
Pero así de grande como es su importancia, es de igual forma incomprendido o rechazado de plano. Pocos hombres de ciencia han sido tan mal entendidos y/o tergiversados como Charles Darwin. Para muchos cristianos fundamentalistas Darwin es un personaje que no hay que estudiar, una “persona peligrosa”, como comentábamos en la nota de “200 años negando a Darwin”
Pero el desconocimiento no solo hace presa de los creacionistas. Muchas personas que no pertenecen a estos grupos no saben quién fue, ni que dijo exactamente y cuál fue su importancia para la biología moderna. Hace poco miraba como en un foro unos decían “Darwin no dijo que veníamos del mono, sino que teníamos ancestros comunes con el”, mientras que otros decían “él dijo que venimos del chango”, y así por el estilo.
Los artículos de prensa, que de vez en cuando abordan el descubrimiento de un nuevo fósil, o en este año con el bicentenario de su nacimiento, hablan de Darwin como si fuera el único que ha tratado la biología evolutiva. Muchos medios de comunicación, e incluso docentes de ciencias confunden “teorías de Darwin” con “Biología evolutiva”. Esto es como pensar que solo los postulados de Mendel constituyen la genética, y que esta rama de la biología no ha avanzado desde entonces. Darwin solo fue el precusor, pero mucho es el camino que se ha andado.
Es por esto, que en este Año de Darwin, con motivo al bicentenario de su nacimiento y a los 150 años de la publicación del “Origen de las Especies” en Sindioses.org hemos iniciado la publicación de un trabajo para conocer como llegó Darwin a sus teorías y la importancia de estas para la biología y para conocer nuestro lugar en la naturaleza. Este trabajo está en la sección de Ciencias de los orígenes y lo he titulado “Darwin: El genio de los Orígenes”
¡Los invito a leerlo!