿Y cuál es su motivo? Que soy incrédulo. ¿El incrédulo no tiene ojos? ¿El incrédulo no tiene manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No es alimentado con la misma comida y herido por las mismas armas, víctima de las mismas enfermedades y curado por los mismos medios, no tiene calor en verano y frío en invierno, como el cristiano? ¿Si lo pinchan, no sangra? ¿No se ríe si le hacen cosquillas? ¿Si nos envenenáis no morimos? ¿Si nos hacéis daño, no nos vengaremos?

Y atendiendo a la última pregunta que se hace Shylock ¿no va siendo ya hora de que dejemos de poner la otra mejilla cuando nos sintamos ofendidos por sus condenas? Si acuden a los tribunales por una parodia ¿dónde tendría que acudir una mujer que es acusada de ser más deleznable que un abusador de menores por abortar legalmente?

¡Ya está bien!