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martes, 14 de abril de 2020

Sin precedentes: Fiscalía de Colombia allana la Arquidiócesis de Villavicencio



Desde los orígenes de Colombia como nación, y mucho antes, la Iglesia Católica se percibía como una institución a la par de las demás instituciones que gobernaban pueblos, ciudades y el país, razón por lo que un operativo de inspección en la sede del obispo que preside la Conferencia Episcopal de Colombia es totalmente novedoso en la historia del país.

La acción ocurrió este lunes 13 de abril, lunes de pascua, tras las declaraciones de un testigo que ha contado al ente investigador como una red de sacerdotes abusaron sexualmente de él, desde que era muy joven, valiéndose de su condición de pobreza.

Por estas acciones la Iglesia suspendió a inicios de mes a 15 sacerdotes, en un hecho igualmente novedoso, cuando el modus operandi era ocultar y trasladar a los acusados, como bien lo ha revelado la investigación de Juan Pablo Barrientos en “Dejad que los niños vengan a mí”.

El vocero de la Arquidiócesis, Carlos Villabón, le señaló a Semana que a los sacerdotes acusados ante la ley “Se les reporta que están implicados allí, no se les está condenando ni absolviendo, pero sí se les está poniendo otra medida mientras continúa la otra parte de la investigación”.

Si bien Monseñor Oscar Urbina, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, declaró entonces que “no hay que dudar cuando se presentan estas situaciones”, al parecer su colaboración con la Fiscalía General de la Nación no fue la suficiente para que el Estado lograse saber toda la verdad sobre todos los sacerdotes denunciados por estos hechos. Por esta razón, se realizó el operativo de este lunes de pascua tomando por sorpresa a todos los funcionarios, incluyendo a la cabeza de la Iglesia en Colombia.

La Fiscalía fue por los archivos secretos del Arzobispado. Estos documentos, celosamente guardados por la iglesia, incluyen todas las quejas que llegan sobre el accionar de los sacerdotes.  Hasta el pasado 13 de abril las autoridades civiles de Colombia no habían puesto un dedo encima sobre estos archivos.

La revelación de esta acción de la Fiscalía, se dio a conocer por el periodista Juan Pablo Barrientos en “6AM Hoy por Hoy” de CaracolRadio. En esta revelación noticiosa también se mencionó que no son 19, sino 36los sacerdotes implicados por abuso sexual. Uno de los sacerdotes involucrados es, nada más y nada menos que el Presidente del Tribunal Eclesiástico de Villavicencio, Hernando Tovar Olaya. Es decir, la cabeza del que debe administrar disciplina entre los clérigos. También se conoció que él, así como varios otros, no han sido suspendidos aún.  Lama la atención que dentro de los involucrados está el nombre de Arnulfo Vega Rodríguez, quien además de cura es juez de la República y el año pasado fue condenado a 7 años de casa por cárcel por el delito de falsedad ideológica.

Como se mencionó, Monseñor Urbina se había negado en darle la información completa a la Fiscalía sobre todas las quejas que se han tenido sobre pederastia en la capital del Meta. El hecho que la Fiscalía estuviera en el caso es por la denuncia hecha ante el ente estatal por una de las presuntas víctimas. Si la queja hubiese quedado solo en las denuncias dentro del arzobispado, probablemente nada habría pasado, aparte de pasar a los agresores de una parroquia a otra, o darles una penitencia de oración y reflexión. La negativa a la efectiva colaboración fue valientemente resuelta con esta diligencia sorpresiva, que aguó la pascua entre los clérigos del Arzobispado. Según fuentes que contaron los hechos, en esta diligencia, la cabeza de la Iglesia Católica en Colombia, habría accedido ya, a hacer un acercamiento con el ente investigador para cooperar con la investigación.


En casos de acusaciones de pederastia en Colombia, la Iglesia ha esgrimido con sus abogados el Concordato entre el Estado colombiano y la Santa Sede para dejar a los sacerdotes sin castigo. Con este precedente judicial, se desbarata nuevamente este argumento defensivo.

Un hecho, como el allanamiento de una sede arzobispal, tienesolo un precedente en Latinoamérica en agosto de 2018, cuando la Fiscalía chilenaallanó la sede del Arzobispado de Chile en busca de evidencias sobre los presuntos casos de pederastia cometidos por miembros de la CongregaciónMarista. Estas investigaciones involucran a una decena de sacerdotes maristas, así como el encubrimiento sistemático de los obispos que sabían de estos nefandos hechos.

Este allanamiento hecho por la seccional de la Fiscalía en Villavicencio es sumamente importante en la lucha contra la pederastia, y debe ser aplaudido ya que la única manera en que se pueda administrar justicia es conociendo toda la verdad y yendo mucho más que las suspensiones eclesiásticas (que solo tienen efectos dentro de los ritos que los sacerdotes pueden oficiar) para pasar a las penas que exige la justicia colombiana, la cual no debe frenarse cuando se encuentre con la Iglesia, porque precisamente Colombia es un estado laico. Esta diligencia de la Fiscalía es un precedente importantísimo en la dirección correcta.

lunes, 26 de agosto de 2019

Abusos sexuales de menores en los Testigos de Jehová

Recientes casos salidos a la prensa revelan que dentro de la congregación de los Testigos de Jehová se ha perpretado casos de abuso sexual, pero al igual que en la Iglesia Católica, los líderes de esta religión optaron por ocultar estos casos con el fin de no afectar la reputación de la secta. Un código de silencio y juicios internos, basados en la Biblia, en el que exigen a la víctima tener dos testigos presenciales para que le crean, hacen parte del horror de la historia.

Reproducimos aquí el artículo que David Mariño Segura escribió para Las2Orillas

Los testigos de Jehová: ¿un paraíso para los abusadores de niños?

Shelly, una pequeña niña de 9 años, asustada y temblorosa, se acerca a unos de los ancianos de la congregación —así se hacen llamar a sí mismos los líderes espirituales de esta secta destructiva— para buscar ayuda y protección de su propio padre que la abusa.

Como es costumbre entre la secta, se crea un “comité judicial”, una especie de tribunal inquisidor que usan los Testigos de Jehová para juzgar a quienes cometen pecados de cualquier índole, desde fumar, besarse “indecorosamente” con la novia, celebrar un cumpleaños, recibir una transfusión de sangre o hasta una violación como en este caso.

Se reúne a la niña con su abusador y tres hombres adultos más en un cuarto cerrado, sin la presencia de su madre u otro adulto que la proteja emocionalmente, y se la confronta con su padre violador. A la pequeña Shelly, que está confundida y nerviosa, se le exige que diga la verdad pues Jehová, el dios que no la protegió de ser violada, la puede castigar si miente. Además, le solicitan que tenga como forma de apoyar su acusación que dos Testigos de Jehová bautizados y adultos corroboren el abuso y que la niña no miente.

Esto lo dicen pues su fanatismo los hace pensar que deben seguir al pie de la letra una regla, a todas luces ilógica, inventada por los judíos ignorantes de hace 6.000 años que vagaban en el desierto, que dice: “En caso de algún delito o pecado relacionado con alguna ofensa cometida, no se tomará en cuenta contra nadie a un solo testigo. La acusación se mantendrá solo por el testimonio de dos o tres testigos.” (Deuteronomio 19: 15)

Por supuesto, el desgraciado abusador lo niega todo, y no fue tan estúpido como para cometer su crimen contra Shelly delante de alguien más. La manipuló por meses para que ella se mantuviera en silencio, y le hizo creer que su dios Jehová aprobaba todo. Además, como ella debía ser obediente a sus padres, pues es uno de los mandamientos. “honrarás a tu padre y a tu madre” (Efesios 6:2-4), no debería contarle a nadie, ni siquiera a su mamá, pues a los niños desobedientes se les debe asesinar. Entonces, le lee lo que dice Deuteronomio 21:18-21 RVC “18 “Si alguien tiene un hijo testarudo y rebelde, que no atiende a la voz de su padre ni a la de su madre, y que no los obedece a pesar de que lo castigan,19 entonces su padre y su madre lo llevarán ante los ancianos, a la entrada de la ciudad donde viva, 20 y dirán a los ancianos de la ciudad: ‘Este hijo nuestro es testarudo y rebelde; no atiende a lo que le decimos, y además es glotón y borracho.’ 21 Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearán, y así morirá, para que quites de en medio de ti el mal, y todo Israel lo sabrá y temerá”.

Así que esta pequeñita no sabe qué hacer y solo se limita a llorar y pedir perdón ante los ancianos que supuestamente la deberían proteger, estos hombres adultos que temen más porque algo así llegue a saberse dentro de la congregación o, peor aún, llegue a las noticias.

Le dicen que no le vaya a contar a nadie más del incidente y le citan otro texto bíblico que dice que debe confiar en Jehová.

El pederasta sabe que ya está salvado, llora y dice que la niña está mintiendo, que eso que dice no es verdad y que ella es “muy imaginativa”. Los ancianos deciden no reportar el incidente a la policía pues eso puede traer “oprobio al nombre de Jehová y a su congregación”.

Además, cuando hablan con la madre de Shelly, le recuerdan lo que dice la carta a Tito 2 3-5: “3 Igualmente, que las mujeres de más edad se comporten con reverencia, que no sean calumniadoras ni estén esclavizadas a mucho vino y que sean maestras de lo que es bueno, 4 a fin de que aconsejen a las mujeres más jóvenes para que amen a sus esposos y a sus hijos, 5 tengan buen juicio, sean castas, trabajadoras en casa y buenas, y estén en sujeción a sus esposos, y así no se hable mal de la palabra de Dios”. Y hacen especial énfasis en la parte que dice que debe estar sujeta a su esposo.

Shelly sigue su pesadilla por años y luego se entera de que a su hermana también la abusa su padre. Intenta de nuevo en la adolescencia ir a los ancianos junto con su hermana (ahora ya hay dos testigos del pecado) pero vuelve a ocurrir algo similar. No aceptan su testimonio pues son menores de edad y ninguna de las dos es Testigo de jehová bautizado.

A pesar de lo doloroso de toda la situación, Shelly no se desanima y busca conseguir justicia de otra manera. Logra salir de su casa y estudiar en la universidad para ser abogada, reporta a la policía lo que les pasa a ella y su hermana. La expulsan de entre los Testigos de Jehová por atreverse a denunciar, lo que quiere decir que nadie de dentro de esa secta le puede dirigir nunca el saludo, ni sus amigos, ni compañeros, ni siquiera su propia madre, una muerte social absoluta si no tienes amigos en el mundo.

Sin embargo, logra terminar sus estudios con la ayuda del policía que la acompaña en todo el proceso. La justicia de Australia condena al pedófilo de su padre y abre una de las mayores investigaciones hasta ese momento contra los Testigos de Jehová y sus infames políticas que los convierten en un paraíso para los abusadores de niños.

El fiscal general de Australia llama a dar testimonio a uno de los miembros del cuerpo gobernante de los testigos de Jehová (el equivalente a los 12 apóstoles modernos según ellos) y por lo tanto uno de los responsables para que los Testigos de Jehová de todo el mundo sigan esta regla siniestra de no reportar a las autoridades los abusos a niños.

El individuo, tal como los cardenales de la iglesia católica, saca excusas traídas de los cabellos, como que en la ley australiana no se les exige que deban reportar estos casos y que él no es quien escribe las atalayas o toma las decisiones de estas leyes. Es una absoluta mentira, pues él como miembro del cuerpo gobernante participa de este tipo de directrices que los aproximadamente 10 millones de Testigos del mundo siguen como si fuera la palabra misma de Dios.

Pasan algunos años y en todo el mundo, en especial el anglosajón, los Testigos de Jehová como organización empiezan a perder juicios millonarios, lo que además de afectar sus finanzas atrae mucha atención de los medios.

Finalmente, alarmados por ello, utilizan su revista insignia Atalaya, edición de estudio de mayo de 2019, para tratar de acallar las voces asustadizas de los borregos dentro de la secta, que ven como cada vez más en redes sociales, televisión, radio, prensa y hasta en las casas que visitan o en los carritos que ponen en las esquinas la gente los cuestiona sobre esta práctica de ocultar a las autoridades las denuncias de abusos y la famosa regla bíblica de los dos testigos.

¿Y qué encontramos en este estudio? Lo que vemos en las imágenes tomadas de dichas revistas.

¿Cambiaron la regla de los dos testigos? En absoluto, pues según ellos es un mandato bíblico que debe respetarse a toda costa.

¿Animan a los miembros de la congregación o a los ancianos a reportar los casos de abuso ante las autoridades competentes? No, sino que se escudan con la leguleyada de que se debe obedecer las leyes solo si están explícitamente dictaminadas en el país donde ocurran los hechos.

¿Cambiaron de alguna manera su proceder contra los acusados por niños de ser abusadores? No, simplemente se remiten a decir que si el pecador se arrepiente debe permanecer en la congregación y tal vez les informen a algunos padres sobre el individuo para que sean más vigilantes de sus hijos.

Y entonces, ¿nuestros hijos a los que estos abusadores podrían acceder al ir a predicar a nuestras casas qué? Esos niños no les importan a los Testigos de Jehová, igual para ellos, todos que no somos testigos somos unos mundanos a quienes pronto su dios Jehová destruirá de la forma más horrorosa, pues promete: “Pero a las naciones que hayan luchado contra Jerusalén, el Señor las castigará duramente: a su gente se le pudrirá la carne en vida, y se le pudrirán los ojos en sus cuencas y la lengua en la boca”. Zacarías 14:12 Dios Habla Hoy (DHH)

martes, 9 de abril de 2019

Con cárcel buscan amordazar a periodista que destapó abusos del clero en Perú



Junto al crucifijo que acompaña su despacho, la jueza peruana Judith Cueva Calle condenó a un año de prisión suspendida al periodista Pedro Salinas por la denuncia de difamación agravada que interpuso en su contra el arzobispo de Piura y Tumbes, José Antonio Eguren.

El periodista Pedro Salinas ha adelantado una investigación por los casos de abusos físicos y sexuales cometidos por el fundador del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), Luis Fernando Figari. El periodista ha recogido los testimonios en el libro “Mitad monjes, mitad soldados”, con la colaboración de Paola Ugaz, y lanzado en el 2015.

Tras destaparse el escándalo, la curia se molestó en gran manera, lo que llevó al obispo José Antonio Eguren a presentar una querella contra Salinas en Piura y logró que el proceso se viera en esa ciudad y no en Lima, donde radica el periodista. Esto porque, según activistas laicistas locales, tal movida favorecería al obispo debido a que hay más corrupción judicial en los despachos de provincia que en Lima.

El  obispo Eguren fue parte de la fundación del Sodalicio, pero para la jueza Judith Cueva, él no tuvo nada que ver con un maltrato psicológico, ni con la organización de este grupo católico con características sectarias. En otras palabras, Luis Fernando Figari montó una cultura de abusos por 40 años sin que el obispo de Piura, José Mario Erenguren se enterara de los maltratos que ocurrían en su seno.

El libro "Mitad monjes, mitad soldados" muestra los casos de
abuso dentro del grupo "Sodalicio de Vida Cristiana",
una secta católica en  la que se cometieron abusos
físicos y sexuales en Perú.
“Es inquietante que un juzgado en el Perú conciba al periodismo como una actividad en la que no puedes interpretar o plantear una hipótesis a partir de cuestiones concretas. No puedes hacer un análisis, prácticamente. Eso me parece totalmente restrictivo a la libertad de prensa y expresión”, añadió el periodista al diario Perú21. Para Pedro Salinas el objetivo de fondo no es él, sino debilitar el proceso que han iniciado las víctimas del Sodalicio contra sus abusadores.

“Quieren exhibir un documento para decir que el libro Mitad monjes, mitad soldados viene de difamadores. Es un mensaje a las víctimas para decirles ‘cállate porque te va a pasar lo que a Salinas’”, sostiene Salinas.

Imagen El Comercio
Deseo de intimidar y cesar la investigación

La sentencia de la titular del Primer Juzgado Unipersonal Penal de Piura incluye una sanción de 120 días multa y el pago 80 mil soles (24.287,76 dólares americanos,21.538,09 euros, 75'.416.523 pesos colombianos) por concepto de reparación civil a favor del obispo Eguren.

La magistrada presentará la sustentación completa del fallo el 22 de abril. Sin embargo, adelantó que su decisión se debe a que las aseveraciones de Salinas “evidencian menosprecio” mediante el uso de calificativos que “afectan la buena reputación” de José Antonio Eguren.

Durante el proceso, el abogado de Eguren, Percy García, acusó a Salinas de encabezar una campaña mediática contra el arzobispo de Piura y la Iglesia.

martes, 19 de marzo de 2019

Víctimas de los testigos de Jehová aparecen en impactante documental


La Iglesia Católica no es la única que ha amparado violadores en sus filas y que se ha negado a exponerlos ante la justicia. Los Testigos de Jehová son otro grupo que, por guardar las apariencias y dar la apariencia de ser un grupo perfecto, han ocultado sistemáticamente muchos abusos sexuales dentro de sus filas. De hecho, el pasado octubre de 2018 fueron condenados a pagar 35 millones de dólares a una joven de 21 años que afirma haber sido víctima de abuso sexual infantil por parte de uno de los miembros de la congregación en el estado de Montana.

Ahora, muchos de los casos de abuso y ocultamiento fueron documentados por Lloyd Evans, un ex testigo de Jehová, que gravó en Holanda un documental llamado "Voces Reclamadas", que sirve para crear conciencia sobre el abuso sexual dentro de la religión.

Dentro de los testigos de Jehová se toman casos como estos y se pide a las víctimas que no denuncien ante las autoridades civiles. En cambio se pide que deban ir a los ancianos de la congregación, quienes siguiendo versículos bíblicos, piden que para que el testimonio de la víctima sea aceptado debe llevar un testigo presencial de los hechos. Pero como usualmente el abusador no ataca a sus víctimas delante de los familiares, los ancianos de la congregación no operan, y así los casos se acumulan.

El documental completo es de dos horas, y ha generado revuelo entre muchos círculos cercanos a los Testigos de Jehová, cuyo Cuerpo Gobernante no dudará en calificar como una estrategia del Diablo para desprestigiar a la religión verdadera.

Dejamos aquí el documental en inglés

jueves, 7 de marzo de 2019

Estrategia de ocultamiento de casos de abuso sexual estalla en la cara del Vaticano

La Iglesia Católica vive días turbulentos por causa de la pederastia en sus filas. En enero del año pasado la visita de Francisco a Chile resultó en un fracaso pues el país austral, una vez de mayorías católicas, se mostró crítico con Francisco por pedir pruebas del ocultamiento del obispo Barros al sacerdote y depredador sexual Fernando Karadima. Francisco tendría después que disculparse, y por primera vez en la historia todos los obispos de un país presentarían su renuncia al Sumo Pontífice. La baja asistencia de fieles a sus misas, y la acérrima crítica de los medios y de las redes sociales a Francisco resultó en un duro golpe para el Vaticano.

En una carta abierta una de las víctimas de Fernado Karadima le escribió a la cabeza de la Iglesia de Roma:
"No. Usted no es parte del problema… usted es el problema. Usted nombró y elevó al protector de un depredador. Usted lo protegió incondicionalmente durante tres años, a pesar de la enorme evidencia en favor de su remoción del obispado y del ministerio sacerdotal.
Usted reprimió e ignoró el tsunami de pedidos, súplicas y evidencias sobre la complicidad del obispo Juan Barros y su involucramiento con el sacerdote depredador, el P. Fernando Karadima. En 2011, Karadima fue removido de sus deberes sacerdotales y desterrado a una vida de penitencia tras ser encontrado culpable por la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano.
Usted se burló de su propia “política de tolerancia cero.”
No terminaba de reponerse de ese escándalo cuando se reveló un vergonzoso estudio de la Fiscalía de Pennsylvania, EE.UU. que mostraba que hubo allí abusos sexuales a más de 1.000 menores por más de 300 religiosos durante siete décadas, y lo peor, fue que desde 1963 el Vaticano conocía algunos de esos casos y optó por ocultarlos.

En agosto de 2018 Francisco visitó a la otrora católica Irlanda y encontró tramos de su recorrido en su papamóvil desiertos. La secularización y los escándalos de abuso sexual, también en ese país, mostraba una feligresía en retirada.

Luego vino el turno para prelados de gran nivel dentro del Vaticano. En noviembre de 2018 la justicia francesa mandó a prisión a ocho meses de cárcel al ex obispo André Fort por no haber denunciado los abusos sexuales del sacerdote Pierre de Castelet, quien fue castigado con dos años de prisión firme. El Obispo André Fort se había escudado en que los casos de abuso cometidos por el sacerdote le fueron contado en confesión y que por ello no podía ir a la justicia gala. La justicia del país donde nació el laicismo no hizo caso a ese argumentó y le condenó.

Sin embargo, un jerarca de más alto rango traería mayor desprestigio para la Iglesia de Roma. Se trata del número tres del Vaticano, el gran tesorero del Vaticano: George Pell. Este cardenal que fue considerado en la elección papal anterior como un posible sucesor de Benedicto XVI, acaba de ser declarado culpable de un cargo de agresión sexual y de otros cuatro cargos de atentado al pudor contra dos monaguillos que entonces tenían 12 y 13 años, por unos hechos ocurridos en la sacristía de la Catedral de San Patricio de Melbourne en los años 1990.

Toda está serie de escándalos, cada vez más abundantes, muestra tres elementos conocidos, pero no por ello menos escalofriantes: 1). La pederastia y el abuso sexual de menores está ampliamente distribuido entre el clero católico; 2). El comportamiento sistemático de la jerarquía católica es tratar de ocultar los hechos, trasladar a los agresores y generar impunidad; y 3). El Vaticano, en mayor o menor medida, siempre ha sabido de esta aberrante conducta.

En un mundo más secularizado y en el que las amenazas al infierno son menos creíbles, decenas de víctimas han decidido salir a hacer escuchar su voz develando la siniestra estrategia de ocultamiento y traslado de los abusadores. La Iglesia, en sus inicios intentó revictimizar a las víctimas, se les acusó de querer lucrarse o de querer acabar con la institución. Sin embargo, la miríada de casos está mostrando que ese libreto se le está agotando a la autodenominada Santa Madre Iglesia.

Hace pocos días el propio Francisco pareció regresar a la estrategia de contratacar y afirmó que “Quienes se pasan la vida acusando a la Iglesia no son los hijos del diablo porque el diablo no tiene hijos, pero si son sus amigos, sus primos y sus familiares”.

Sin embargo, el imaginario diablo al que Francisco hacía referencia parece estar más dentro de sus filas, vistiendo sotana y organizando catequesis. Exorcizarlo requeriría que se entregaran a la justicia local todos los casos, aún los conocidos bajo el llamado “secreto de confesión”, cosa que ha escandalizado a muchos jerarcas católicos.

Justamente en agosto del año pasado el Vaticano se oponía a levantar el secreto de confesión para casos de daño a niños con estas palabras: “El sello sacramental es inviolable, por lo tanto, está absolutamente prohibido que un confesor traicione de manera alguna al penitente en palabras o de cualquier manera y por cualquier motivo”.

Mientras que en Australia y Chile las autoridades judiciales actuaban con fuerza contra los clérigos acusados de ocultar estos casos, en países en donde la Iglesia sigue teniendo una alta valoración social los sistemas judiciales parecen ser más débiles o lentos en hacer cumplir la ley e indisponer al clero.

En Colombia, por ejemplo, a pesar de que la Corte Suprema de Justicia condenó a la Diócesis de El Líbano, Tolima a pagar una reparación a la familia de dos menores de edad desplazados que fueron abusados por el sacerdote Luis Enrique Duque. Este sacerdote fue escondido por la misma iglesia después de conocidos los hechos. Sin embargo, el fallo de 2015 sigue sin hacerse cumplir – hasta donde se sabe- tras acciones dilatorias de los abogados de la Iglesia.

De igual manera resultó escandaloso el caso de la Monseñor Darío de Jesús Monsalve, de la Diócesis de Cali quien se ha mostrado renuente a que su diócesis tenga que pagar reparación a las víctimas del sacerdote William de Jesús Mazo Pérez. Monseñor llegó a decirle al abogado de las víctimas en 2017 "Dígame cuáles son sus honorarios. Renuncie al tema y nosotros nos encargamos de las víctimas". Se supo que la Diócesis de Cali pagó a psicólogos para que disuadir a las víctimas de proseguir de sus denuncias contra la Iglesia.

También causa asombro la acción del arzobispo de Medellín Monseñor Ricardo Antonio Tobón Restrepo quien permitió el traslado a la Diócesis de Brooklyn al padre Roberto Cadavid, un sacerdote que tenía antecedentes de abuso sexual en dos colegios de los que fue rector. Una de las víctimas de Cadavid presentó a El Tiempo un cheque por seis millones de pesos, parte de un pago total por 88 millones, con los que, según el entonces monaguillo, el sacerdote habría comprado su silencio.

Sacerdote Roberto Cadavid, trasladado a Brooklin
tras dos casos de abuso reportados en Medellín
El periodista Juan Pablo Barrientos de La W quiso averiguar si la Diócesis de Brooklyn sabía que el sacerdote Roberto Cadavid tenía indicios de abuso de menores y obtuvo dos cartas, una de 2012 y otra de 2015, en las que monseñor Tobón, no solo ocultó el pasado tenebroso de Cadavid, sino que recomendó y autorizó al padre para trabajar en esa diócesis. Hay que señalar que para esa época Ricardo Tobón sabía que Cadavid había sido suspendido por acusaciones de pederastia en dos parroquias de Medellín.

Ver: Encubrimiento de pederastas en la Arquidiócesis de Medellín 

Estos hechos parecen indicar firmemente que la Iglesia Católica en Colombia no se escapa al terrible fenómeno de abusos, ocultamiento y traslado de depredadores sexuales. Esperemos que algún día las víctimas de sacerdotes pederastas y sus encubridores en Colombia también tengan justicia.

martes, 23 de octubre de 2018

La pederastia en la iglesia Católica es endémica (Recuento de casos recientes)

De Australia a Colombia y desde Irlanda hasta Chile se han destapado centenares de casos de abuso sexual por sacerdotes católicos, que muestran que estas historias de pederastia no son "casos aislados" como dice la Iglesia, sino que han sido tolerados y sistemáticamente escondidos. Sin embargo, el ocultamiento está llegando a su fin y con este también ha sufrido la imagen de esta institución amparadora de monstruos.

Otras religiones como los testigos de Jehová y los  adventistas también han saltado a los titulares de prensa por casos de abuso en las últimas semanas.

Chile

La Iglesia Católica chilena se encuentra con la menor credibilidad en su historia. La causa es la investigación de abusos desde los años 60 que involucra a 158 personas -obispos, sacerdotes o laicos ligados a la iglesia. Los abusos afectaron a menores y adultos, y fueron en la mayoría de los casos ocultados.

La justicia chilena, a diferencia de muchas otras en la región, está investigando a 73 personas de las 38 investigaciones que involucran un centenar de víctimas que fueron en su mayoría menores de edad.

El Papa encontró en su visita a Chile que la gente empezaba a pasar factura por su encubrimiento. Con escenarios con muy baja asistencia empezó defendiendo al obispo Juan Barros, acusado de encubrir al cura Fernando Karadima.  "El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar", dijo en Chile el Papa Francisco notablemente molesto.

Sin embargo, sus palabras solo lograron molestar mucho más a los ciudadanos. Tras ser hallado culpable Karadima, la Iglesia sentenció a este sacerdote a dedicar su vida a "la oración y a la penitencia". "No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia". Dijo Francisco en Chile.  Tras su error garrafal el pontífice en mayo invitó a Roma a cientos de víctimas y convocó a todos los obispos chilenos que presentaron su renuncia en bloque tras reunirse con Francisco, que aceptó la dimisión de cinco, entre estas la de Juan Barros.

En el transcurso de las investigaciones se descubrió que el cardenal Francisco Javier Errázuriz envió una carta al nuncio apostólico Ivo Scapolo en febrero de 2009 en el que pide que “Por respeto a Karadima no le pedí al promotor que lo interrogara y sólo le pedí a Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago, su parecer”, señala la misiva.

“Como se trata de hechos prescritos cerré la investigación. Así quise protegerlos, consciente de que mi manera de proceder, si los acusadores llevasen algún día el caso a la prensa, se volcaría en contra de mí”, dice el texto.

Para el abogado de una de las víctimas de Karadima este antecedente es una muestra de la actitud de encubrimiento que ha tenido la Iglesia Católica frente a las denuncias de abusos sexuales.


En las últimas horas se informó que un tribunal chileno resolvió que el Arzobispado de Santiago deberá pagar 450 millones de pesos chilenos (unos 670.000 dólares) a James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, tres víctimas del párroco Fernando Karadima. Sin embargo, el juez aclaró que esta sentencia aún no ha sido dictada. 

Estos aberantes casos, que son la norma en esta nefasta institución, han tenido su impacto en la feligresía católica de Chile. La periodista y vaticanista argentina Elisabetta Piqué decía en la ruinosa visita de Papa a Chile que “estamos en un país católico que parece que ya no es tan católico”.


Australia

En el país de Oceanía el escándalo de abuso sexual tocó al número tres del Vaticano: el cardenal George Pell. Este cardenal, de 76 años, enfrenta a la justicia australiana por agresiones sexuales contra menores cometidas entre 1979 y 1990.

El cardenal reconoce haber "fallado" en la gestión de los curas pederastas en el estado de Victoria en los años 1970.  El abogado del cardenal dijo que los testimonio de las presuntas víctimas no eran creíbles. "son el fruto de problemas mentales, fantasías o son pura invención, con el objetivo de castigar al representante de la Iglesia católica en ese país por no haber impedido las agresiones pederastas cometidas por otros", declaró el abogado del ensotanado.

Las autoridades australianas indican que el proceso iniciado en este 2018 involucra a "múltiples denunciantes". Será enjuiciado por ello.

El 30 de julio, el papa Francisco aceptó la renuncia del arzobispo de Adelaida Philip Wilson, condenado a un año de detención por haber encubierto los crímenes cometidos por el cura Jim Fletcher en los años 1970 en el estado de Nueva Gales del Sur. 

A sus 67 años Wilson es uno de los eclesiásticos de mayor rango en ser condenado por el endémico encubrimiento de casos de abuso sexual.


Scott Morrison, primer Ministro de Australia, ha pedido perdón por la omisión estatal en la ionvestigación de los casos de abuso sexual, que son más que los de George Pell y Jim Fletcher. Hubo abusos también en orfanatos y escuelas a cargo de la Iglesia Católica.

Una de las víctimas de más edad es Katie, quien fue puesta a los seis años al cuidado de las monjas de St Joseph, en un orfanato del norte de Sídney, en donde fue maltratada por las religiosas y violada por una de sus compañeras.

“Cuando se trata de abusos sexuales, no creo que muchas personas se den cuenta de que es una cadena perpetua”, comentó la anciana de 96 años en una entrevista emitida hoy por la cadena local ABC.


Francia

En el país galo la justicia anunció que en enero de 2019, el arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, será juzgado por no haber denunciado el caso del padre Bernard Preynat, acusado de haber abusado de unos 70 niños scouts. En junio de 2017, el ex obispo de Orleáns, André Fort, fue acusado de no haber querido ver los abusos a varios menores.




Irlanda

Durante décadas el arzobispado de Dublín ocultó los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Cerca de 14.500 niños fueron víctimas de esos abusos. Cuatro obispos renunciaron en el marco de uno de los escándalos que enfrentó el papa Benedicto XVI (2005-2013).


Alemania

En el país teutón la Iglesia católica ha sido objeto desde 2010 de una serie de acusaciones, procedentes sobre todo de niños que estuvieron en escuelas e internados en los años 70 y 80. El número de Diócesis involucradas es de 19 de las 27 existentes.

Uno de los casos más sonoros es el del abuso a los niños del Coro de Ratisbona, dirigido de 1964 a 1994, nada más y nada menos por el hermano del papa Benedicto XVI, monseñor Georg Ratzinger.

El resultado de la investigación fue un sólido informe de 440 páginas, que fue presentado por el abogado Ulrich Weber. En este se establece que 547 niños sufrieron abusos y 67 de ellos sufrieron abusos sexuales. Los nombres de los responsables, algunos de los cuales ya han fallecido, eran bien conocidos.

En el informe se dice también que monseñor Georg habría podido impulsar una investigación y haber contribuido para que los culpables fueran identificados y entregados a la justicia hace muchos años. Se afirma (en la página 381 del informe) que Ratzinger cuando se enteró de los rumores de abuso sexual los menospreció. El hermano del Papa Ratzinger se habría enterado de algunas noticias desde 1969, después en 1978 y finalmente en 1989. Sin embargo, y de acuerdo a la usanza católica, no pidió que se adelantara ninguna investigación, a pesar de tener a su hermano en aquel entonces como obispo.

Vatican Insider afirma que en otra de las páginas del informe (380, nota 2495) se confirma que el hermano del Papa emérito ofreció su testimonio. Georg declaró en esa ocasión que se había enterado de abusos como “medios de corrección”, pero no de abusos sexuales: «No había comprendido que había abusos de carácter sexual». Y lo mismo indicó en algunas entrevistas públicamente en 2010.


México

La nación latinoamericana fue protagonista de uno de los casos más graves y significativos de este mal endémico de la iglesia católica.

El caso del padre Marcial Maciel, fundador de la influyente congregación ultra conservadora los Legionarios de Cristo, se conoció en el 2006, bajo el pontificado de Benedicto XVI. Este monstruo de Marcial Maciel abuso de menores y fue protegido por el papa Juan Pablo II, quien por años se negó a escuchar a las víctimas y lo defendió. Por estas razones muchos ateos denominan a Juan Pablo II "el santo patrono de los pederastas".

Una vez en el pontificado de Ratzinger el Vaticano decidió obligar a Maciel a llevar "una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier forma de ministerio público". Demasiado poco castigo para documentadas acusaciones de abusos sexuales en varios países. Como disculpa, Roma apeló a la edad avanzada del encausado, casi nonagenario. Maciel moriría poco más tarde, en enero de 2008, en Cotija (Michoacán, México).

El caso de Marcial Maciel abriría el capítulo de la pederastia en el seno de la Iglesia Católica.

Pero el caso de Marcial Maciel no es el único. Un arzobispo de San Luis Potosí, monseñor Luis Morales Reyes, actuó con displicencia ante el ahora prófugo sacerdote Eduardo Córdova Bautista. En lugar de reprenderlo, lo premió nombrándolo representante legal de la arquidiócesis.

Y sobresale también el caso del cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de la ciudad de México. Se le imputa haber protegido y apoyado a Marcial Maciel y a los Legionarios, así como al depravado sacerdote Nicolás Aguilar, acusado de haber abusado a más de 100 niños entre Tehuacán, ciudad de México y Los Ángeles.




Estados Unidos

"La Iglesia permitió los abusos de un cura durante años". Este fue el demoledor titular con el que el equipo de investigación del diario The Boston Globe acusó en el año 2002 a la Arquidiócesis de Boston y a su máxima autoridad, el arzobispo Bernard Law, de encubrir los abusos sexuales a niños por parte de uno de sus curas.

Aunque en un principio el diario apuntaba a un solo responsable, la investigación culminó en una serie de historias que acusaban a la iglesia de Boston de encubrir los abusos de más de 250 sacerdotes pedófilos entre 1984 y 2002. Esta historia se presenta en la película ganadora del Oscar "Spotlight"

Ya en este año, una investigación del fiscal de Pennsylvania, publicada en agosto, destapó abusos sexuales perpetrados por más de 300 "curas depredadores" y su encubrimiento por parte de la Iglesia católica de ese estado, donde al menos 1.000 niños fueron víctimas de esos actos.

A finales de julio, el papa Francisco aceptó la dimisión del cardenal Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, de 88 años, acusado de haber abusado sexualmente de un adolescente.

Otros altos prelados se vieron obligados a dimitir por haber cerrado los ojos, como los cardenales Roger Mahony (Los Ángeles) y Bernard Law (Boston), fallecido a finales de 2017.

Entre 1950 y 2013, la iglesia estadounidense recibió denuncias de aproximadamente unas 17.000 víctimas de abusos cometidos por unos 6.400 miembros del clero.

El número de abusados alcanza la escalofriante cifra de 100.000 menores. Varios prelados importantes tuvieron que renunciar a inicios de los años 2000 por haber cerrado los ojos.



Colombia

El país cafetero y denominado "país del sagrado corazón de Jesús" tiene también casos horripilantes. Uno de sus cardenales más famosos, Darío Castrillón, encubrió al pederasta mexicano Marciel Maciel. “Un hombre escogido por Dios, como Marcial Maciel, que tomó la luz divina e hizo lo que Dios quería como gloria a la Legión aunque víctima de la debilidad humana, víctima de la fuerza del mal, un hombre escogido por Dios”.

Este encubridor también fue noticia al conocerse una carta que dirigió al obispo de la diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pierre Pican, en la que lo felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores.

En la ciudad de Medellín se tiene el caso de dos sacerdotes: Mario Castrillón y Juan Diego Rodas Rojo. El primero fue condenado por la Corte Suprema de Justicia, pero curiosamente absuelto por la justicia canónica. El segundo caso, el del Arzobispo de Medellín, Ricardo Tobón, por no poner en conocimiento de las autoridades un depredador sexual.

Mario Castrillón abusó de dos menores de edad que, al momento de los hechos, tenían 9 y 11 años. Su pena fue de "casa cural por cárcel" Cabe señalar que la casa cural se encuentra con todos los lujos y servicios en un exclusivo sector de la capital paisa. Nunca pago los 8 años de pena que le fue impuesta.


Sin embargo, el Tribunal eclesiástico de Colombia no tiene ninguna credibilidad. De hecho en el 2007 dicha entidad declaró inocente al padre Efraín Rozo, quien en un vídeo confesó haber violado a niños y jóvenes, y tiene abierto un proceso por pederastia en una corte de California, Estados Unidos. 



Volviendo a Ricardo Tobón, Arzobispo de Medellín, su pecado fue hacerse el de la vista gorda con el sacerdote Roberto Cadavid. En 1998, Cadavid fue nombrado párroco de la iglesia Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bello, departamento de Antioquia. Allí abusó de un par de chicos. Salió custodiado por la Policía a un centro carcelario, pero rápidamente quedó en libertad luego de negociar una millonaria conciliación con uno de sus acusadores, según constató una investigación periodística.

El dinero pagado salió del presupuesto del colegio Pablo VI, donde Cadavid fue rector en la misma época de los criminales hechos. La institución recibe dineros públicos de la Alcaldía local por ser de cobertura estudiantil para niños de bajos recursos de la comuna 3 de Medellín. De ahí salieron los 30.481 dólares con los que el padre compró el silencio de uno de sus ex monaguillos.

Pese al escándalo, el entonces arzobispo Alberto Giraldo nombró al padre Cadavid, de 57 años, en la parroquia de Santa Ana y lo mantuvo como rector del colegio parroquial Pablo VI. En 2012 se repitió la historia y, nuevamente, no fue acusado por los abusos. Al contrario, siguió aumentando su experiencia parroquial -y la lista de víctimas- en otras iglesias codiciadas de Medellín.

A pesar de las dos denuncias el Arzobispo Tobón recomienda a Cadavid en la Diócesis de Brooklin a donde el sacerdote huyó.

Más recientemente se ha conocido el caso del rector del colegio San Viator, el sacerdote Albeyro Vanegas Bedoya, quien ha sido señalado de acoso sexual al estudiante Nicolás Machete Hernández, a su vez se ha llamado a responder, como cabeza de la institución, por el suicidio de un joven llamado Daniel Osorio.  Osorio, exalumno del San Viator, fue abusado mientras era estudiante de este colegio católico y dejó cartas que dice que sus victimarios habrían sido sacerdotes. 

Daniel Osorio narró que era abusado por muchos sacerdotes -"me querían prostituir", escribió. Estos abusos ocurrieron en la fincas de recreo de la institución. La madre señaló al sacerdote Carlos Luis Claro Arevalo, entonces rector del Colegio San Viator.

El caso es demasiado grave, como todos los anteriores. Pero causa asombro que hayan salido padres y estudiantes a defender el colegio  cuando hay dos casos relacionados con el actual rector el  tiene antecedentes de abuso del Gimasio Los Pinos. La Fiscalía pidió la captura inmediata del rector, pero “el juez 32 Penal del Circuito lo absolvió en 2007, al calificar como “inverosímil” la declaración del niño, cuya defensa no aportó pruebas suficientes de que el hecho había ocurrido”, dice el expediente del caso en la Corte Suprema de Justicia.

Mientras estos hechos son noticia se conoció que hubo condena en contra del padre Fausto Coronel Riveros y un sacristán conocido como Evelio Ortiz Macías, por abuso contra un menor de 14 años en la ciudad de Villavicencio, Meta

Los hechos ocurrieron en diciembre del año 2017. Presuntamente, el religioso habría tocado de manera abusiva a un menor de 13 años para esa fecha. Los delitos que se les imputaron al párroco y al sacristán fueron de acceso carnal abusivo con menor de 14 años en concurso homogéneo y sucesivo.

El padre fue condenado a 16 años y dos meses de prisión, mientras que el sacristán Evelio, habría sido condenado a 12 años y seis meses de cárcel. La denuncia fue puesta por el padre del menor.

Más casos hay en Colombia en otros países. Estaremos atentos para informarles.

domingo, 15 de julio de 2018

Arzobispados de Chile son allanados por la Fiscalía

Allanamiento al obispado de Temuco Imagen Tele13
El pasado viernes 13 el clero de los

Miembros de la fiscalía  y la policía de investigaciones (PDI)  se hicieron presentes para recolectar documentos y computadores a fin de buscar información a raíz de las denuncias de abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica.

La investigación inició el pasado 19 de junio a cargo de la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI y teniendo como responsable al fiscal Ítalo Ortega. Los sacerdotes investigados son Pablo Isler Venegas, Juan Carlos Mercado Elgueta, José Bastías Ñanco y Mardoqueo Valenzuela. Por otra parte, en Villarrica se investiga al presbítero Belisario Valdebenito Erices, por abusos sexuales.

Pablo Walter Isler Venegas, fue objeto de una investigación de la Iglesia y en octubre de 2015 se le dio la “prohibición de ejercer públicamente el ministerio sacerdotal y de trabajar pastoralmente con adolescentes y jóvenes” junto con la “prohibición definitiva de residir dentro del territorio de la Diócesis San José de Temuco y de visitar sin previa y expresa autorización del Ordinario, las parroquias de Lautaro, Imperial y Traiguén”, todas sanciones a perpetuidad.

Sin embargo, en una nota publicada por El Mostrador, se asegura que el ex sacerdote, Pablo Isler Venegas, ejercía en junio de 2018 como director de la ONG Evangelización 2000 en Santiago, donde se realizarían talleres de evangelización, formación de discípulos, retiros y encuentros de oración, entre otras actividades. Osea, pasándose toda sanción por la faja, como en todos los casos en los que ha habido una sanción.

El Obispado señaló que los casos no habían sido difundidos a expresa solicitud de las víctimas. Sin embargo, por lo visto en muchos casos en el mundo, lo más probable es que la Iglesia haya buscado activamente silenciar, amedrentar o intimidar a las victimas.

El sacerdote Juan Carlos Mercado Elgueta, también fue denunciado por abuso sexual a menores, quien a mediados del 2013 presentó su renuncia al ministerio sacerdotal.

Mientras estos allanamientos se realizaban quedó en prisión preventiva el sacerdote, Óscar Muñoz, acusado de abuso sexual y violación a siete menores en el periodo 202-2018 en las ciudades de Santiago y Rancagua.

El sacerdote encarcelado era la mano derecha del cardenal de Santiago Ricardo Ezzati. La fiscalía halló documentos inculpatorios el pasado 13 de junio. El sacerdote Muñoz se enfrenta a la posibilidad de 15 años de cárcel.

Tras el cerco judicial la Iglesia ha empezado a soltar información de sus encubrimientos. El día de ayer el Arzobispado de Santiago comunicó la existencia de una nueva denuncia por abuso sexual contra menores al interior de su iglesia. Esta vez se trata del presbítero Jorge Laplagne Aguirre. Según informaron, los abusos de este sacerdote ocurrieron hace 13 años. Según la iglesia ellos hicieron una investigación en el 2010 pero no pudieron acreditar la verosimilitud de la denuncia. Pero ahora, que la fiscalía ha empezado a llevarse sus documentos y computadores decidieron solicitar "una nueva investigación"  contra el religioso, luego de que el pasado 27 de junio se ingresara la denuncia.

En tanto, Laplagne Aguirre fue apartado como párroco de San Crescente y Nuestra Señora de Luján, y no puede realizar actos públicos propios del ministerio sacerdotal.

Mientras tanto en Colombia, con el caso de encubrimiento de Monseñor Ricardo Tobón al sacerdote Roberto Cadavid no pasa nada. Aún muy lejos de ver un allanamiento al Arzobispado de Medellín como sí ocurrió en Chile.

miércoles, 20 de junio de 2018

Encubrimiento de pederastas en la Arquidiócesis de Medellín

El sacerdote acusado de pederastia Roberto Antonio Cadavid Arroyave
en Brooklin, Nueva York.
Fuente: Nuestra Voz
Mientras en Chile la Fiscalía ingresaba la semana pasada a varias sedes arzobispales en Colombia la impunidad reina en el escándalo de pederastia de la ciudad de medellín.

Horror en el Colegio Parroquial

La parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Bello (municipio anexo a Medellín) tiene un colegio católico anexo que recibió en 1998 al sacerdote Roberto Antonio Cadavid Arroyave  

El padre Roberto Cadavid es un sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín. Fue el primer sacerdote ordenado en la Diócesis de Girardota, en Colombia. Nació en 1960. En la Parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá estuvo desde 1988 hasta el 2005, cuando la fuerza policial lo escoltó tras varias denuncias por pederastia.

Una de las víctimas del sacerdote Cadavid en Bello resultó tener a alguien cercano perteneciente a una banda delincuencial que entonces operaba en ese municipio. Eso llevo a que el sacerdote se resguardara en la casa cural. La policía y el ejercito lo trasladaron para su protección a los pocos días.

El portal católico AciPrensa narró este hecho diciendo que ocurrió en febrero de 2005. No menciona que la razón de las amenazas era por abuso de menores. Aunque afirmaron que la comunidad "no entienden por qué motivos su iglesia se encuentra sin sacerdote, y menos cuando éste se distinguía por su trabajo con los jóvenes".


Ahora en Manrique, Medellín

Las graves acusaciones contra Cadavid no generaron mayor sorpresa para el arzobispo Alberto Giraldo Jaramillo que lo nombró párroco en Santa Ana en Manrique Oriental, comuna 3 de Medellín. Y pues ¿qué hace la Iglesia católica colombiana cuando hay señalamientos de abuso de un sacerdote? Nombrarlo rector de un colegio. En esta ocasión fue encargado de dirigir el Colegio Pablo VI. Y como en los demás casos "aislados" que la iglesia ha encubierto, el pederasta volvió a atacar.

Uno de los jóvenes afectados que por entonces tenía 14 años (hoy tiene 27) narró a El Tiempo lo ocurrido:

“Yo era el monaguillo de la parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Bello, Antioquia, y el padre Roberto Cadavid era el rector del colegio y párroco de la iglesia. Él sabía de la mala situación de mi familia y me dijo que sirviera de mesero en la celebración del día del profesor. Se terminó muy tarde y me dijo que me quedara: esa noche abusó de mí”.

Para callar a las víctimas, hubo pagos según el monaguillo. La fuente de El Tiempo dice que le pagaron 88 millones de pesos por su silencio, de los cuales la copia de un cheque por seis millones fue aportado al diario.
Presunto pago para silenciar a abusado sexual en Medellín. Fuente El Tiempo.
Aún nadie sabe si el padre echaba mano de los fondos de la Iglesia para estos giros.
“A través de un profesor de confianza, me entregó ese cheque y otro por 2 millones de pesos”, dije el exmonaguillo a El Tiempo.

La fuente principal de la investigación, cuyo nombre El Tiempo y La W mantienen reservado, indicó que la familia de uno de los menores denunció al sacerdote ante la curia arzobispal. El menor, víctima de los abusos, señaló que otro compañero también habría sido abusado por el sacerdote. Y como ocurre siempre en estos "casos aislados", la curia no lo denunció ante la Fiscalía General de la Nación, como es su deber legal, sino que trató de callar las familias. La fuente comenta que a la primera familia le pagó una suma superior a los 100 millones de pesos que habrían salido del bolsillo del sacerdote y pagados supuestamente en efectivo. En el caso de la segunda familia, la Arquidiócesis de Medellín tomó la iniciativa de buscar a la familia de la otra supuesta víctima. 

Las gestiones, sin ningún éxito, las habría realizado el entonces vicario general de la Arquidiócesis, monseñor Alfonso Vásquez Benjumea. Dice la fuente al tratarse de una familia muy católica, ellos manifestaron querer tan solo "querer olvidar el incidente". Razón por la que la Iglesia ya podía quedar tranquila por ese lado. No obstante, el arzobispo de Medellín, en entrevista del primero de marzo con la W, niega la existencia de tales conciliaciones.


Con vuelo a Brooklin, Nueva York

Tras el nuevo escándalo en el Colegio Pablo VI la iglesia decidió dejar pasar unos meses para que el tema se olvidara. Y es aquí donde entra el actual Arzobispo de Medellín Monseñor Ricardo Tobón.

Tobón afirma que el sacerdote fue suspendido y que a ellos no le correpondía denunciarlo ante las autoridades. He aquí parte de la entrevista hecha por el periodista Juan Pablo Barrientos de La W.

JPB: El padre Roberto Cadavid, ¿qué pasó con él? Quien después de denuncias de pederastia en la parroquia de Chiquinquirá, pasa a Santa Ana, donde también hay denuncias por pederastia, termina en Estados Unidos. ¿Qué pasó con este sacerdote?

ART: Es un caso que se presentó a la Santa Sede y se le dio la dimisión del Estado Clerical, por lo cual él ya no es sacerdote ni tiene ninguna vinculación con la Arquidiócesis.

JPB: ¿Pero por qué después de que sale por denuncias en Chiquinquirá, lo nombran en Santa Ana y en Manrique?

ART: Bueno, eso no me correspondió a mí, sino al Arzobispo anterior. Yo cuando llegué lo encontré en Santa Ana y me vinieron con alguna información e inmediatamente puso el caso ante la Santa Sede y concluyó como le acabo de decir.

JPB: ¿Pero no lo retiró de la parroquia sabiendo que era una parroquia con colegio y con niños expuestos?

ART: Sí, lo retiré de la parroquia y lo suspendí a cautela, cuando me llegó la información. Presenté la situación ante la Santa Sede y terminó en esto.

JPB: ¿O sea que este es un caso comprobado? Desde que ya lo redujeron al estado laical.

ART: Es un caso que se concluyó de esta manera.

JPB: ¿Y por qué no lo presentaron ante la Fiscalía teniendo las pruebas para decir que el padre era culpable de haber abusado de niños?

ART: Eso no le toca a la Arquidiócesis. Son las personas afectadas las que deben acudir a poner una demanda de este tipo.

JPB: ¿Cómo terminó en Estados Unidos?

ART: No sé, porque él está desvinculado de la Arquidiócesis.

JPB: Pero estuvo hasta el verano (junio) del año pasado en Estados Unidos. Uno se imaginaría que tendría que haber tenido permiso de la Arquidiócesis de Medellín o la de Brooklyn. ¿Cómo es el proceso de un sacerdote que se va? Me imagino que usted lo tiene que autorizar…

ART: No, una persona que está desvinculada de la arquidiócesis o suspendida, como fue la primera etapa de él, procede en libertad como un ciudadano que actúa según lo que mejor le conviene.

JPB: ¿Ustedes nunca se enteraron de que él estaba en Brooklyn ejerciendo en una parroquia?

ART: No supe eso.

JPB: Y si hubiera sabido, ¿cuál habría sido su actuar?

ART: Avisaría al obispo que él estaba suspendido, que estaba en un proceso.

Pero al parecer el Arzobispo Ricardo Tobón está mientiendo. El mismo Arzobispo Tobón le dio permiso y recomendó al pederasta para trabajar en la Diócesis de Brooklyn. El sacerdote aterrizó en noviembre de 2012 en Nueva York.

El periodista decidió poner a prueba las palabras de Monseñor Ricardo Tobón y consultó con la Diócesis de Brooklin. Para su sorpresa el obispo de Brooklyn, monseñor Nicholas Anthony DiMarzio, le envió a La W el contenido de las dos cartas, una de 2012 y otra de 2015, en las que monseñor Tobón recomendó y autorizó al padre Roberto Cadavid, para trabajar en esa diócesis. Hay que señalar que para esa época Ricardo Tobón sabía  que Cadavid había sido suspendido por acusaciones de pederastia en dos parroquias de Medellín.


Impunidad total

Contra Roberto Antonio Cadavid Arroyave existió un proceso en la Fiscalía que fue archivado. La dificultad de las victimas para pagar un abogado, el poder del clero y las presiones hicieron que los casos no llegaran ante un juez. Durante la actual investigación el periodista Juan Pablo Barrientos menciona que hubo presiones para que la investigación no continuara.

La Iglesia por su parte ha apelado al Concordato de 1973 y a la fidelidad de sus feligreses, que hasta plantones de apoyo a un sacerdote sindicado de pederastia han hecho, para evadir la justicia colombiana y seguir ejerciendo como clérigos con el silencio cómplice de los arzobispos colombianos.


Preguntas con respuestas pendientes

¿Por qué dijo el arzobispo Tobón en entrevista con La W dijo que no sabía que Cadavid estaba en Estados Unidos, cuando en verdad lo recomendó y lo autorizó para trabajar en ese país?

¿Por qué el único sacerdote de Medellín condenado por la justicia por acceso carnal y abuso a menores de 14 años, el padre Mario Castrillón, fue encontrado inocente por el derecho canónico y después de pagar su condena fue enviado a una cómoda parroquia y a un lujoso hospital de El Poblado, en Medellín?

¿Puede creerse en la palabra de Monseñor Tobón de que no hubo acuerdo económico para silenciar a las víctimas cuando ya quedó demostrado que mintió en la recomendación de Cadavid a Nueva York?

¿Renunciará el arzobispo de Medellín, tras encubrir y proteger al sacerdote pederasta Roberto Cadavid como lo hicieron los obispos chilenos?


Otros casos


Según se ha desprendido del trabajo investigativo de Juan Pablo Barrientos el caso de Roberto Cadavid no es el único. También se señala el caso del padre Álvaro Pimienta que termino pagando una fiducia a la familia de la menor abusada, quien no lleva el caso a la justicia colombiana; el del joven sacerdote Juan Diego Rodas quien trabajaba como capellán del colegio parroquial de Envigado (municipio aledaño a Medellín) quien se vio involucrado con un menor de edad y se encontraron mensajes comprometedores en su WhatsApp.También se encuentra el caso de Carlos Yepes quien fue denunciado por un joven que afirma haber sido abusado por Yepes cuando era menor de edad. 

El único caso en el que un sacerdote fue condenado por abuso sexual de menores fue el el de Mario castrillón. Castrillón fue condenado a cien meses de prisión por acceso carnal abusivo con menor de 14 años en concurso homogéneo y sucesivo, y actos sexuales abusivos con menor de 14 años. Castrillón pagó su condena en casa cural por cárcel y luego fue enviado a la cárcel de Bellavista, en Medellín. A pesar de ser acusado y juzgado como pederasta, ejerce su sacerdocio en la pomposa clínica de El Rosario, en el barrio El Poblado, y colabora en la parroquia San Juan Apóstol, ubicada frente al centro comercial más imponente de Medellín: El Tesoro.

¿Habrá alguna vez justicia para los menores víctimas de esta serie de abusadores y obispos cómplices en Colombia?

sábado, 16 de junio de 2018

El cura abusador Olivares, el hogar de niños y el Vaticano

El horror del sistemático encubrimiento de abuso sexual que ha caracterizado a la Iglesia Católica está teniendo un capítulo especial en Chile donde más 70 religiosos están involucrados en las menos pías de las acciones.

Gracias a la reciente aceptación de renuncia de tres obispos chilenos por parte del Papa Francisco se ha dado a conocer fuera de Chile el horror del abuso sexual del clero católico.

Una de las historias más perturbadoras fue la de un hogar de niños en Valparaiso en 2002 donde habían niños en situación de abandono, y por lo tanto muy vulnerables. 

Estos niños recibían la visita del sacerdote Eduardo Olivares, quien, fingiendo empatía y bondad, sacaba a los niños del albergue a pasear. A nadie le parecía una situación peligrosa. De hecho Marcela Suárez la directora del hogar afirmó que "Eran niños que nadie visitaba y si no se quedaban encerrados en el hogar".

Pero un domingo en misa la máscara del monstruo Olivares empezó a caer. En pleno sermón Eduardo Olivares dijo 'Dios te quiere a ti' y uno de los niños respondió: "Como a los que tú te comiste". Eso llamó la atención de la trabajadora social que se encontraba presente. Días después uno de los niños fue acusado de robo por el sacerdote Olivares. Marcela Suárez interrogó por aparte al niño, que sin negar su falta, rompió en llanto y dijo: "Eso no es nada comparado con lo que me hizo él a mí".

Con las alarmas encendidas las profesionales del hogar decidieron empezar a investigar y encontraron que una decena de niños había sido abusada sexualmente por el sacerdote Eduardo Olivares. El mayor tenía unos 15 y el menor, 8. Las mujeres decidieron encarar al sacerdote y comentarle de su hallazgo. Éste lleno de cinismo no lo negó y respondió: 'Uyyyy, cuando se entere el obispo'".

Monseñor Gonzalo Duarte García de Cortázar, obispo de la Diócesis de Valparaiso se enteró. Pero la respuesta del líder católico dejó fría a Marcela. El obispo le dijo: "Marcela, tú sabes que hay gente que le quiere hacer daño a la Iglesia", en tono amenazante.  Sánchez le respondió que su labor era defender a los niños y que al hacerlo no estaba afectando a la iglesia. 

Las profesionales del hogar infantil no se dejaron intimidar y le dijeron que o denunciaban ellos -como máximas autoridades a cargo- o iban ellas.

El obispo Gonzalo Duarte afirmó a los medios que al sacerdote Oliveros el mismo lo llevó al tribunal civil y después al eclesiástico. Pero no fue así. El obispo puso al mejor abogado penalista de la región a defender a Olivares. Para los niños, ninguno.

"Nosotras fuimos las que tuvimos que llevarlos a los exámenes para determinar los delitos. Nosotras los acompañamos a declarar, partíamos con ellos en la mañana y volvíamos en la noche, en la camioneta de la policía, que se apiadaba de nosotros y transportaba a los niños". afirmó Sánchez a la BBC.

Finalmente el sacerdote católico fue encontrado culpable de abuso sexual y estupro. Sin embargo, no cumplió su condena en la cárcel, sino en libertad vigilada.

¿Y la sanción eclesiástica? Esa tampoco se cumplió. En 2007 Marcela lo vio oficiando misa como si nada hubiese pasado. 

Tras un inicial rechazo a enfrentar el escándalo chileno por parte del Papa Francisco vino la aceptación de renuncia a tres puercos obispos chilenos.
Imagen Red Digital




Un año después de la denuncia y tras cinco años como directora, Marcela Suárez fue despedida. La explicación fue que "no correspondía que una mujer estuviera a cargo de un hogar de niños".

Gonzalo Duarte García de Cortazar fue junto Juan Barros y Cristián Caro, los obispos a los que el Papa Francisco les aceptó la renuncia tras su fracasado viaje a Chile. Muchas de las víctimas dicen que esto es sólo el comienzo. "Obvio que vienen más", dijeron a la BBC.

Descontento y protestas

Polémica protesta en Santiago. Fuente VCChile.org
Cabe añadir que el descontento de la sociedad chilena va en aumento al conocerse cada vez más casos de encubrimiento sistemático. Tanto así que el 6 de junio en manera de protesta amanecieron unos muñecos vestidos de sacerdotes colgados de un puente. 

Un cartel con el texto “Cura abusador, a la horca por traidor”, fue vistos por miles de ciudadanos que transitaron por esta parte de Santiago de Chile. 


Primer allanamiento

El pasado 13 de Junio la Fiscalía chilena registró la sede del Tribunal Eclesiástico de Santiago y el obispado de la ciudad de Rancagua, capital de la región de O'Higgins, donde son investigados al menos 14 sacerdotes por presuntos abusos sexuales contra menores de edad y jóvenes.

El fiscal regional de O'Higgins, Emiliano Arias llegó hasta el Tribunal Eclesiástico de Santiago para llevar a cabo otras diligencias, que luego prosiguió en dependencias del Arzobispado capitalino.
"Nadie está al margen de la ley", aseguró el fiscal Arias a los medios de comunicación.

El allanamiento se hizo necesario ya que desde el 2007 existen escasos o nulos avances en la investigación de numerosísimos casos de abuso sexual, según afirman las víctimas.

viernes, 18 de mayo de 2018

Muere el encubridor de pederastas Darío Castrillón Hoyos

La Conferencia Episcopal Colombiana ha dado a conocer que el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos murió en el Vaticano a los 88 años de edad.

Castrillón llegó a ser el colombiano más influyente en el Vaticano y por esto su fallecimiento ha sido reportada por todos los medios del país cafetero, sin embargo, se ha pasado por alto el encubrimiento de este personaje a sacerdotes pederastas.

El caso más sonado se conoció gracias al trabajo de revista francesa Golias, quien logró tener acceso a una carta -fechada el 8 de septiembre de 2001 que Hoyos le dirigió al obispo de Bayeux-Lysieux, Pierre Pican. En esta carta el prelado colombiano lo felicitaba por encubrir a un sacerdote abusador de nueve niños:
"Lo has hecho bien y estoy encantado de tener un compañero en el episcopado que, a los ojos de la historia y de todos los obispos del mundo, habría preferido la cárcel antes que denunciar a su hijo sacerdote"
El obispo Pican había recibido una sentencia suspendida de tres meses de cárcel por no haber denunciado al padre René Bissey, quien a su vez fue condenado a 18 años por abusos sexuales contra al menos nueve niños.

La justicia francesa actúo muy diferente a los deseos y los estándares morales de Darío Castrillón Hoyos. En octubre de 2000 el sacerdote Bissey fue condenado a 18 años de cárcel por violar y agredir sexualmente a menores de 15 años, entre 1987 y 1996. 

Jean Chevais, abogado de las familias de las víctimas, mostró que el obispo Pican fue informado de la conducta de Bissey por el vicario de Normandía, en 1996, que había recibido quejas de padres de las víctimas y que no había actuado. eso llevó a que este primer encubridor fuese condenado a cárcel.

"Espero que esta condena sea la ocasión para que la Iglesia tome conciencia y deje de cubrir este tipo de hechos, de delitos y de crímenes", declaró Chevais. "La protección de los niños pasa por encima de todo y, más aún, por encima de la imagen de la Iglesia", añadió.

Sin embargo, la iglesia no cambió. Al contrario el señor Castrillón Hoyos se puso a favor del obispo encubridor.

Y para que no salgan con el argumento de que esto fue tan solo "un caso aislado" cabe señalar que el entonces Papa Juan Pablo II (otro encubridor de pederastas) avaló la misiva del ensotanado colombiano. 

Darío Castrillón explicó en un acto público en España que «después de consultar al Papa y mostrársela, escribí una carta al obispo, felicitándolo como modelo de un padre que no entrega a sus hijos». Dentro de los asistentes que aplaudieron las explicaciones de Darío Castrillón se encontraban presentes el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, y el cardenal Antonio Cañizares.

Probablemente esto no hará mella en los creyentes colombianos que antes salen a defender a sus sacerdotes cuestionados, como ocurrió en Medellín donde cientos de creyentes se reunieron en la iglesia SantaTeresita en el sector de Laureles para mostrar su apoyo al sacerdote CarlosYepes, acusado públicamente de abuso sexual.

Por cosas como esas es que la Iglesia Católica en Colombia ha logrado mantener frenada la decisión de indemnización a las víctimas de abuso sexual de Líbano, Tolima, mientras que por similares situaciones de encubrimiento en Chile todos los obispos acaban de presentar sus renuncias alPapa Francisco. Tras los escándalos los chilenos se desafiliaron de la iglesia de forma masiva, al punto que la pasada visita de Francisco a Chile fue un fracaso completo.


Sin duda la historia de encubrimientos y luchas por sacar a la luz estos casos se seguirá escribiendo. 

¿Y usted qué opina?