jueves, 23 de octubre de 2014

El cáncer desde la cosmología

¿Podría un cosmólogo encontrar la cura contra el cáncer? Hace siete años, la Universidad del Estado de Arizona decidió incurrir en esta grave enfermedad desde distintos ángulos. Aquí sus primeras propuestas.



Por Glenys Álvarez

Hace algunos años, en un laboratorio de investigación oncológica en San Diego, California, uno de los científicos, colombiano por cierto, me dijo que nunca había visto algo tan complejo como las células cancerosas bajo el microscopio. No tengo idea sobre la complejidad biológica del cáncer pero sí puedo creer esa afirmación debido a lo dificultoso que ha sido entender la enfermedad y tratarla. De hecho, hace siete años, la Universidad del Estado de Arizona inició un programa bastante curioso. La idea era tratar al cáncer por todos los ángulos posibles, no sólo el biológico, reunir investigadores en la física, la evolución y la cosmología para comenzar a trazarle un camino a estas células, entenderlas mejor, saber su origen y para qué surgieron. El fin es, por supuesto, erradicar el cáncer de nuestra lista de problemas médicos.

Pues bien, a principios de este mes, una curiosa noticia sobre las células cancerosas aseguraba que el cáncer es una nueva expresión de un rasgo antiguo que estaba preprogramado en las células pero que había permanecido inactivo... hasta ahora.

Los investigadores involucrados en los nuevos resultados son Paul Davies, cosmólogo, astrobiólogo, físico teórico cuyas investigaciones han ayudado a explicar cómo los agujeros negros irradian energía, qué causó las ondas en el resplandor cósmico de la gran explosión y por qué la vida en la Tierra pudo haber venido de Marte; Charley Lineweaver, astrobiólogo de la Universidad Nacional Australiana en Canberra, y Mark Vincent, oncólogo en el Centro de las Ciencias de la Salud en Ontario; juntos argumentan en un nuevo artículo publicado en BioEssays, que como el cáncer aparece en muchos animales y plantas, así como en los seres humanos, es posible entonces que haya evolucionado cientos de millones de años atrás, cuando compartimos un ancestro unicelular común.

Sabemos que el problema de estas células es que no mueren, son inmortales. Para ellas, la apoptosis carece de significado y continúan proliferándose sin que nada las controle. Los investigadores argumentan que esta característica pudo haber sido necesaria una vez, en aquellos días cuando los organismos multicelulares complejos se desarrollaron.

“Cuando esto ocurrió, la inmortalidad fue externalizada hacia los óvulos y los espermatozoides y las células somáticas, aquellas que no participan en la reproducción, ya no se necesitaban para esta función”, explicó Davies durante una conferencia de ingeniería médica celebrada en el Imperial College de Londres el pasado mes de septiembre.

Esto es lo que nos dice el equipo de acuerdo con un editorial en el diario Nature escrito por Zeeya Merali: Cuando una célula se enfrenta a una amenaza ambiental, la radiación, por ejemplo, o un factor de estilo de vida, puede regresar a un 'modo seguro preprogramado'.  Así, en un intento equivocado para sobrevivir, las células se deshacen de su alta funcionalidad cambiándolas por su capacidad latente de proliferar de nuevo.

La enfermedad, indican, es una caja fuerte contra fallos, pero es antigua y una vez se activa, “implementa su programa sin piedad”, dijo Davies.

Otra de las aseveraciones del estudio es que el cáncer se desarrolló en un momento cuando el medio ambiente terrestre era más ácido y contenía menos oxígeno. Por eso recomiendan tratamientos con altos niveles de oxígeno y poca azúcar en la dieta para disminuir la acidez, eso tensará el cáncer reduciendo el tamaño de los tumores.

Nada nuevo bajo el sol
El problema es que ambas recomendaciones de tratamientos ya habían sido hechas antes. Estudios independientes llegaron a conclusiones parecidas sobre el uso del oxígeno, sin embargo, los resultados aún no han sido publicados. Constantino Balestra y equipo, de la Universidad de Bruselas, experimentaron con oxígeno reduciendo las células de cáncer en la leucemia pero sus resultados están siendo revisados. Indudablemente, la idea de aplicar oxígeno parece muy simple. Más aún cuando se prescribe junto a los tratamientos ya conocidos, es algo así como la píldora para adelgazar que sólo funciona si hacemos ejercicio y llevamos una dieta estricta; ya veremos que ocurre después de la revisión.

Por otro lado, el equipo de Davies también propone “terapias inmunológicas”. La idea es despertar nuestras defensas para que ellas mismas se encarguen de devorar el cáncer. Otro método que también se ha estudiado antes y que se centra en infectar a los pacientes de forma selectiva con bacterias y agentes virales para dinamizar el sistema de defensa. De hecho, algunos melanomas han reaccionado positivamente ante esta estrategia y se estima que las células cancerígenas no sólo serían más vulnerables así a nuestro sistema de defensa sino a los agentes infecciosos también, que las aniquilarían con mayor facilidad que a nuestras células saludables. Lo cual es una buena noticia.

Pero igualmente, no todos están de acuerdo debido a que las “predicciones de atavismo”, como expresó David Gorski, cirujano oncólogo de la Universidad Estatal de Wayne en Detroit, Michigan, no son nuevas en la oncología, ya que los científicos han llegado a ellas “por otros caminos".

Es indudable que el cáncer continúa ganando la guerra médica en el planeta y todavía no sabemos cómo se encontrará la cura para tan compleja enfermedad.

“Enormes cantidades de dinero y las mentes más brillantes de la ciencia biológica y médica no han logrado hacer un gran impacto en la guerra contra el cáncer, a lo mejor es hora de un nuevo paradigma. Un cosmólogo puede observar las células como un 'universo interno' y explorarlo de una  forma novedosa”, expresó para Nature, Brendon Coventry, oncólogo quirúrgico e immunoterapista en la Universidad de Adelaida, en Australia.

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