martes, 11 de mayo de 2010

Mockus, el presunto ateo

Tras un par de semanas en que se acusó al candidato presidencial Antanas Mockus de ser ateo, el político ha respondido que el si creen en Dios, y que incluso es católico.

Esto ha llevado a muchos ateos colombianos a considerar que Mockus mintió o que ocultó su agnosticismo por evitar caer en la trampa de la campaña oponente. Mientras que otros creen que Mockus reveló que es creyente, pero su creencia está lejos del fundamentalismo católico.

He aquí una columna editorial de Andrés Mejía Vergnaud, para el diario El Tiempo:

Increíble: en pleno siglo XXI, Dios se convirtió en protagonista de la campaña presidencial colombiana, o al menos se le ha querido involucrar en ella mediante piezas de propaganda negra. En estas, simulando la publicidad del Partido Verde, se cita de modo apócrifo a Mockus con la frase "Yo no creo en Dios". Circula también en YouTube un video de muy tosca factura, en el cual se percibe un trabajo de edición brusco y malintencionado: Antanas Mockus responde a una pregunta sobre sus convicciones religiosas; aclara que su origen profesional está en las Matemáticas y en la Física, y dice que en esos dominios el argumento religioso es inadmisible (lo cual es cierto). Todo esto mientras aparecen letreros que advierten sobre el presunto ateísmo contenido en la respuesta.

No creo que de esta burda propaganda sea responsable Juan Manuel Santos, el principal contendor de Mockus. Pero no cabe duda de que simpatiza con la misma línea de argumentación: al periódico español 'El Mundo' le dijo "Yo creo en Dios", cuando se le preguntó qué tiene él que no tenga Mockus (29 de abril). De modo que, como sucedía en épocas por fortuna superadas, en las cuales un partido señalaba al candidato del otro de ser ateo, hereje, masón y corruptor, el partido de 'la U' ha querido abrir un frente religioso en la actual campaña presidencial: deplorable el error, preocupante el precedente, y despreciables los mecanismos.

Mockus ofreció su respuesta: sí cree en Dios, y profesa el catolicismo. Así lo manifestó en entrevista con Juan Gossain en RCN. Y no sólo se declaró católico: llegó a decir que Colombia "sólo puede transformarse culturalmente como propongo si se apoya en la tradición católica", y que es necesario que "construyamos sobre los elementos de tradición católica que siguen vivos y son fuertes". Esos elementos son las ideas de lo sagrado y de lo improfanable, simbolizados por la Hostia (mencionada por Mockus varias veces), y que él aspira a extender a la vida y a los recursos públicos.

Es una pena que Mockus haya caído en esta trampa. Él pudo haber señalado el profundo error y el sentimiento sectario que anima la acusación hecha por Santos, y por algunos de sus seguidores. Pudo haber dicho ¿y habría acertado¿ que si un ser humano ha llegado a la conclusión sincera de que no hay un dios, eso no lo hace inferior a los demás, ni menos merecedor del respeto y de la tolerancia que todos reclamamos. Pudo haber dado una lección, y decir que al evaluar una propuesta política se deben juzgar los méritos intrínsecos de esta, su viabilidad y su seriedad, en lugar de hacer señalamientos intransigentes y fanáticos acerca de las creencias íntimas del candidato. Y pudo haber dicho todo esto, afirmando a la vez su conformidad personal con el credo católico.

Mockus pudo haber confrontado a quienes se valieron de este bajo recurso, y habría sentado cátedra para la Nación. Podría haber rechazado esta forma implícita de exclusión y de discriminación: al fin y al cabo, lo que se está diciendo es que quien no cree en Dios no es apto para gobernar y no es digno de confianza. Estoy seguro de que Mockus cree lo contrario: que una persona puede, por una convicción racional no religiosa, profesar una ética, una consideración por los demás, un respeto por los derechos de los otros, y una conciencia de lo que significa vivir en comunidad.

Pero, lamentablemente, Mockus eligió otra línea de respuesta, errónea a mi modo de ver. Vinculó la "tradición católica" a su programa de gobierno, al punto de erigirla como condición indispensable del desarrollo de dicho programa: recordémosle a Mockus que el Estado colombiano es laico y pluralista. Y hagámosle ver cuán inconducentes son estas declaraciones, en un país en el cual ese carácter laico del Estado ha venido sufriendo un anacrónico asedio.

* Instituto Libertad y Progreso

¿Y usted qué piensa? ¿Ocultaría usted su ateísmo o agnosticismo por obtener un puesto de trabajo?