miércoles, 10 de abril de 2013

¡Estos presidentes de Comisión de Derechos Humanos!

Brasil y Colombia tienen algo en común además de la biodiversidad y compartir la Amazonia  Pero este algo no es agradable: Ambas naciones tienen a ciudadanos anti-derechos al frente de las Comisiones de Derechos Humanos de sus respectivos congresos. Curiosamente, estos son pastores evangélicos.

Por Colombia tenemos a Edgar Espíndola, pastor pentecostal venido a político, ahora en abierta campaña contra el matrimonio igualitario. Brasil, por su parte, tiene a Marco Feliciano, pastor evangélico que comparte la misma fobia hacía las minorías sexuales, los afrobrasileños y los que no comparten su credo religioso.

Marco Feliciano, de quien hablamos hace poco en este blog, a dado unas declaraciones dignas de un Premio Bernardo Gui (unos premios anuales a lo más cavernario de la religión) justificando un asesinato. Estas fueron sus palabras:

“John Lennon murió por haber enfrentado a Dios cuando afirmó que los Beatles eran más famosos que Jesucristo. La biblia dice que dios no recibe ese tipo de afrenta y permanece impune. Quisiera haber estado allí el día que descubrieron su cuerpo, hubiera levantado el paño que lo cubría y le hubiera dicho: perdóname John, pero ese primer tiro es en nombre del Padre, ése es en nombre del Hijo y ese en nombre del Espíritu Santo, nadie afronta a dios y sobrevive para el libertinaje"


"No tengo ningún tipo de prejuicio. En mi Secretaría voy a atender a los negros y gays como si fuesen cualquier persona normal". 

Esto no es más que apología al delito. ¿Qué podría decirse si alguien, con locura o fanatismo religioso (la segunda es un tipo de la primera) decidiera entonces asesinar judíos por no creer en la divinidad de Jesús? ¿Qué tal que alguien decidiera matar a un ateo? Según Feliciano eso estaría plenamente justificado. El ya ha dado un veredicto: Es el juicio de dios. Un dios que dicho sea de paso, no es capaz de manifestarse para declarar que el carpintero de Galilea fue deificado, sino que en una pataleta por que un cantante de Rock hablase de su fama permite que lo acribillen. ¡Qué cosa más injusta!

El pastor Feliciano se ha despachado en el pasado contra negros y homosexuales: "Satanás ha levantado el activismo gay." [...]"Soy profeta, pastor y diputado y como pastor tengo derecho a hablar a la conciencia de los creyentes que vamos en este barco" [...] "El problema es el activismo gay. El problema son las personas que tienen en su cabeza un engaño de Satanás. Son hombres y mujeres que tienen los mismos mecanismo que Stalin usó."

Otras joyas de este pastor venido a político son: "El SIDA es un cáncer gay", "Negro es negro y no se puede cambiar, a diferencia de los homosexuales" y "Los africanos son descendientes de la ancestral maldición de Noé".

Pues al parecer el puesto de profeta y presidente de una comisión de derechos humanos no es compatible. Los profetas bíblicos, al igual que Feliciano, amenazan con la muerte por no creer en su dios. Se me viene a la mente el caso del profeta Óseas.

"Samaria será desolada, porque se rebeló contra su Dios. Ellos caerán a espada; sus niños serán estrellados, y sus mujeres encintas serán reventadas.”
- Óseas 13: 16

¿Qué malo habrían hecho los bebes por nacer? ¿Por qué las mujeres embarazadas abrían de morir de esta forma tan monstruosa?, ¿Es justo pedir que se estrellen contra el suelo a los hijos de quienes se negaron a adorar este dios, o que adoraron a otro?, ¿Cómo puede ser justo el dios de la Biblia?

Sin duda, Óseas no clasificaría como presidente de una Comisión de Derechos Humanos de un estado social de derecho, pero parece ser que el "profeta" Feliciano, con una lógica similar si fue elegido.

Senador y pastor pentecostal Edgar Espíndola.
Edgar Espíndola, de quien también hemos hablado en este blog, está en abierta campaña contra el matrimonio civil, nunca religioso, para las parejas del mismo sexo en Colombia.  

Para este pastor pentecostal, de quien no dudamos que considera que los gays y lesbianas son abominaciones según el antiquísimo texto del Levítico afirmó en el 2012: 

"Yo no soy homofóbico, respeto lo que la gente quiera hacer con su cuerpo, aunque no lo comparta, pero hay que advertir que es una conducta antinatural, pero no hay que obligar a los colombianos a caer en prácticas sexuales dándole gusto a una minoría”.

El pasado 4 de abril de 2013 Espíndola citó a un foro sobre los males que, según él vendría, tras la aprobación del matrimonio igualitario. A la cita asistió el Procurador Alejandro Ordoñez, que aunque católico lefevbrista, se ha aliado con los evangélicos para evitar el avance de derechos. 

En el foro solo presentaron ponencia los contrarios al matrimonio igulaitario, y cuando se les reclamó por no permitir la participación de los activistas LGBT los escoltas, de Espíndola o del procurador agredieron al activista que pedía el uso de la palabra. ¿Qué hizo este presidente de comisión de derechos humanos? Nada. El Procurador, el garante máximo de los derechos humanos en Colombia río por el incidente.

Ya que en la Biblia no encontramos una declaración de derechos humanos, ni textos a favor de la igualdad de la mujer, de los homosexuales o del medio ambiente. No deberíamos extrañarnos que los fanáticos de la Biblia pasen por encima de los derechos de las minorías cuando lleguen a un cargo sobre estos.

¡Pobre Brasil! ¡Pobre Colombia!

Les dejo vídeos de las declaraciones, en el primer caso, y de las omisiones, en el segundo, de estos defensores de derechos humanos:




¿Y usted qué piensa?

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