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sábado, 29 de octubre de 2011

Llegamos a 7.000 millones y la Iglesia Católica dice que no hay sobrepoblación

El mundo llegó ya a los 7.000 millones de personas. Duplicamos nuestro número en menos de medio siglo, y los efectos sobre nuestro medio ambiente son alarmantes:

-Deforestación de las selvas de Malasia e Indonesia para sembrar palma de aceite.

- Deforestación de las selvas de África ecuatorial y caza de su fauna para ser consumida como "carne de monte"

-Agotamiento de páramos en Latinoamérica.

-Crisis hídrica en países subsaharianos, y latinoamericanos.

- Olas invernales sin precedentes en Colombia, Centroamérica, Tailandia. etc. Como consecuencia del cambio climático.

- Mala calidad de aire en ciudades altamente pobladas como Pekín, Santiago de Chile, Ciudad de Mexico, etc.

- Decenas de otros problemas ambientales.

No obstante encontramos que la Iglesia Católica no ve problema en la sobrepoblación, y se empeña en seguirse oponiendo al control de la natalidad.

El Sínodo Mundial de la Familia en 1980 organizado por la Iglesia Católica contiene el siguiente mensaje a las familias católicas:

"A menudo, ciertos gobiernos y algunas organizaciones internacionales agreden a las familias... A las familias se les obliga -y nos oponemos a esto con toda vehemencia- a usar medios inmorales tales como los anticonceptivos, o, aún peor, la esterilización, los abortos y la eutanasia, para la solución de los problemas sociales, económicos y demográficos. El sínodo urge por lo tanto a proclamar una carta de los derechos de la familia para salvaguardar esos derechos en todas partes."

En el sitio católico ACI Prensa encontramos la siguiente declaración bajo el titulo "Control de la población": Estos planes se disfrazan como "salud reproductiva", "paternidad responsable", "planificación familiar", "educación sexual", "lucha contra el SIDA", "salud sexual", "acciones de género", "feminismo" o "desarrollo sustentable".

La Iglesia Católica sostiene que no hay sobrepoblación por las siguientes razones:
1. Las tasas de natalidad han descendidio.
2. Los países no se encuentran altamente densificados.

Estos argumentos valen la pena ser analizados.

El primero es cierto. Las tasas de natalidad han descendido. Por ejemplo, Paraguay pasó de tener una tasa de fecundidad de 4,3 en la década de los 1990 a una de 2,5 en 2010. Países industrializados han hecho bajar su tasa de natalidad por debajo de la tasa de renovación (2,0). La tasa de fecundidad es el número promedio de hijos que son dados a luz por una mujer.

A pesar que el argumento es cierto. La verdad es que en números la población mundial sigue creciendo. Y peor aún, a medida que los pueblos aumentan su poder adquisitivo aumenta el consumo y por lo tanto la depredación ambiental. Todas las personas requieren agua, alimento y energía. Cada ser humano adicional genera una carga para el planeta. Razón por la que la decisión de traer hijos al mundo debe ser una algo razonado.

El segundo argumento es también es cierto, pero olvida algo muy importante. La iglesia esgrime que la población mundial no ocupa más del 1% de la superficie firme del planeta. Pero pasa por alto que hay muchas zonas que no son habitables: los grandes desiertos, la tundra, los glaciares. No podemos pretender que todo el planeta debe ser habitado. deben dejarse espacios para la vida silvestre.

Durante el tiempo que leiste el anterior texto nacieron 720 bebes humanos. Tres por cada segundo.

Les dejo el siguiente video:



¿Qué ocurriría si llegaramos a los 14 mil millones de personas?

jueves, 10 de marzo de 2011

El papa no sabe lo que es la ecología humana

El papa Benedicto XVI nos sigue arrojando perlas de sapiencia. En su mensaje a los obispos de Brasil por la campaña de fraternidad que promueven en Cuaresma, el líder de la Iglesia Católica afirmó este 9 de marzo de 2011, que la primera ecología que debe defenderse es la "ecología humana" y explica que esto quiere decir que sin una clara defensa de la vida del ser humano "nunca se podrá hablar de una auténtica defensa del medio ambiente", afirmó el pontífice.

Pués bien, en realidad Benedicto XVI no tiene idea de lo que es la ecología humana, y quiere aprovecharse del tema para introducir sus dogmas contra la palnificación familiar, y las familias homoparentales.

Consultando el blog Ecologismo.com encontré una definción de Ecología humana que es fácil de comprender. "La ecología humana es el estudio de las relaciones entre el entorno y el desarrollo de las comunidades humanas y también de las sociedades en el proceso de adaptación a los ambientes. El objetivo de la ecología humana es conocer la forma en que las sociedades usan y afectan el ambiente, también sus respuestas a cambios ambientales a niveles biológicos, sociales y culturales."

Claramente una de los impactos más grandes que hacen las comunidades humanas en su ambiente está relacionado con la sobrepoblación, y también el uso cada vez mayor de recursos naturales y energía. Esto parece no importarle al papa actual, como tampoco le importó a su antecesor Juan Pablo II.

Benedicto XVI afirmó que "el ser humano solo será capaz de respetar a las criaturas si en su espíritu conserva el sentido pleno de la vida; por el contrario, llegará a despreciarse a sí mismo y lo que le rodea, y a no respetar el medio ambiente en el que vive, la creación".

"Por eso, la primera ecología que hay que defender es la 'ecología humana'".

Hay que tener en cuenta que cuando el papa y los vaticanescos líderes hablan de defender la vida, no hablan de oponerse a nque se sacrifiquen focas y visones para hacer abrigos, o que se opongan a las corridas de toros y peleas de gallos; tampoco la defensa a la vida tiene que ver con que el Vaticano excomulgue a los traficantes de especies silvestres, o que defiendan el vegetarianismo, o al menos una disminición en el consumo de carne. Nada de eso. Simplemente se refiere a prohibir los anticonceptivos, satanizar el condón, oponerse al aborto, aún entre familias muy pobres con 6 o más hijos, o si la madre gesta un hijo con anencefalia, y oposición también a una muerte digna, solicitada por un paciente cuando su enfermedad se hace inaguantable. Esa es la defensa de la vida de la ICAR, especiecista hasta la médula, y creyendo que un embrión es un humano, como si la semilla fuese ya un árbol.

Para dejar claro lo que el Papa tenía en mente cuando habló de ecología humana me remito a sus palabras: "sin una clara defensa de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural; sin una defensa de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer; sin una verdadera defensa de los que son excluidos y marginados por la sociedad, sin olvidar, en este contexto, a aquellos que han perdido todo, víctimas de desastres naturales, nunca se podrá hablar de una auténtica defensa del medio ambiente".

¿Alguién me puede explicar que tiene que ver el matrimonio homosexual con el deterioro del ambiente? Veo más una relación entre la obseción por obstaculizar el matrimonio igualitario con el deterioro de las facultades mentales de los clérigos católicos.

Pero mientras el papa habla de "ecología humana", el mundo se prepara ya para recibir en este 2011 al habitante número 7.000 millones. Cada segundo nace cinco humanos. Y para alimentar a esta cantidad de Homo sapiens se requerirá más agua y energía. Por ejemplo: la producción de una libra de carne de res consume 7.428 litros de agua, una libra de carne de cerdo consume 3.024 litros, una libra de carne de pollo consume 1.876 litros, un vaso de leche necesita de 212 litros. En términos de energía una sola hamburguesa requiere para su producción entre 7 y 20 megajulios.

¿Podrá imaginar el impacto ambiental si en el 2025 llegamos a los 10.000 millones de habitantes que está previsto?

Una de las campañas que fraternidad que el papa Benedicto envió a los los prelados se denómina "La creación gime con dolores de parto". La campaña sería más realista si se titulara "la naturaleza gime por nuestros dolores de parto"

¿Y usted qué opina?

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Por qué detesto a la madre Teresa de Calcuta?

El 26 de agosto, fecha del natalicio de la madre Teresa de Calcuta, es propicio para reflexionar sobre el lado verdadero de esta carismática y mediática monja.

El escritor Martín Caparrós, muestra a una mujer que consentía el dolor humano como experiencia para la salvación. Ella nunca proporcionó ayuda médica, ni creó una clínica a pesar de los millones que le llovieron. Tampoco criticó al sistema que generaba tanta pobreza, y se opuso a los métodos anticonceptivos en un mundo donde la sobrepoblación genera hambre y pobreza.

Algo me molestó desde el principio. Llegué al moritorio de la madre Teresa de Calcuta, en Calcuta, sin mayores prejuicios, dispuesto a ver cómo era eso, pero algo me molestó. Primero fue, supongo, un cartel que decía "Hoy me voy al cielo" y, al lado, en un pizarrón, las cifras del día: "Pacientes: hombres: 49, mujeres: 41. Ingresados: 4. Muertos: 2". En el pizarrón no existía el rubro "Egresos". En el moritorio de la madre Teresa, su primer emprendimiento, la base de todo su desarrollo posterior, no hay espacio para curaciones.

La señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu, también llamada Madre Teresa de Calcuta, consiguió en sus últimos veinticinco años una fama y un apoyo internacional extraordinarios. Le llovieron medallas, donaciones, premios, subvenciones, todo tipo de dinero para que ayudara a los pobres del mundo. La señorita Bojaxhiu nunca hizo públicas las cuentas de su orden pero se sabe, porque ella se jactó de eso muchas veces, que fundó, con ese dinero, alrededor de quinientos conventos en cien países. Pero no fundó una clínica en Calcuta.

Hay un par de ideas fuertes detrás de todo eso. Sobre todo, la idea de que la vida —ellos dirían "esta vida", como si hubiera muchas— es un camino hacia otra, mejor, más cerca del Señor: si no fuera así, a nadie se le ocurriría dedicarse a que esa gente muriera mejor y, quizás, en cambio, pensarían en mejorar sus vidas. Y la idea de que el sufrimiento de los pobres es un don de Dios: "Hay algo muy bello en ver a los pobres aceptar su suerte, sufrirla como la pasión de Jesucristo —dijo la madre Teresa—. El mundo gana con su sufrimiento".

Por eso, quizás, la religiosa les pedía a los afectados por el famoso desastre ecológico de la fábrica Union Carbide, en el Bhopal indio, que "olvidaran y perdonaran" en vez de reclamar indemnizaciones. Por eso, quizás, la religiosa fue a Haití en 1981 para recibir la Legión de Honor de manos de Baby Doc Duvalier —que le donó bastante plata— y explicar que el tirano "amaba a los pobres y era adorado por ellos". Por eso, quizás, la religiosa fue a Tirana a poner una corona de flores en el monumento de Enver Hoxha, el líder estalinista del país más represivo y pobre de Europa.

Pero quizá no fue por eso que salió a defender a Charles Keating. Keating era un buen amigo de los Reagan —que recibió a la religiosa más de una vez— y uno de los mayores estafadores de la historia financiera norteamericana: el fulano que se robó, por medio de una serie de maniobras bancarias, 252 millones de dólares de pequeños ahorristas. Keating le había donado a la religiosa 1.250.000 dólares y le solía prestar su avión privado. Cuando lo juzgaron, la religiosa mandó una carta pidiendo la clemencia del tribunal para "un hombre que ha hecho mucho por los pobres". Fue enternecedor. Pero cuando el fiscal le pidió que devolviera la plata que Keating le había dado —robada a los pequeños ahorristas—, la religiosa no se dignó contestar nada.

En el moritorio de Calcuta, la sala de los hombres tiene quince metros de largo por diez de ancho. Las paredes están pintadas de blanco y hay carteles con rezos, vírgenes en estantes, crucifijos y una foto de la señorita también llamada madre con el papa Wojtyla. "Hagamos que la iglesia esté presente en el mundo de hoy", dice la leyenda.

En la sala hay dos tarimas de material con mosaicos baratos, que ocupan los dos lados largos: sobre cada tarima, quince catres; en el suelo, entre ambas, otros veinte. Los catres tienen colchonetas celestes, de plástico celeste, y una almohada de tela azul oscuro; no tienen sábanas. Sobre cada catre, un cuerpo flaco espera que le llegue la muerte.

El moritorio de la madre Teresa está al lado del templo de Khali y sirve para morirse más tranquilo, dentro de lo que cabe. La madre Teresa lo fundó en 1951, cuando un comerciante musulmán le vendió el caserón por muy poco dinero porque la admiraba y dijo que tenía que devolverle a dios un poco de lo que dios le había dado. Desde entonces, los voluntarios recogen en la calle moribundos y los traen a los catres celestes, los limpian y los disponen para una muerte arregladita.

—Los de las tarimas están un poco mejor y puede que alguno se salve.

Me dice Mike, un inglés de 30 con colita, tipo bastante freakie, que se empeña en hablarme en mal francés.

—Los de abajo son los que no van a durar; cuanto más cerca de la puerta, peor están.

En la sala se oyen lamentos pero tampoco tantos. Un chico —quizás sea un chico, quizás tenga 13 ó 35— casi sin carne sobre los huesos y una bruta herida en la cabeza grita Babu, Babu. Richard, grande como dos roperos, rubio, media americana, maneras de cura párroco en Milwaukee, comprensivo pero severo, le da unos golpecitos en la espalda. Después le lleva un vaso de lata con agua a un viejo que está al lado de la puerta. El viejo está inmóvil y la cabeza le cuelga por detrás del catre. Richard se la acomoda y el viejo repta con esfuerzo para que le cuelgue otra vez.

—Este está muy mal. Entró ayer y lo llevamos al hospital pero no lo aceptaron.

—¿Por qué?

—Por dinero.

—¿Los hospitales no son públicos?

—En los hospitales públicos te dan cama para dentro de cuatro meses. No sirve para nada. Nosotros tenemos una cuota de camas en un hospital privado cristiano, pero ahora las tenemos todas ocupadas, así que cuando fuimos nos dijeron que no. Acá no estamos en América; acá hay gente que se muere porque no hay cómo atenderla.

Richard me cuenta sobre uno que entró hace un mes con una fractura en la pierna: no lo pudieron atender y se murió de la infección. Y está dispuesto a seguir con más casos. Parece que acá no es tan raro que alguien se muera antes de los últimos esfuerzos.

—No podemos curarlos. No somos médicos. Tenemos un médico que viene dos veces por semana, pero tampoco tenemos equipos ni ciertos remedios. Lo que hacemos es confortarlos, cuidarlos, darles afecto, ofrecerles que se mueran dignamente.

Hay algo que me suena raro en todo esto. Richard le acaricia la cabeza al que insiste en colgarla; más allá, Mike le sostiene la mano a uno con un vendaje que le atraviesa el pecho. Los acompañan: no tienen un idioma común así que no pueden hablarse, o quizás no ganarían nada con hablarse. Richard va a buscar una sábana para tapar al viejo de cabeza colgante. Hace solo 35 grados y el viejo tiene frío. En Chicago, Richard estudia Medicina, pero ahora dice que no sabe si va a poder volver a soportar aquello. Y dice que tampoco podría soportar esto todo el tiempo, pero que no soportaría ser doctor y no atender a estos tipos. A veces llega un punto en que soportar es muy difícil. Richard es un Clark Kent buenazo con mentón imponente y es muy católico, familia de irlandeses, y dice que dios le va a decir qué hacer.

—O sea que no hay ninguna posibilidad de que lo atienda un médico.

—No.

-¿Y entonces?

—Y entonces se va a morir hoy o mañana.

Richard lo dice como quien dice: llueve. O incluso: quizás llueva. Debe ser difícil pronunciarlo así.

La señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu, también llamada Madre Teresa de Calcuta, nunca se privó de dar sus opiniones. En Irlanda, por ejemplo, en 1995, un referéndum sobre el divorcio encendía pasiones. Irlanda era el último país de Europa sin divorcio, y los márgenes se anunciaban estrechos. Entonces la religiosa —que no tenía nada que ver con Irlanda— participó de la campaña pidiendo el voto en contra. Los divorcistas ganaron con el 50,3 por ciento. Pocos meses después, su nueva amiga, lady Diana Spencer, se divorció, y una periodista le preguntó qué opinaba. La señorita no tenía problemas: "Está bien que ese matrimonio se haya terminado, porque nadie era realmente feliz", dijo.

La señorita sabía aprovechar el halo de santidad que la rodeaba: los santos pueden decir lo que quieran, donde y cuando quieran. Todo está justificado por el halo. Y ella usaba esa bula para llevar adelante su campaña mayor: la lucha contra el aborto y la contracepción. Lo dijo muy claro en Estocolmo, 1979, mientras recibía el Premio Nobel de la Paz: "El aborto es la principal amenaza para la paz mundial". Y, para no dejar dudas: "La contracepción y el aborto son moralmente equivalentes".

En septiembre de 1996, el Congreso norteamericano le dio el título de ciudadana honoraria. Era la quinta persona en la historia que la conseguía. Dos años antes había organizado, en ese mismo recinto, una "plegaria nacional" ante Clinton, Gore y compañía. Ese día, su discurso fue belicoso: "Los pobres pueden no tener nada para comer, pueden no tener una casa donde vivir, pero igual pueden ser grandes personas cuando son espiritualmente ricos. Y el aborto, que sigue muchas veces a la contracepción, lleva a la gente a ser espiritualmente pobre, y esa es la peor pobreza, la más difícil de vencer", decía la religiosa, y cientos de congresistas, muchos de los cuales no estaban en contra de la contracepción y el aborto, la aplaudían embelesados. En su Calcuta, en la India, en muchos otros países, la superpoblación es causa principal del hambre y la miseria, y sus autoridades toman todo tipo de medidas para limitarla.

"Yo creo que el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra contra el niño, un asesinato del niño inocente. Y si aceptamos que una madre puede asesinar a su propio hijo, ¿cómo podemos decirles a otras gentes que no se maten entre ellos? Nosotros no podemos resolver todos los problemas del mundo, pero no le traigamos el peor problema de todos, que es destruir el amor. Y eso es lo que pasa cuando le decimos a la gente que practique la contracepción y el aborto".

Las jerarquías católicas lo dicen siempre, pero dicho por ella es mucho más eficaz. Aquella tarde, el cardenal James Hickley, arzobispo de Washington, lo explicó clarito: "Su grito de amor y su defensa de la vida nonata no son frases vacías, porque ella sirve a los que sufren, a los hambrientos y los sedientos...". Para eso, entre otras cosas, servía la religiosa. Por eso, entre otras cosas, su proceso de beatificación vaticana fue el más rápido de la historia de una institución que no suele apresurarse —que puede tardar, por ejemplo, cuatro siglos en pedir perdón por apretar a Galileo Galilei o asesinar a Giordano Bruno y tantos otros.

Así que ahora la señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu —lo que quede de ella— debe estar en el paraíso de los beatos, un poquito más abajo del paraíso de los santos, con apenas menos felicidad eterna y menos olor a incienso y mirra y menos intimidad con su Señor pero bastante, pese a todo. La señorita fue una militante muy eficaz de una causa muy antigua: la del conservadurismo católico. Y fue, en el mejor de los casos, una versión mediática y actual del viejo modelo de la dama de caridad: aquella que se dedica a moderar los males causados por un orden que nunca cuestiona o que, en realidad, refuerza. Gracias a esos medios, al aparato de difusión de Roma, la señorita quedó instituida como gran encarnación actual del viejo mito de la bondad absoluta.

Todos —los países, los grupos de amigos, los equipos de voleibol, los grupos de tareas— necesitan tener un Bueno: un modelo, un ser impoluto, alguien que les muestre que no todo está perdido todavía. Hay Buenos de muchas clases: puede ser un cura compasivo, un salvador de ballenas, un anciano ex cualquier cosa, un perro, un médico abnegado, un pederasta con buena verba en púlpito: en algo hay que creer. El Bueno es indispensable, una condición de la existencia. Y el mundo se las arregla para ir buscando Buenos, entronizarlos, exprimirlos todo lo posible. Así que, pese a que algunos intentamos contar un poco de su historia, nadie lo escucha: es mejor y más cómodo seguir pensando que la señorita era más buena que Lassie. La señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu, también llamada Teresa de Calcuta, consiguió ser la Buena Universal. Y consiguió, incluso, lo más difícil que puede conseguir una persona, un personaje: entrar en el lenguaje como síntesis o símbolo de algo. Decimos un Quijote cuando queremos hablar de un héroe destartaladamente franco; decimos un Craso cuando tratamos de definir a alguien riquísimo; decimos —desde hace unos años empezamos a decir— una madre Teresa cuando queremos significar que alguien es realmente bueno. Y así ha quedado registrada en nuestra cultura la señorita también llamada madre, amiga de tiranos y estafadores, militante de lo más reaccionario, facilitadora de la muerte.

¿Y usted qué opina?

jueves, 31 de diciembre de 2009

Un peligro para la especie humana

En una democracia los credos religiosos tienen derecho a construir sus templos, a predicar y emitir sus publicaciones, siempre y cuando no atenten contra los derechos de los demás ciudadanos.

Viene a mi mente la secta mormona de "La Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días", que es racista. Su líder, Warren Jeffs, predica que todas las cosas malas llegaron al mundo por las personas de color, (aunque Pinochet, Hitler, Franco y el ministro del interior colombiano Fabio Valencia Cossio, no se puedan calificar como afrodescendientes precisamente). Permitirle a estos fanáticos promulgar sus odios es un abuso de la ley, pero si quisieran imponerlo por ley sería el fin de la democracia.

Bien extraño nos parecería que los adventistas de un país intentaran por fuerza de ley que se cierren todos los negocios y universidades en sábado, o que los judíos de un país quisieran, por fuerza de ley, que se prohibiera el consumo de mariscos y cerdo, o que los mormones quisieran obligar a toda una nación que se enseñe en las clases de historia que Jesús vino a las Américas a predicar. Cada credo puede predicar sus doctrinas (por más absurdas que sean), de puertas adentro de sus recintos de culto. Pero pretender que todos debemos creer lo que ellos creen, y que todos debemos condenar lo que ellos condenan es absurdo.

La ley civil está para mantener el orden, fomentar el respeto y la igualdad y para el beneficio de todos los ciudadanos. En una democracia, la ley civil no es la sirvienta de la religión. De serlo no estaríamos en una democracia sino en una teocracia. Pero esto es algo que la Iglesia Católica no quiere aprender, por más siglos que han pasado.

El pasado 27 de diciembre la Iglesia Católica española, en una gran manifestación en Madrid, deseó oponerse al reconocimiento legal de las familias homoparentales (formadas por dos conyugues del mismo sexo). El cardenal Rouco, arzobispo de Madrid dijo: “ese otro lenguaje de los diversos modelos de familia que parece adueñarse, avasallador y sin réplica alguna de la mentalidad y de la cultura de nuestro tiempo”. “Europa se quedará sin hijos sin la familia católica”, añadió el cardenal.

Señor Rouco, por favor deje la paranoia. El que existan parejas homosexuales que se casen no obliga, ni obligará a los demás ciudadanos a que se casen con personas de su mismo sexo. La obligación de las nomas y la homogeneidad de la sociedad solo existe en su retrógrada y medieval iglesia. Ahora ese argumento de que Europa se quedará sin hijos es absurdo. ¿En que estudio se basa para decir tal falsedad y estupidez?

Recuerdo además que el comportamiento avasallador es propio de la iglesia a la que Rouco sirve. ¿Recuerdan el destino de los cátaros en la ciudad de Albi, o la conquista de América?

Lo que si le creo es que las familias homoparentales estén "sin réplica en la mentalidad", pero en la de la ICAR, claro está. Porque para la iglesia la familia está conformada por un hombre y una mujer, y esta debe dar hijos sin parar, porque el sexo es solo para la reproducción y los anticonceptivos son pecado.

Así pues la mujer se debe a los hijos, a los deberes del hogar, y a satisfacer los deseos sexuales de su católico esposo. Este es el modelo de familia, que la ICAR defiende, y que con arrogancia y sin evidencias afirma que es el de Dios. El que Dios instituyó en el Edén con Adán y Eva. Aunque valga la aclaración, que ni hubo Edén, ni primeros padres, porque son un mito.

Pero más lejos fue el obispo de Río de Gallegos, en Argentina, monseñor, Juan Carlos Romanín, quien escandalizado por la celebración del primer matrimonio homosexual en Argentina y Latinoamérica, afirmó que esta boda es "un atentado contra la supervivencia de la especie humana".

Pues que cosa más rídicula, ¿en qué afecta que un par de hombres se hayan casado en la Patagonia, con la supervivencia de la especie? No es difícil imaginar lo que Monseñor tiene en mente: El acto sexual es solo para la reproducción, y todo acto sexual no destinado a hacer bebes -desde la masturbación hasta una relación homosexual- es pecado.

Lo que en estos momentos en realidad preocupa a la ICAR es que las leyes civiles no condenen lo que su credo condena, ni que imponga lo que ella impone.

Predican también los ensotanados, que el hecho que una pareja de lesbianas o de gays adopten un hijo, o crién juntos al hijo biológico de alguno de ellos, priva a los menores del derecho a tener un padre y una madre. Pues me asombra enormemente que sabiendo esto la ICAR haya tenido a los huérfanos de sus orfanatos sin la fígura materna y paterna. Deberían haberse casado los curas con las monjas y repartirse en adopción a los huérfanos para cumplir con el católico mandato de la figura materna y paterna. Pero la realidad de la historia irlandesa nos muestra que en lugar de esto hubo una serie de maltratos, humillaciones y abuso sexual, ocultado por la Santa Madre Iglesia. Bien valen aquí las palabras de la Biblia: Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano" (Mateo 7: 5)

En la misma tónica de querer salvar la humanidad y querer imponer su normatividad sexual se manifestó el Papa Benedicto XVI cuando afirmó en el 2008 que: "salvar a la humanidad de los comportamientos homosexuales o transexuales es tan importante como proteger el medio ambiente".

Pues muy poco saben los prelados sobre el medio ambiente, además de ignorar la sexualidad humana, pues uno de los factores más importantes para el deterior ambiental, es además de nuestro consumismo, la sobrepoblación. Especialmente entre las familias y países pobres.

Pero parece que para la Iglesia la sobrepoblación no es un problema ambiental. Y no lo es porque en donde la Iglesia más crece en feligresía actualmente es en África. Un continente donde la población crece en gran medida. Allí fue el Papa a desestimular el uso del condon, mientras que en el África ecuatorial se desvastan las selvas, se almuerzan a toda la fauna, y las familias, tradicionales claro está, se multiplican.

Ya en 1798 el economista Thomas Malthus (en quien Darwin encontró una clave de la selección natural) había reflexionado que en una población siempre creciente, los recursos naturales se agotarían pronto, y esto traería guerras. Esto es válido para todas las especies y es demostrable en un laboratorio: se pueden colocar unas bacterias en una caja de Petri y en poco tiempo, tras un crecimiento poblacional logarítmico, agotarán los recursos y la población se acabará.

Nosotros somos como esas bacterias, creciendo desmedidamente, consumiendo los recursos sin reponerlos. Y el mundo es nuestra caja de Petri. Es hora de tomar en serio, no solo el consumismo y la reutilización de los recursos naturales, sino también la sobrepoblación.

Pero la Iglesia llama estos hechos despectivamente como "teoría malthusiana". En palabras de Monseñor Alfonso López Trujillo (para verguenza de los colombianos):

"Además, defender la soberanía de la familia contribuye a salvaguardar la soberanía de las naciones. Hoy día, en nombre de las ideologías de inspiración malthusiana, hedonista y utilitarista, la familia es víctima de agresiones que la cuestionan hasta en su existencia. Los medios de comunicación, al propalar la separación total de los significados unitivo y procreativo de la unión conyugal, banalizan las experiencias sexuales múltiples pre- y para-matrimoniales, debilitando la institución familiar."

Claro queda, para la ICAR el problema de la sobrepoblación es solo una ideología malthusiana, mientras que en sus cavernarias mentes la separación de sexo y reproducción es imposible e impensable. Esta mentalidad, que niega derechos a las minorías, que desea imponer sobre los demás sus credos reliogiosos, que desea que las leyes civiles representen su doctrina religiosa, la que niega los problemas ambientales, es realidad un peligro para la especie humana.

¿Y usted qué opina?

miércoles, 22 de abril de 2009

Reflexiones en el Día de la Tierra

En este Día de la Tierra Sindioses.org desea recordar a nuestros lectores la importancia de apreciar la ciencia y sus descubrimientos para ayudar a conservar nuestro Planeta.

Frente a la amenaza planteada por el vertimiento de CO2 a la atmósfera algunos científicos se manifestaron escépticos frente al calentamiento global, aunque algunos lo hicieron porque deben sus cheques de salario de empresas que viven del petróleo y el carbón. Hoy en día el hecho que la subida de la temperatura de la atmósfera y los mares como consecuencia de la actividad humana es un hecho. Lo que se debate es la rapidez del cambio en el futuro y la intensidad de las consecuencias.

Frente a este problema demasiadas personas no han cambiado sus actos. Muchos porque sus condiciones económicas no se lo permiten (o talan los bosques o mueren de hambre), otras lo saben pero no hacen nada, y un grupo minoritario, pero afortunadamente en aumento esta cambiando sus hábitos y corriendo el mensaje.

Los datos que estamos cambiando la composición de la atmósfera que nos viene desde muestras de hielo antiguo que guardan en sus burbujas pequeños fragmentos del aire del pasado atestiguan que desde la revolución industrial hemos estado alterado esa fina capa de gases sin la cual nuestro Planeta seria yermo.

Es por esto que caen tan bien las palabras del ateo Carl Sagan cuando dijo: “La época actual es una encrucijada histórica para nuestra civilización y quizás para nuestra especie. Sea cual fuere el camino que sigamos, nuestro camino está ligado indisolublemente al de la ciencia.”

En su obra Miles de Millones Sagan se toma muchas páginas para hacernos reflexionar sobre el medio ambiente:

"En este planeta, también nosotros —plantas, animales y microorganismos— somos interdependientes, respiramos y comemos los desechos de otros. Del mismo modo, la vida en nuestro mundo está impulsada por la luz. Esa luz solar que atraviesa el aire transparente es recogida por las plantas y les proporciona la energía para, combinando el dióxido de carbono y el agua, producir hidratos de carbono y otras sustancias alimenticias, que a su vez constituyen la dieta de los animales.

Nuestro gran mundo es muy semejante a aquél en miniatura (hablando de un acuario con un camarón), y de hecho nos parecemos mucho al camarón. Pero existe al menos una notable distinción: a diferencia del crustáceo, el ser humano es capaz de alterar el medio ambiente. Podemos hacer con nosotros mismos lo que un propietario negligente podría hacer con los crustáceos. Si no tenemos cuidado, es posible que calentemos el planeta a través del efecto invernadero, o bien que lo enfriemos y oscurezcamos tras una guerra nuclear o el incendio masivo de los campos petrolíferos (o por hacer caso omiso del riesgo que supone el impacto de un asteroide o de un cometa). Con la lluvia ácida, la disminución del ozono, la contaminación química, la radiactividad, la tala de los bosques tropicales y una docena más de otras agresiones al entorno, estamos empujando este pequeño mundo hacia vías apenas conocidas. Nuestra civilización pretendidamente avanzada puede estar alterando el delicado equilibrio ecológico que ha evolucionado tortuosamente a lo largo de los 4.000 millones de años de existencia de la vida en la Tierra."

Una de los factores que más afectan al ambiente es el tamaño de la población humana. Un tema que Sagan también aborda en su obra “Miles de Millones”. Entre más humanos mayor demanda de alimentos, agua y espacio, y también mayor cantidad de desechos, especialmente en una sociedad de consumo en la que vivimos.

El experto en ecología John Feeney ha dicho recientemente que es importante retomar el debate sobre la sobrepoblación. En una columna escrita para la BBC dijo:

“La mayoría de los científicos que se dedican a estudiar la naturaleza están de acuerdo en que nuestro crecimiento demográfico y nuestro impacto descontrolado sobre el ambiente natural nos están llevando inexorablemente hacia calamidades de magnitudes impensables…

Nuestras posibilidades de evitar semejante destino dependen de nuestra capacidad de controlar nuestros números antes de que la naturaleza lo haga por nosotros.
Hace falta que volvamos a centrar la discusión pública en la población.

A fin de cuentas, los niveles de consumo per capita se multiplican con el tamaño poblacional para determinar nuestro consumo global de recursos.

Basta mirar los datos del grupo Red Mundial de Huella Humana (Global Footprint Network en inglés). Ellos estiman que seguiremos sobregirados en el uso de recursos a no ser que resolvamos el tema poblacional.

Las soluciones no emanan del silencio. Hace falta que volvamos a centrar la discusión pública en la población.”


Para la Iglesia Católica abordar el tema de la sobrepoblación en impensable, porque implica el uso de medios anticonceptivos y en algunos casos el aborto temprano o en casos de violación. Sin embargo, el tamaño de nuestra población es una plaga de proporciones bíblicas.

Afortunadamente muchas personas no hacen caso en esto al Santo Padre, pero aún falta que muchas de las conclusiones a las que ha llegado la ciencia lleguen al público en general para que contribuyan con su grano de arena a frenar el calentamiento global, el desperdicio de agua, el trafico de fauna silvestre, y la producción de desechos.

Lea la nota completa del especialista Feeney en:
news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7866000/7866283.stm

Y usted ¿qué piensa?

martes, 17 de marzo de 2009

¿Que lleva a Benedicto XVI al África?



El Papa Benedicto XVI inicia hoy (17/03/09) su primer viaje al continente africano. Visitará Camerún y Angola. Estando en Youndé, capital de Camerún visitará obras de beneficencia, se reunirá con líderes musulmanes y asistirá a una reunión de obispos donde según los comunicados del Vaticano, ayudará a definir el rol de la Iglesia para ayudar a mejorar la vida de los africanos.

Pero si es cierto que el Papa quiere ayudar la vida de los africanos me surgen tres preguntas:
1) ¿Y de cuánto es el cheque que va a llevar para obras civiles y sociales?
2) ¿Ayuda de mucho mantener su obtusa prohibición al control natal en un continente empobrecido?
3) ¿Ayuda en algo su prohibición al uso del preservativo a detener la epidemia de SIDA en África?

La respuesta a estas preguntas nuestros lectores ya las imaginan. Cada tanto vemos en los medios como el ensotanado gasta saliva diciendo que está orando por la paz del mundo, la solución de la crisis alimentaria y etc., etc. ¿Y qué ha pasado? No mucho en verdad. Parece que sus rezos no son escuchados, pues el conflicto en Medio Oriente continúa a pesar de todo lo que ha rezado. En el mundo cada día mueren más de 5000 niños por falta de agua, lo que nos lleva a calcular que en los siete días de su viaje propagandístico por África morirán 35000 niños por falta del vital recurso. ¿Cuántos acueductos inaugurará Benedicto en su viaje? Ninguno. ¿Les dirá a los africanos que entre más se reproduzcan más presionaran los recursos naturales con desastrosas consecuencias? Claro que no.

Muchos dirán que el santo padre les fue a llevar el “agua de vida eterna” – alias Jesús. ¿Y? ¿Soluciona en algo los problemas reales de los africanos? Más del opio de pueblo para que puedan soportar los males sufridos como consecuencia del colonialismo y la corrupción actual que padecen.

¿Le halara las orejas al presidente católico de Camerún Paul Biya quien lleva 27 años en el poder? Amanecerá y veremos. Según la ONU Camerún es el país más corrupto del mundo. Entonces, si no va a decir nada en contra de la sobrepoblación, ni va a llevar ayuda real de sus inmensas riquezas ¿a que va al África?

Yo tengo una hipótesis: Simplemente va por feligreses. Pues al tiempo que los católicos se están reduciendo cada vez más en el mundo desarrollado, África es vista como un eje central en el futuro del crecimiento de la Iglesia Católica. En 25 años los católicos han pasado de 55 a 149 millones. El mayor seminario del mundo está en Nigeria. En 2050, tres países africanos estarán entre los diez países católicos más grandes del mundo: la República Democrática del Congo (97 millones), Uganda (56 millones) y Nigeria (47 millones). A medida que la gente es más culta en Europa se ha alejado más de la Iglesia Católica, muchos allá ya se saben su historia delictiva, antidemocrática, anticientífica y han optado por el ateísmo. Desafortunadamente esto no ha ocurrido en África donde la pobreza y la poca educación de sus gentes es motivo de esperanza para el Vaticano.

En un continente donde el pensamiento racional no está muy afianzado es un caldo de cultivo atractivo para las sectas de todos los colores. Mencionaba en una nota anterior que Iglesia Universal del Reino de Dios, ha avanzado espectacularmente en países africanos como Angola, caso similar ha ocurrido con los adventistas, testigos de Jehová, pentecostales y carismáticos. Por esto Benedicto no quiere quedarse por fuera de la repartición de la torta y ha decidido ir personalmente.

Es también lamentable que la negativa del Papa al uso del preservativo contribuya a uno de los problemas más graves de África, el SIDA. Benedicto comparte con el antecesor líder de esta secta- Juan Pablo II, su hipocresía sobre los temas del SIDA y la sobrepoblación. En el viaje anterior hecho por Juan Pablo II al África les dijo a los africanos “bienvenidos al banquete de la vida”. ¿Cuál banquete? Porque de las viandas de los cardenales del Vaticano no les llevó nada y Benedicto tampoco les dará ni las migajas. Que desfachatez!.
En sindioses.org ya habiamos publicado varios ensayos a raíz de los desatinos del Papa actual, para conocer estos escritos invito a los lectores a visitar el siguiente enlace:

En verdad el continente que fue cuna de la humanidad no tiene un panorama muy halagador. África es el continente que más gente le sumará al planeta de aquí al 2050, lo que hace prever graves crisis por el agua, los alimentos y conflictos interétnicos e internacionales. En términos religiosos se prevé un aumento de los choques entre musulmanes y cristianos como se ha visto en Nigeria, y el aumento de cristianos fundamentalistas en el África subsahariana y de musulmanes en el norte no augura un panorama muy prometedor para el racionalismo en este continente.

¿Y usted que piensa?