
Claramente en contra de esta declaración manifiesto que la quema de una iglesia, mezquita o sinagoga no es ni debe ser referencia para un moviento ateo. Es cierto que nos ofende la intromisión d ela Iglesia en asuntos públicos, que oprima a las mujeres y repita hasta la saciedad sus argumentos trasnochados de "contra natura" en su incansable oposición a los derechos de gays y lesbianas. Claro está que nos tiene hartos el encubrimiento oficial a pederastas, que los medios le han enrostrado a la ICAR, y que también es indignante que se consideren los dueños de la moral. Pero abandonar el argumento por las llamas nos rebaja y nos pone al mismo nivel. Ceder a la intolerancia es abondanar la razón que tanto queremos defender.
La razón y no las llamas son la referencia imprescindible.
Una procesión, una valla publicitaria, un blog o un texto ateo deben tener como
primer objetivo despertar las mentes, convencer con argumentos. Dejémosles a
ellos las llamas, tanto las imaginarias del infierno como las reales de la
inquisición.
Nuestro accionar debe estar encaminado a mostrar las contradicciones de la biblia, que no hubo creación, diluvio, ni torre de Babel, que no hubo profecía de un nacimiento virginal, que la formación de la deidad llamada Yavhé respondió a unas necesidades sociopolíticas, que lo mismo ocurrió con el ascenso del cristianismo, que no hubo un profeta que ascendió al cielo en una yegua, que la elaboración del canon de la Biblia respondió a meras intenciones humanas, que la espiritualidad se puede explicar en términos neurocientíficos y sobre todo que se puede establecer una moral cívica con base en unos mínimos morales.
Son estas blasfemias, las que se manifiestan en forma de ensayos, de una buena viñeta o un libro como "El espejismo de Dios" o "Dios está en el cerebro" las que deben resultar del activismo ateo. Para muchas personas decirles que no hay vida tras la muerte ya es demasiado. ¿Ahora les diremos que sus templos arederán? Más moscas se atraen con miel que con hiel, dice un refrán. Y es totalmente cierto.
Es cierto que con fundamentalistas católicos (y de cualquier credo) es imposible razonar. Pero podemos caer en la trampa de dejar de lado los argumentos por el insulto, y peor aún la amenaza. No estoy de acuerdo con ese graffiti, tampoco con mensajes de que la quema de iglesias es un referente para los ateos actuales.
Si se me hubiese dicho en 1995 que los ateos le prendería fuego a la institución creacionista adventista, el "Geoscience Research Institute" o que ardería por ser adventista o que quemarían mi iglesia seguramente aún sería creyente y estaría en el bando del pensamiento irracional. La razón imprescindible del movimiento ateo es y debe ser la razón. Ceder a la intolerancia es un autogol que solo beneficiara a la irracionalidad que deseamos combatir.
¿Y usted qué piensa?