jueves, 30 de julio de 2009

Venezuela no tendrá religión como asignatura escolar

El ministro de educación de Venezuela afirmó que la nueva Ley Orgánica de Educación dejará por fuera la religión como asignatura en el territorio nacional. "Lo que estoy diciendo es que no vamos a permitir la educación católica, hebrea, musulmana, santera, porque vamos a garantizar la libertad de culto", afirmó.

Frente a la propuesta de la nueva ley el cardenal y arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino, pidió que se respetara la enseñanza religiosa en los colegios, y que la educación religiosa es un derecho consagrado. “La enseñanza de la religión en las escuelas, ya sean públicas o privadas, es un derecho que ya ha sido consagrado y no puede irse en detrimento de esos derechos", afirmó el ensotanado. "La ley actual no debe echar atrás esa conquista que no es sino el reconocimiento de la necesidad que hay de que el pueblo venezolano tenga la formación religiosa", continuó.

La discusión sobre la inclusión de la religión como asignatura obligatoria del currículo escolar se ha hecho común en muchos países. Ya en una nota anterior de este blog se había comentado como en Berlín la ciudadanía se manifestó en contra de la religión como asignatura obligatoria, y se comentó el caso de Bolivia y Colombia.

El biólogo y activista ateo Dawkins comentaba que “El cristianismo, así como el islam, enseña a los niños que la fe indiscutida es una virtud. No hay que justificar lo que se cree. Si alguien anuncia que algo es parte de su fe, el resto de la sociedad, tanto si tiene la misma fe, u otra, o ninguna, está obligada, por una arraigada costumbre, a “respetarlo” sin cuestionarlo; respetarlo hasta el día en que se pone de manifiesto que en una horrible masacre como la del World Trade Center, o las bombas de Londrés o de Madrid. Entonces se escucha un coro de gente que lo repudia, como el clero y los “líderes comunitarios” (por cierto, ¿Quién les eligió?) que salen a explicar que ese exterminio es una perversión de la fe “verdadera”. Pero, ¿cómo puede haber una perversión de la fe, si la fe, careciendo de justificación objetiva, no tiene ningún estándar demostrable que pervertir?”

En otro aparte de su obra “El espejismo de Dios” comenta:

“Nuestra sociedad, incluido el sector no religioso, ha aceptado la ridícula idea de que es normal y correcto adoctrinar niños pequeños en la religión de sus padres, y colocarles etiquetas religiosas “niño católico”, “niño protestante”, “niño judío”, “niño musulmán”, etc. – aunque no acepta otras etiquetas comparables: no se dice niño conservador, niño liberal, niño republicano, niño demócrata. Por favor, por favor, mejoren su conciencia acerca de esto y súbanse a las paredes cuando lo escuchen. Un niño no es un niño cristiano, ni un niño musulmán, sino un niño de padres cristianos o un niño de padres musulmanes. Esta última nomenclatura, por cierto es una pieza excelente para mejorar la conciencia de los propios niños. Una niña de quien se dice que es “hija de padres musulmanes” inmediatamente se dará cuenta de que la religión es algo que ella puede elegir –o rechazar- cuando sea lo suficientemente mayor como para hacerlo.”

Lo anterior me hace pensar en lo natural que la cultura ha hecho el adoctrinamiento religioso en la infancia, de hecho la Iglesia Adventista celebra un “Día del niño adventista”. La infancia es una época ideal para la inculcación religiosa porque a los niños les es más fácil creerse historias fantasiosas ya que el pensamiento concreto aún no se ha desarrollado.

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