miércoles, 26 de mayo de 2010

El clero italiano afirma que no está obligado a denunciar pederastas

La ICAR no ha aprendido la lección aún. El número dos de la Iglesia Católica en Italia afirma que no está obligado a denunciar casos de pederastia. ¿Cuándo será que las autoridades civiles se pronuncien firmemente antes declaraciones como estas y se entienda que ninguna religión está por encima de la ley ni de los Derechos Humanos?

Ese es el anhelo de Sindioses.org

Noticia de El Mundo, de España.

Un total de 100 sacerdotes italianos han sido sometidos en los últimos 10 años a procesos canónicos, acusados de haber abusado sexualmente de menores. Eso ha reconocido este martes la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) a través de su secretario general, Mariano Crociata.

Sin embargo Crociata no ha desvelado cuántos de esos curas habrían sido juzgados también por los tribunales civiles. "La legislación italiana no contempla la obligación de denuncia", aseguraba al respecto el 'número dos' de la CEI, dejando claro que, a pesar de los llamamientos de Benedicto XVI al respecto, los obispos italianos no se ven constreñidos a entregar a las autoridades a los curas sospechosos de haber abusado de menores de edad.

"Evidentemente esto no excluye toda nuestra colaboración y cooperación para hacer posible el establecimiento de los hechos, animando a presentar denuncia a quien ha sufrido los eventuales abusos o a quien los conoce", destacaba Crociata.

Sus palabras adquieren especial relevancia a la luz del caso de Ruggero Conti, un sacerdote italiano acusado de haber abusado sexualmente de siete niños y que ahora esta siendo juzgado por los tribunales civiles.

El obispo de su diócesis fue llamado la semana pasada a declarar en el proceso (convirtiéndose en el primer obispo italiano en prestar testimonio en un juicio contra un sacerdote por pederastia) y aseguró que aunque en 2006, dos años antes de la detención de Conti, ya escuchó rumores sobre sus posibles abusos a menores, no los consideró suficientemente creíbles como para apartarlo de su cargo o informar al Vaticano.

¿Y usted qué opina?

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