
El proyecto de ley en discusión busca modificar el artículo 172 del capítulo IV del Código Civil donde habla del consentimiento y establece "Es indispensable para la existencia del matrimonio el pleno y libre consentimiento expresado personalmente por hombre y mujer ante la autoridad competente para celebrarlo". Los legisladores modificarían donde dice "hombre y mujer" por el término "contrayentes".
El tema de los derechos homosexuales siempre han despertado la oposición de muchos clérigos, y este caso no fue la excepción. Como era de esperarse la ICAR puso el grito en el cielo, y en nombre de la iglesia de la inquisición habló el Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Mons. José María Arancedo, quien se baso en la finalidad reproductiva como indispensable para definir el matrimonio:
"Cuando se exigen determinadas aptitudes o condiciones, en este caso la complementariedad sexual en orden a la procreación, no se puede hablar de discriminación. Afirmar la heterosexualidad como requisito para el matrimonio no es, en una sana lógica de pensamiento, discriminar, sino partir de una exigencia objetiva que tiene como presupuesto esta característica. Lo contrario sería desconocer su identidad, es decir, no partir desde lo que es", expresó el ensotanado.
"El matrimonio como comunión de vida entre el hombre y la mujer, que en su diversidad y fecundidad se complementan en la transmisión y cuidado de la vida, es un bien que hace tanto al desarrollo de las personas, como a la cultura y al futuro de la sociedad. Por ello, también el matrimonio es un bien público que la sociedad debe valorar y tutelar" Continuó.
"Hay un falso sentido de igualdad que no pertenece al orden de la justicia, porque violenta lo propio de cada realidad".
Tanto énfasis en la procreación deja al aire la pregunta si entonces sería válido un matrimonio en el que uno de los contrayentes fuera estéril, ya que esta unión no estaría “abierta a la vida”, como gustan decir los prelados.
El obispo Baldomero Martini de San Justo, fue más allá y afirmó que "las uniones homosexuales no son ni podrán ser nunca un matrimonio, sino más bien todo lo contrario, un verdadero antimatrimonio".
Las Iglesias Evangélicas, agrupadas en ACIERA (Alianza cristiana de Iglesias Evangélicas en la República Argentina) también se adhirieron al argumento de la procreación como finalidad del matrimonio:
"Debe tener un interés particular en dar protección y beneficios a las parejas heterosexuales, dado que las mismas abren el ciclo a la vida y constituyen la base de formación y perpetuación de nuevas generaciones". y "Otorgar los mismos beneficios a las parejas homosexuales, significaría equipararlas en varios aspectos a las heterosexuales, siendo las mismas intrínsecamente diferentes, por lo que se incurriría en graves signos de discriminación".
En su página la asociación de evangélicos y pentecostales afirma:
“Por ello, desde ACIERA declaramos que es irreductible la sólida postura bíblica en la que las Sagradas Escrituras presentan los actos homosexuales como graves desviaciones (Gn 19:129; Rm 1: 2427; 1 Cor 6:9; 1 Tim 1:10). Dichos actos son intrínsecamente desordena-dos. Son contrarios a la ley natural. Impiden que la unión sexual alcance el don de la vida convirtiéndolo en un acto estéril. Por todo esto no puede recibir aprobación, en ningún caso, por parte de la Iglesia.
Las Iglesias representadas por ACIERA mantienen firme su clara posición al respecto, que no puede ser modificada por la presión de la legislación civil, la moda del momento o por grupos de coerción para quienes la homosexualidad es, si no totalmente buena, al menos una realidad totalmente inocua.”
Por parte de la comunidad homosexual argentina se expresó María Rachid, quien brillantemente expresó que "Lo que opinan y lo que piensan los referentes religiosos de cómo debe ser la vida de las demás personas debe transferirse sólo a quienes tienen ese credo o religión y no a toda la sociedad".
Durante el debate del pasado 5 de noviembre también hablo Pedro Zerolo, activista gay español y miembro del gobierno de José Rodríguez Zapatero, quien dijo que "Hemos sufrido mucho por ser como somos" y reclamó que "Argentina se merece llegar puntual a la cita con la igualdad". Sus palabras hicieron que el público aplaudiera con entusiasmo. "Los de siempre se oponen a las leyes que después usan, como lo hicieron con el divorcio, la fertilización asistida, el uso de células madre y la adopción", agregó.
Curiosamente las expresiones más homofóbicas estuvieron a la orden del día por parte de una organización ultracatólica, la ANC (Agrupación Nacionalista Custodia), quienes llevaron al congreso una pancarta con el lema: "Basta de cultura homosexual, no a la uniones de putos. Por nuestras familias, por nuestra juventud"
Los nacionalistas también entregaron panfletos que decían: "Digamos la Verdad". ¿Para cuándo proponen la pedofilia legal?. Legalizar el matrimonio gay es poner al servicio de homosexualismo todo el sistema educativo y mediático del Estado. Legalizar el matrimonio homosexual, es permitir la entrega de menores a homosexuales. ¿Quién defiende a esos niños? Los más débiles = los más DESPROTEGIDOS. Miles de niños normales y niños solos esperan hace años en listas de Adopción. ¿ Y a hora además tienen que competir con los putos"
La ANC son un grupo de extrema derecha católico que proclama la Patria Católica Argentina, denuncia la "amenaza marxista" que invade a Argentina, y creen que las Fuerzas Armadas fueron cobardes porque en vez de desaparecer gente deberían haberlos fusilado, opinan que la religión católica no es pacifista y están dispuestos a dar su sangre por Jesús al grito de "Viva Cristo Rey"
Los argumentos esgrimidos contra el matrimonio homosexual fueron analizados en el blog Alerta Religión, y que me permito citar por su claridad:
Resulta algo cansador repetir estas argumentaciones y sus refutaciones, pero brevemente se puede resumir el asunto así:
El matrimonio civil es una institución secular. Por razones históricas, lleva el mismo nombre y acarrea muchas de las connotaciones de la institución religiosa, o sacramento, que se conoce como matrimonio en la mayoría de las religiones. Pero un estado secular moderno no tiene por qué moldear sus instituciones en paralelo con una religión.
Lo “natural” no es necesariamente lo más deseable. Lo que es natural (sin comillas), además, suele ser bastante distinto de lo que las religiones tradicionales consideran “natural”, como viene demostrando la biología en su interacción con la sociología y la antropología. Hace no mucho se consideraba natural que la mujer estuviera subordinada al hombre y que la sociedad estuviera estructurada en forma estratificada, con un soberano en la cima, hombres libres en el medio, y esclavos abajo. El ser humano puede cambiar, y ha cambiado considerablemente, su visión de lo que es “natural”.
El matrimonio civil es un contrato entre dos personas tutelado por el estado. El estado no tiene poder para negar el derecho a celebrar este contrato a dos personas por el hecho de que sean del mismo sexo, en tanto se cumplan otras condiciones (el mutuo consentimiento, la mayoría de edad o estado emancipado).
El recurso al miedo por la posibilidad de que los matrimonios entre homosexuales puedan adoptar niños no tiene fundamento (este temor nacido de la homofobia se ha discutido aquí, y no es exclusivo de los creyentes, desde luego). No existe ninguna evidencia de que las personas homosexuales sean peores padres que las heterosexuales. En todo caso, si existiera tal evidencia, sería de naturaleza estadística, no de carácter individual. (De la misma manera que la evidencia estadística de una alta proporción de pedófilos entre los sacerdotes de la Iglesia Católica no debe conducir a la discriminación por presunción de pedofilia de los sacerdotes como individuos
Las sociedades humanas conocen y han experimentado una variedad de organizaciones familiares. Es alarmista e irresponsable afirmar que la sociedad va a sufrir por un cambio de la definición de la institución matrimonial, especialmente siendo que se trata de un sector minoritario, y siendo que las uniones de hecho de homosexuales, y uniones civiles con derechos parciales, existen en distintos lugares desde hace tiempo.
Les dejo un video de las intervenciones de María Rachid, Pedro Zerolo y María José Lubertino, presidenta del INADI (Instituto Nacional contra la discriminación, la Xenofobia y el Racismo) en el Senado Argentino¿Y usted qué opina?