
Nota del diario argentino El Períodico Austral:
Aseguró que "la sociedad es pedófila", apuntó que los abusadores serán “aceptados” como los homosexuales.
En el día 48 de la Asamblea de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, Grins habló de los recientes escándalos que señalan a miembros de la Iglesia como responsables del abuso de menores.
"La sociedad actual es pedófila, ese es el problema. Entonces fácilmente las personas caen en eso. El hecho de denunciar es un signo positivo", dijo. Estos abusos, agregó. Son "más comunes entre médicos, profesores y empresarios, que entre sacerdotes".
Según la cadena de televisión y radio, Dadeus Grings, de 73 años, criticó la liberalización de la sexualidad y dijo que si los homosexuales ganaron espacio y derechos en la sociedad, pronto también lo harán los pedófilos.
“Cuando la sexualidad es banalizada, es claro que va a alcanzar todos los casos. El homosexualismo es un caso. Antiguamente no se hablaba del homosexual. Y era discriminado. Cuando se comienza a decir que ellos tienen derechos, derecho a manifestarse públicamente, de aquí a poco van a tener derechos los pedófilos”, agregó.
Precisó que "uno de ellos fue retirado de la parroquia y va a ser juzgado por la justicia civil. Los otros dos están siendo sometidos a un proceso canónico por sospecha, pero hasta ahora niegan todo".
El arzobispo brasileño señalo además que los adolescentes son espontáneamente homosexuales y que la sociedad en general es pedófila, según publicaron ayer.
Dadeus Grings, un sacerdote conservador que hizo otras declaraciones escandalosas, dijo a un diario de Brasil, en una conferencia de obispos brasileños que las penas de la sociedad se reflejan en el escándalo por abuso sexual que azota a la Iglesia. “La sociedad de hoy en día es pedófila, ése es el problema. Así que con facilidad la gente cae en eso y el hecho de que se denuncie es una buena señal”, dijo Grings al medio.
Grings, arzobispo de la importante diócesis de Porto Alegre, condenó también el abuso en la Iglesia, pero dijo que el castigo dentro de la institución a los sacerdotes culpables era suficiente y que la policía no debería involucrarse. “Que la Iglesia acuse a sus propios hijos es un poco anormal”, dijo.