Hagamos un pequeño ejercicio de imaginación y pensemos en qué horrores actuales propiciados por la religión se transformarán en pedidos de disculpas dentro de dos o tres siglos.
- El esfuerzo continuado por ilegalizar el aborto, por considerar que un puñadito de células en el endometrio es una persona.
- La oposición a los anticonceptivos, porque hay que tener tantos hijos como Dios mande, aunque reproducirse como conejos ponga en peligro la vida de la madre, cree condiciones de miseria para toda la familia, y asegure una provisión continua de masas sin instruir que sea fácilmente pastoreable por la autoridad religiosa de turno (bueno, esto último es difícil que lo resignen).
- Este comentario seguramente va a ofender a una legión de Susanitas. Que se ofendan. Francamente, aunque son una especie en extinción, todavía hay demasiadas.
- La estigmatización de la homosexualidad.
- El intento de reemplazar la realidad científica por cuentos de hadas disfrazados de ciencia, como han querido hacer con ese invento que llamaron diseño inteligente.