martes, 9 de junio de 2009

¿Dudar también implica creer?

En los eternos debates entre creyentes y ateos se han presentado innumerables argumentos y contraargumentos. Lo mismo podría decirse de los debates entre creacionistas y evolucionistas. Inicialmente el creacionismo se quería presentar como ciencia, pero cuando esta pretensión no fue posible, especialmente desde el juicio de diciembre de 1981 en Arkansas, el creacionismo opto por empezar a divulgar la idea que la Teoría evolutiva era otra “religión”.

Algo parecido ha hecho el pastor presbiteriano Timothy J. Keller, dirigente de una iglesia de 5.000 miembros en Manhattan, quien en su reciente libro The Reason for God, afirma que “tanto creer como dudar requieren creer”. Keller afirma que cuestionar el cristianismo de forma escéptica implica adoptar una creencia que debe aceptarse por fe. En otras palabras, el pastor dice que cuando una persona tiene una duda, se debe a que ha decidido “creer” en otra cosa.

Supongamos -dice el pastor- que una persona que razona que Dios no puede existir porque si existiera no habría maldad, ha escogido creer que Dios está obligado a eliminar toda maldad. Esto es también una creencia que requiere aceptación.

Me parece que en este ejemplo el punto es un poco más complejo. El incrédulo está planteando una premisa que debería cumplirse de ser cierta la idea “Jehová es un dios bueno”. En este caso de ser dios bueno (y omnipotente) se esperaría que dios eliminará la maldad, o al menos el sufrimiento de los poderosos sobre los débiles, de no darse esto en el mundo se puede plantear dos posibles respuestas: 1) Dios no existe, o 2) Dios existe, pero no es bueno, o no está interesado en intervenir en los asuntos humanos. Cualquiera de las dos respuestas se aleja de la creencia cristiana, especialmente la primera.

Este tema ya había sido analizado en la antigua Grecia por el filósofo Epícuro, cuando dijo: “Está dispuesto Dios a prevenir la maldad, pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿Puede hacerlo, pero no está dispuesto? Entonces es malévolo. ¿Es capaz y además está dispuesto? Entonces, ¿De dónde proviene la maldad? ¿No es él capaz ni tampoco está dispuesto? Entonces, ¿Por qué llamarlo Dios?”

Keller continua: Cuando una persona dice que no cree en el cristianismo porque cada persona debe determinar lo que es bueno y lo que es malo por sí misma, está expresando que cree que la persona tiene el derecho a determinar tal cosa. Esto requiere un grado de fe, porque no se puede probar.

En este punto el pastor Keller olvida que la carga de la prueba recae sobre quien afirma algo. Imagínese usted una fiscalía que trabajara de otra forma! Supongamos que la persona A afirma que X asesinó a B. En este punto lo más lógico es interrogar a A y pedirle pruebas que incriminen a X. Los investigadores deberán probar ante el juez que en realidad X estuvo con B a la hora del crimen, mencionar que arma, motivo y oportunidad hubo para perpetrar el asesinato. Quien sostiene una hipótesis está en obligación de comprobarla y convencernos, no son los demás quienes deben entrar a negarla.

Los cristianos afirman que Dios dice esto y lo otro sobre la sexualidad, por ejemplo. Pues deben ser los cristianos los que deben demostrar que este ser afirmó eso, y no que son inventos de quienes escribieron los llamados textos sagrados, por no decir que son ellos quienes deben empezar por demostrar la existencia de Dios.

Los argumentos de Keller han sido retomados por la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la cual los hizo públicos en su revista “El centinela”, de amplia circulación en las iglesias adventistas de Latinoamérica.

Me parece que más que favorecer un sano debate sobre la religión y los dogmas del cristianismo, el propósito de Keller es evitar que las personas se cuestionen los dogmas de su religión, y que vean el escepticismo como otra fe ciega, cuando precisamente el escepticismo busca que las personas no acepten nada hasta que no haya pruebas suficientes.

¿Y usted que piensa del argumento y los ejemplos de Keller?