martes, 9 de septiembre de 2014

Identifican el proceso genético detrás de la domesticación del conejo

La inhibición de esa fuerte respuesta de vuelo que tiene el conejo salvaje, fue uno de los más importantes cambios fenotípicos en la evolución del conejo doméstico.


Glenys Álvarez
Se estima que el ser humano comenzó a domesticar animales entre 15,000 a 9,000 años atrás. La domesticación también incluyó plantas, un requisito previo para el desarrollo de la agricultura. Los perros, las vacas, las cabras, los cerdos y las ovejas fueron los primeros participantes. El conejo, sin embargo, protagonista de este nuevo experimento científico, fue domesticado hace unos 1,400 años en los monasterios de Francia. De hecho, rumores indican que los conejos fueron domesticados por la Iglesia Católica tras haber declarado que no debían ser considerados carne sino pescado y, por lo tanto, era posible comerlos durante la Cuaresma.
Pues bien, un estudio de un equipo internacional de científicos ha descubierto que los genes que controlan el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso fueron particularmente importantes en la domesticación del conejo.
“La domesticación de los conejos dependió de pequeños cambios genéticos en muchos genes en lugar de mutaciones más radicales en pocos genes”, explicó Jeffrey Bueno, coautor del estudio de la Universidad de Montana en Estados Unidos. “Este patrón contrasta con los cambios genéticos que se asocian típicamente con notables diferencias en el tamaño o la apariencia en diversas razas de perros domésticos, por ejemplo. Estos resultados son emocionantes porque aclaran un poco más las modificaciones genéticas que probablemente fueron importantes durante las primeras etapas de la domesticación”.
En un arduo trabajo, los investigadores secuenciaron primero el genoma completo de un conejo doméstico con el propósito de tener un conjunto de referencia. Después pasaron a resecuenciar genomas enteros de seis razas distintas de conejos domésticos y de 14 muestras de conejos salvajes tomadas en distintos lugares de la Península Ibérica y el sur de Francia.
“Ningún estudio anterior sobre la domesticación de animales ha implicado un examen tan cuidadoso de la variación genética en las especies silvestres ancestrales”, dijo Leif Andersson, coautor del estudio desde la Universidad de Uppsala, la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas y de la Universidad de Texas A & M. “Esto nos permitió identificar los cambios genéticos que se han producido durante la domesticación del conejo”.
Por supuesto, la vida del conejo salvaje es muy distinta a la del doméstico. El instinto de huida del salvaje es realmente intenso, ya que suelen ser cazados por águilas, halcones, zorros y humanos. Su sistema nervioso y su cerebro deben estar continuamente en alerta para sobrevivir en la naturaleza. Precisamente, los investigadores citan a Charles Darwin quien escribió en "El Origen de las Especies", que "... ningún animal es más difícil de dominar que la cría joven del conejo del monte; escasamente encontraremos un animal tan fácil de dominar como la cría joven del conejo domesticado”.
“Darwin utilizó los animales domésticos como una prueba para el principio de que es posible cambiar los fenotipos a través de la selección”.
En una impresionante investigación, los científicos han conseguido revelar la base genética de este notable cambio en el comportamiento de los organismos, lo que regala un conocimiento esencial sobre el proceso de la domesticación.
Los científicos quedaron impresionados con la fortaleza y el enriquecimiento de los genes involucrados en el proceso de lo salvaje a lo doméstico, particularmente en el cerebro y el sistema nervioso. Los análisis de estos genomas también muestran que el conejo salvaje es una especie altamente polimórfica, es decir, llevaba variantes de genes favorables al proceso de domesticación. Fue la acumulación de muchos cambios pequeños lo que condujo a la inhibición de esa fuerte respuesta de vuelo que tiene el conejo salvaje. Para los científicos, fue uno de los más importantes cambios fenotípicos en la evolución del conejo doméstico.
“Prevemos que un proceso similar se ha producido en otros animales domésticos y que no vamos a encontrar unos pocos genes específicos críticos para la domesticación”, dijo Andersson.



El estudio fue publicado en la versión en línea del diario científico Science: http://www.sciencemag.org/.

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