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domingo, 13 de febrero de 2011

La Iglesia Católica se opone a la técnica del "bebe medicamento"

A la larga lista de cosas a la que la Iglesia Católica se opone hay que sumarle ahora la del "bebe medicamento"

Cuando un niño sufre una grave enfermedad, como la beta talasemia, puede tratarse con células madre sanas extraídas del cordón umbilical de un hermano. Pero como la beta-talasemia es una enfermedad genética, se debe hacer una fecundación in-vitro asegurándose previamente que el embrión no posea los genes mutados que generan la enfermedad.

Esto fue justo lo que se hizo en Francia. Tras un proceso de fecundación in-vitro y su posterior implantación nació el pequeño Umut-Talha, el pasado 26 de enero de 2011. Umut-Talha que significa "nuestra esperanza" en turco es un bebe sano, cuyas células madre del cordón umbilical serán usadas para proveer sangre sana, que será luego trasfundida a sus hermanos mayores que padecen Beta-talasemia.

Pero este logro en la medicina a la Iglesia Católica de Francia no le agradó. El cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de Paris rechazó el uso de los "bebés-medicamentos" ya que eso "supondría la explotación de un ser humano a favor de otro".

No se puede "utilizar a alguien al servicio exclusivo de otro, pues así este niño sería una herramienta para buscar la cura de otro niño. ¿Nos convertiremos en herramientas?" cuestionó el ensotanado.

Umut-Talha es el primer "bebe remedio" nacido en Francia. En Estados Unidos se utilizó esta técnica por primera vez. También en España y Bélgica se ha recurrido a este procedimiento.

Fue en el 2008 cuando Javier, un bebe sano nació y le dio la esperanza a su hermano Andrés, que por aquel entonces tenia seis años. En aquel entonces la ICAR también se opuso.

En el 2008 el Vaticano se rasgo las vestiduras y argumentó que como en el procedimiento de fecundación in-vitro se habían descartado los embriones con beta-talasemia se había cometido una gran cantidad de asesinatos. Estos son apartes de la declaración:

"Sacrificaron a otros posibles niños"

"No se trata de una acción altruista sino, ni más ni menos, de un acto de eugenasia y por lo tanto, condenable"

¿Cuál fue la alternativa dada por el Vaticano?

"la enfermedad que afecta a Andrés no es mortal, pero lo obliga a una vida difícil pues se le debe cambiar la sangre cada 15 o 30 días".

El téologo asturiano Manuel González López de Lemus, en un entrevista dada al diario "El Comercio" explicó la postura de la Iglesia de Roma

–¿Por qué rechazar una noticia que ha sido recibida en la mayoría de los casos como esperanzadora?

–Porque el problema está en los medios empleados. Salvar la vida de un hermano es encomiable, pero el fin no justifica los medios. Manipular genéticamente los embriones humanos es ir contra la dignidad humana. No opinaríamos lo mismo si estuviéramos hablando de conejos, claro está.

–¿Ni siquiera el fin de salvar a un hermano puede justificar una terapia como la selección embrionaria?

–Nadie duda de que el fin sea bueno. Pero, aunque lo sea, una vida no puede depender de otra. No se puede instrumentalizar la vida. La pregunta sería: ¿Esos padres habrían tenido a su segundo hijo si no lo necesitaran? Quien explica a ese niño el sentido de su vida.

–Nace para dar vida.

–Pero el hombre debe nacer por un acto de amor y a él lo extrajeron de un grupo para salvar a otro. Si damos consentimiento a estas acciones acabaremos justificando la selección de embriones para formar un ejército de hombres valerosos. Hemos banalizado la vida humana y eso nos lleva manipularla al máximo.

–Esta terapia es legal en España desde 2006, ¿tiene la Iglesia algo qué hacer entonces?

–Mucho, aunque debe ser la propia ética médica quien se ponga límites. Dios perdona siempre, y el hombre, a veces, pero la Naturaleza, cuando se va en su contra, nunca.

–¿Deberían acogerse los médicos católicos a cláusulas de conciencia?

–Por supuesto, de lo contrario estaríamos en un estado totalitario en el que estaría prohibida la libertad. El problema es que incluso entre los médicos que se llaman católicos hay mucha ignorancia sobre estos temas. En este país se llegó a permitir la objección de conciencia para evitar el servicio militar y no se permite para practicar un aborto.

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Después de leer la entrevista me surgen las siguientes preguntas:

- Si no se puede "instrumentalizar la vida" ¿por qué el dios de la Biblia ordena sacrificar ovejas, becerros, palomas y otros animales para la expiación de los pecados? (Ver Levítico 7)

- ¿Acaso Dios padre no "instrumentalizó la vida" de Dios hijo para salvar a la humanidad?

- Y ahora más profundamente (porque lo de la Biblia no es para tomárselo en serio) ¿Prefiere entonces la Iglesia Católica que los niños con Beta-talasemia sufran sin remedio en la vida?

Quienes conocen a la Iglesia Católica ya saben que la respuesta a la última pregunta es un si. De hecho la ICAR se opone a los abortos de fetos con graves malformaciones, cosa que no hacen sus hijas, las iglesias protestantes.

En Catholic.net podemos leer:

¿Qué sucede si se sabe que el niño viene con graves malformaciones? ¿Debe permitírsele vivir?

La vida es un don de Dios y, todo hombre y toda mujer, con malformaciones o sin ellas, tiene una misión que cumplir en ella. Como ya vimos en lecciones anteriores, los enfermos y minusválidos son personas muy importantes en la vida de la Iglesia. Su sufrimiento y el que pueden ocasionar en la vida de otros, es muy valioso para la salvación de los hombres, si se convierte en sacrificio, es decir si se ofrece a Dios.

¿Su sufrimiento es valioso? Así es pués la Iglesia Católica.

¿Y usted qué opina?

lunes, 29 de marzo de 2010

Respuestas para defender a la ICAR

El escándalo que vive la Iglesia Católica por centenares de abusos sexuales y psicológicos cometidos contra niños en todo el mundo a manos de algunos de sus sacerdotes ha traido toda clase de reacciones.

Estos hechos, que ante todo son delitos, y que la ICAR intentó ocultar deseperedamente, terminaron inevitablemente saliendo a la luz.

Una vez llegado el tiempo que los medios de comunicación llegasen a todos los rincones del mundo, que las victimas dejaran de ser niños, y que la Iglesia perdiera poder en Occidente, era cuestión de tiempo para que estos casos se conocieran. Tras la valentía de unos pocos casos en Estados Unidos en 1985, cada vez más victimas se han animado, y lo seguírán haciendo, asestando un duro golpe a la Iglesia de Roma.

Las denuncias que hoy aparecen en todos los medios, no buscan calificar a todos los sacerdotes católicos de pederastas, pero afectan la credibilidad y estatura moral de la ICAR por haber ocultado los casos y encubrir a los pederastas para evitar el escándalo.

Sin embargo, son desconcertates las reacciones que algunos prelados católicos y feligreses activos han tomado frente a este terrible escándalo.

Una de ellas nos llega desde Australia, donde el Arzobispo de Sydney, Cardenal George Pell, ha calificado la divulgación del escándalo en los medios de comunicación como "desinformantes" y se mostró a favor de un manejo "en privado". Las declaraciones son desafortunadas, ya que el manejo "privado" dado por la ICAR no llevó a la justicia a los pederastas, sino que garantizó la impunidad.

Pell dijo que "El tema es muy triste y demasiado serio para que circule desinformación generando mayor dolor en las víctimas" Luego, el Cardenal señalo que algunos medios suele referirse a la instrucción indicando que ésta "pedía a los obispos tratar las acusaciones con absoluto secreto y de informar a la policía bajo pena de excomunión". "La carta del Cardenal Ratzinger del año 2001 no hacía ninguna referencia a excomuniones", añadió.

Pell también dijo que, de los casos de pederastia en Australia que le ha tocado analizar, siempre ha alentado a las victimas a ir con la policía, pero son ellas las que prefieren mantener el asunto en privacidad.

Por otra parte, la historiadora católica Elizabeth Lev, que trabaja en Roma denunció que los medios de comunicación buscan por medio de la divulgación de este escándalo "destruir la fuerza moral de la Iglesia". Lev comparó el escándalo actual con los ocurridos a finales del siglo XVIII en Francia, lo que conllevó a un espíritu anticatólico y al asesinato de muchos presbíteros.

En palabras de Lev: "los salaces informes sobre los abusos sexuales del clero (como si estuvieran limitados solo al clero católico) han sido colocados por encima de las masacres de cristianos en India e Irak. Además, la frase ‘abuso sexual del clero’ se equipara erróneamente con ‘pedofilia’ para avivar aún más la indignación".

La historiadora católica hizo un paralelo con la situación francesa de finales del siglo XVIII, y mencionó que en aquel entonces Edmund Bunke, un protestante miembro del Estado inglés calificó los escándalos de entonces como una campaña contra la Iglesia. Lev citó las palabras de Bunke mostrándolas vigentes para los escándalos actuales: "no escucho con mucha credibilidad a quien habla del mal de aquellos a quienes van a saquear. Sospecho, en cambio, que los vicios a los que se refieren son fingidos o exagerados cuando se busca solo provecho en el castigo que planean".

Cuando Burke escribía esto, dice Lev, "los revolucionarios franceses estaban alistándose para la confiscación masiva de las propiedades de la Iglesia".

Por otra parte, el Vicario Emérito del Papa para la Diócesis de Roma y Ex Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Cardenal Camillo Ruini, afirmó en una reciente entrevista que los graves casos de abusos sexuales cometidos por algunos sacerdotes se generaron gracias a la "revolución sexual" de los años 60’s que ha hecho que la sociedad esté "invadida por la exaltación de la sexualidad".


Respuesta también desconcertante la del Obispo de Toledo, Antonio Cañizares, quien respondió que el aborto es peor que los casos de abuso sexual en Irlanda.

Por su parte, Sivano Tomasi observador permanente del Vaticano ante la ONU, apuntó que la culpa de estos abusos era la homosexualidad, que su Iglesia tanto ha condenado. "No se debería hablar de pedofilia sino de homosexuales atraídos por adolescentes. De todos los curas implicados en casos de este tipo, entre el 80% y el 90% pertenecen a la minoría sexual que practica la efebofilia, es decir, los que tienen relaciones con varones de los 11 años a los 17"

Los obispos de Francia se manifestaron este 26 de marzo de 2010 para declarar que las acusaciones de encubrimiento de Benedicto XVI por los abusos sexuales en Estados Unidos eran difamatorias. El Presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, Cardenal André Vingt-Trois, en la clausura de la asamblea plenaria de los obispos del país galo deploró la "campaña de difamación y calumnias organizada para ensuciar la figura del Papa Benedicto XVI".

Pedro Khupal, de Argentina, un feligrés católico seguidor del sitio AciPrensa se adherió al apoyo a la ICAR con estas palabras:

"Los católicos estamos siendo atacados tan tremendamente, que en lugar de estar en la ofensiva por la moral mundial, estamos a la defensiva. Un católico normal no aborta, trata de no divorciarse, evita las aberraciones sexuales, y en general trata de llevar una vida digna. Y resulta que aquellos que consideran que un matrimonio puede existir indiferentemente del sexo, que dos homosexuales pueden adoptar un niño, que el aborto es una solución fácil al problema de haberse olvidado de tomar la píldora, juzgan a toda la Iglesia porque algunos de sus miembros han fallado. Si, los sacerdotes pederastas han fallado, pero en un medioambiente de extrema tentación. Toda la humanidad parece estar en un estado de celo animal, donde el sexo parace ser el placer de mas fácil acceso. Los católicos somos seres humanos y caemos ante la tentación, pero nos arrepentimos y seguimos buscando el bien de todos. Quisieramos ser todos santos, pero no lo podemos, pero aun con nuestras fallas seguimos buscando el bien. En un mundo como el actual, esto es mucho, y si comparamos nuestras fallas con las de nuestros acusadores, nos tenemos que dar cuenta de nuestra enorme fortaleza moral."

Así pues, gracias a estos ilustres apologistas de la ICAR podemos concluir que la culpa de la pederastia de la Iglesia Católica no reside en el clero, ni sus dirigentes tienen culpa de estos crímenes. La culpa está fuera de la santa Madre Iglesia, y justo en lo que esta repudia y rechaza: la sexualidad, y sobre todo la homosexualidad. Los sacerdotes abusadores son efebófilos y no pederastas, y más importa aún, la Iglesia está bajo un ataque mediático que desea "destruir la fuerza moral de la Iglesia", atacar al Santo Padre, y son fruto de una conspiración anti-católica. No hay aún un "mea culpa" por encubrir a los delicuentes, ni un asomo de reflexión sobre el papel que la abstinencia sexual forzosa (celibato) pueda tener en estos casos.

¿Y usted qué opina?